El reloj juega en contra de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), por lo que ha tenido que posponer dos años el lanzamiento del róver de la misión ExoMars, es decir, no volará de camino al planeta rojo hasta 2022, según el comunicado de prensa enviado por la agencia este jueves.

Mars 2020, ExoMars, XH-1 y Hope Mars eran las cuatro misiones previstas para este año. La primera de la NASA, la segunda una misión conjunta de la ESA y Rocosmos; la tercera, china y la última, de Emiratos Árabes. Este año, la exploración de nuestro planeta vecino marcaba un antes y un después.

Sin embargo, aunque las otras tres misiones parece que todavía se mantienen, no sucede lo propio con el róver ExoMars, bautizado como Rosalind Franklin: "El equipo del proyecto, formado por personal de la ESA y Roscosmos, ha evaluado todas las actividades necesarias para autorizar el lanzamiento con el fin de analizar los riesgos y el calendario. Teniendo en cuenta las recomendaciones dadas por los inspectores generales de Europa y Rusia, los expertos de ExoMars han concluido que hace falta más tiempo para efectuar los ensayos necesarios y garantizar que todos los componentes de la nave estén listos para su aventura en Marte", explican en el comunicado.

Tanto el director general de la ESA, Jan Wörner, como el de Rocosmos, han concluido que "hacen falta más ensayos de la nave con el hardware y software definitivos". Además, han reconocido que la fase final de las actividades de ExoMars se han visto "comprometidas" por el agravamiento de la situación con el coronavirus en los países europeos. “Queremos asegurarnos de estar cien por cien listos para el éxito de la misión. No podemos permitirnos ningún margen de error. Continuar con las actividades de verificación garantizará un viaje seguro y los mejores resultados científicos una vez en Marte”, explica Jan Wörner.

Aunque todavía hacen falta muchas más pruebas, no podemos olvidarnos de la visita que hizo el róver en 2018 al desierto de Tabernas, en Almería (España), donde realizó un ensayo ya que se trata de una zona análoga a la que la misión se encontrará en Marte.

El objetivo del róver es determinar si en algún momento hubo vida en el planeta vecino y entender mejor la historia del agua en Marte. Para ello cuenta con un taladro capaz de acceder al subsuelo marciano y un laboratorio en miniatura de búsqueda de vida dentro de una zona ultralimpia.