Los movimientos en el mundo de los patinetes y, por tanto, la movilidad compartida en las ciudades no pasa por su mejor momento. Algunas compañías han echado el cierre, todas se han enfrentado a unas normativas regionales que han puesto patas arriba sus modelos de negocio –las motos en Barcelona y los patinetes en Madrid– y muchas otras han buscado compradores bien financiados para perdurar.

El caso de Coup, la compañía alemana de motos eléctricas, se podría decir que se encuentra a caballo entre todas las opciones. La compañía alemana gestora de patinetes y motos, Tier Mobility, ha anunciado la compra de las 5.000 unidades que Coup tenía en circulación, además de la infraestructura de carga. Se cierra, de esta manera, otro de los capítulos en la larga historia de los vaivenes del sector de la movilidad. Uno que, hasta la fecha, había dejado de lado al negocio de las motos –mucho más consolidado que el de los patinetes y a salvo (en parte) del vandalismo ya instaurado en el sector–.

Pocos son los datos que han trascendido de la venta. De momento, Tier está integrando las unidades de Coup en su estructura. Según su comunicado, será a partir del próximo mayo cuando las primeras motos podrán verse en Berlín, sede de ambas compañías. Para el resto de geografías de momento no hay fecha de estreno, aunque adelantan próximas expansiones. La duda es si volverán a las regiones donde ya operaban antes del cierre de la empresa: Madrid y París, ocupando el 25% y el 40% del volumen de negocio de la cesada Coup, esperan el anuncio.

Una venta en el horizonte

El pasado mes de noviembre, según adelantaba El Confidencial, la totalidad de las motos de Coup desaparecían de las calles de Berlín, París y Madrid. Algo más de 5.000 unidades compartidas, de la marca taiwanesa de Gogoro, que dejaban de estar disponibles al público –tras algo mas de un año de operaciones– para estar disponibles para el mejor comprador del negocio. Se dejaba el camino abierto al gigante de las motos compartidas Cooltra como rey del negocio en Europa.

Se valoró una subasta pública, después de todo los modelos de Gogoro eran los mejor valorados del mercado, pero la idea de hacer una venta en bloque era mucho más atractiva para Coup, filial de Bosh. El abandono, como ya hiciese Lime en Valencia con sus patinetes o el caso de las bicis de compañías chinas, tampoco estaba en la lista. La idea de encontrar un comprador para todo el bloque era mucho más atractiva para la Coup; la cuestión es quién estaría dispuesto a comprar tal volumen de motos eléctricas. Y lo que es más importante: entrar en uno de los sectores más competitivos del panorama de la movilidad actual.

Todas las opciones se centraban en las que ya operaban en el negocio –Cooltra, IoScoot, Movo como la opción de Cabify o Muving–, o algún gigante extranjero. Un total de 5.000 motos que se distribuyen en 1.350 en Madrid, 1.500 en Berlín y 2.200 en París, por las que ya trascendió un precio aproximado de 2.900 euros por vehículo. Un total aproximado de 14 millones que pocos, salvo el actual comprador y algunos afortunados que ya se han ido de compras por las opciones de la movilidad en Europa, podrían asumir.

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