– Mar 16, 2020, 19:01 (CET)

El coronavirus acecha a México después de la crisis de 2009, pero el Presidente sigue abrazando

Andrés Manuel López Obrador desoye las recomendaciones para evitar los contagios en medio de la crisis por el COVID-19. El Gobierno ha empezado a tomar medidas y afirma haber aprendido de la crisis de 2009 por la brote de influenza.

No es raro ver a gente con mascarillas en México y, en cada restaurante, bar y hasta puesto de tacos hay gel desinfectante. Pero esto no está sucediendo solamente por la pandemia del coronavirus. Es una práctica frecuente en este país desde 2009, cuando otra epidemia, la de la influenza H1N1, provocó el cierre de las escuelas y comercios en la Ciudad de México y el Estado.

La respuesta del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador al brote de coronavirus en el país está siendo muy criticado por no imponer medidas que frenen el contagio. Para otros, sin embargo, el Ejecutivo ha aprendido las lecciones de 2009, que provocó la muerte de 10.000 personas y otras 70.000 fueron contagiadas. ¿Cómo se vivió el virus de la influenza hace 11 años y cómo se está viviendo ahora la pandemia del COVID-19?

Hasta el momento de la publicación de este artículo, en México se han registrado 57 casos de coronavirus. El sábado, el Gobierno anunció que se suspenderán las clases del 20 de marzo al 20 de abril, aprovechando las vacaciones de Semana Santa. Además, se ha sugerido el teletrabajo desde el 23 de marzo hasta el 19 e abril y la cancelación de eventos de más de 5.000 personas. Se espera que se presenten los primeros contagios locales -los primeros casos fueron detectados en extranjeros- y que aumenten los casos en México, lo que provocará que el país entre en la fase 2 de la pandemia.

A pesar de las medidas que se han tomado, el Presidente mexicano publicó el domingo unas fotografías durante su gira por el estado de Guerrero, donde se abrazó con sus seguidores a pesar de que las recomendaciones de las autoridades sanitarias alientan a mantener una distancia de seguridad de un metro para evitar contagios.

"Nuestro gran país es de los países con más cultura en el mundo. Por eso resistimos y podemos enfrentar cualquier adversidad. La cultura nos salva ante terremotos, inundaciones y epidemias", dijo López Obrador en un mitin.

Tengo mucha fe de que vamos a sacar a nuestro querido México adelante. No nos van a hacer nada los infortunios y las pandemias".

Por otro lado, este domingo se celebró el festival Vive Latino, al que acudieron 41.000 personas, según las autoridades. Además, los comercios, bares y restaurantes siguen abiertos.

En 2009, cuando se detectaron solamente 7 casos de influenza, el entonces Presidente Felipe Calderón declaró la emergencia sanitaria, suspendió las clases y canceló las actividades en espacios públicos.

Muchas ciudades se cerraron también los comercios y se restringieron las entradas de personas provenientes del extranjero. Como consecuencia, se cancelaron reservas en hoteles y complejos turísticos. El golpe para la economía fue devastador y, como consecuencia, llovieron las condenas sobre el mandatario.

En ese momento, se criticó el efecto colateral de estas medidas y la actuación tardía del Gobierno, así como las pocas evidencias científicas de que las limitaciones en el transporte y desplazamientos tengan un efecto en el número de contagiados.

Para algunos, las medidas que se han tomado hasta ahora en México pueden calificarse como una lección de 2009 con el objetivo de evitar un colapso en la economía. No obstante, y viendo la situación de Europa y el índice de contagio del coronavirus, parece ser que este caso es diferente.

Las acciones políticas ya han entrado en vigor pero semanas después de que se diagnosticaran los primeros contagiados. El problema del coronavirus, en comparación con otras epidemias, es que se contagia con una facilidad asombrosa pero los primeros síntomas pueden aparecer hasta 14 días después. Por eso, cada vez es más difícil controlar a los infectados y todas las acciones para evitar el contacto entre personas son necesarias.

Antes de que sea tarde

En Italia y España, esta lección se ha aprendido cuando el coronavirus empezó a campar a sus anchas por los países. Hasta hace una semana, las personas en Madrid seguían saliendo a cenar, acudían a conciertos y entrenaban en los gimnasios. A partir de este fin de semana, el Gobierno de Pedro Sánchez ha decretado el estado de alarma y ha ordenado el cierre de todos los comercios, menos los supermercados y las farmacias, y la hostelería. Se ha prohibido hasta salir a la calle a no ser que sea para ir a trabajar en caso de que el teletrabajo no sea posible, pasear a perros, acudir al supermercado o farmacia o ayudar a una personas dependiente.

En Corea del Sur, por el contrario, cuando se registraron cerca de 50 casos, el Ejecutivo pidió a todos los habitantes que se quedaran en sus casas. No esperó a que el número de contagiados llegara a un millar para tomar esta medida. Ahora, se han reducido drásticamente los casos. También es cierto que los coreanos siguieron las recomendaciones desde el primer día, a diferencia de Italia y España.

Estos dos países no consiguieron ser un ejemplo como Corea pero sí han sido el precedente de que el coronavirus no da tregua y que es vital que las personas tomemos las precauciones necesarias. Nos solo para contagiarse ellas, sino para evitar los contagios entre los grupos de riesgo.

Por ahora, se informa todos los días sobre las novedades de la epidemia en México. También se preparó a los sanitarios para identificar los casos de coronavirus. Algunas cosas se han hecho mejor que en 2009 pero, si 41.000 personas siguen yendo a conciertos, salen a cenar y se juntan con gente, es muy probable que los contagios se multipliquen en pocas semanas. Las drásticas medidas que se tengan tomar en ese momento tendrán sin duda un efecto en la economía, pero cuanto antes se tomen, antes se podrá controlar el virus y volver a la normalidad.