No hay dos sin tres, ni cuatro sin cinco. Es precisamente el número de servicios de moto compartida que ya circulan por Madrid; al menos, a partir del 1 de julio, momento en el que Coup empezará a operar en la capital. eCooltra, Muving, Ioscoot y Movo no han ocupado la suficiente oferta dentro de los límites de la M30, y alguno fuera de ella, que ha venido el quinto en discordia.

850 modelos de scooters 100% eléctricas que comienzan su fase de pruebas a lo largo de junio, para dar acceso a los usuarios el mes próximo. Un sistema similar al del resto de compañías de moto sharing que no inicia su negocio en España. Coup ya viene rodada de Berlín, donde comenzó su actividad en 2016, y en París, ciudad que conquistó en 2017. La decisión de elegir a Madrid como su tercera ciudad ha venido de la mano de unos altos niveles de polución y atascos, un clima ventajoso y, por supuesto, un modelo de negocio que ya vienen explotando otras compañías desde hace tiempo; llegar los últimos a esta carrera por la movilidad de la capital sería un error que muchas grandes compañías no podrían afrontar.

Movo llega a Madrid y aviva la guerra de las motos: ¿qué servicio es mejor y más barato?

Arganzuela, Centro, Chamberí, Chamartín, Ciudad Lineal, Retiro, Salamanca, Tetuán y algunas zonas de San Blas, como las zonas elegidas para su primer abordaje que, sin embargo, dejan abierta la puerta a una nueva expansión en no más de cuatro meses. Luis González, de Coup España, apunta a un crecimiento por la zona de Hortaleza y el oeste de Madrid.

¿El precio? Ligeramente más económico que el resto de servicios de moto compartida. 3 euros por los primeros 30 minutos de viaje, a los que se sumará un euro por cada 10 minutos adicionales. Si el usuario busca acaparar una moto durante todo el día, el precio estará en 25 euros de 7 de la mañana a 7 de la tarde, y 15 euros para el horario nocturno.

La movilidad vendrá de las grandes compañías sí o sí

Movo tiene detrás al único unicornio español, Cabify. Car2Go y MyTaxi son propiedad del alemán grupo Daimler. Wible propone la oferta de car sharing de Kia y Repsol. Emov a PSA Citroen y Zity con Renault detrás. Coup no iba a ser diferente.

COUP Urban Mobility forma parte, en el 100% de su capital, del grupo Bosch. Con subsidiarias diferentes para sus respectivas localizaciones en Berlín y París, la realidad es que el desglose de cuentas de beneficios para estas sociedades no se incluye. Luis Gonzáles, asimismo, añade que las cifras de inversión (coste por traer 850 motos a la capital) y porcentaje de beneficios son confidenciales. En cualquier caso, añade, si Bosch ha decidido expandirse a una tercera localización es que la situación económica del modelo de negocio es viable.

Gogoro, la startup taiwanesa detrás de Coup

Bajo el negocio de la alemana Bosch, pero con la tecnología de las motos eléctricas taiwanesas de Gogoro, proveedor único de la compañía. Diseñadas e ideadas por Horace Luke, diseñador en HTC, es precisamente esta compañía de móviles la que ha gestado el origen de Gogoro. Algunos de los altos directivos, y el propio CEO de HTC, han sido el pilar financiero de la misma.

A una velocidad media de 45 kilómetros por hora y con una autonomía de 100 kilómetros, las motos de Gogoro se han definido en algunos entornos como el Tesla de las motos, presentes en Europa gracias a la actividad de algunos de las grandes compañías de transporte compartido.

La cifra de inversión de Bosch en sus diferentes localizaciones es una incógnita, pero desde hace tiempo, el precio de las Gogoro en su venta a particulares ya es público. Unos 3.600 euros por vehículo que, multiplicado por los 850 modelos que Coup traerá a la capital hace un total de 3 millones de euros. Con un precio acordado que, muy probablemente, sea inferior al de venta al público, el estimado se encuentra en la media de lo que supondría la llegada de un nuevo servicio de motos a una ciudad como Madrid.

Con el Ayuntamiento de su parte y motos aún en las aceras

Sin el beneplácito del Ayuntamiento de Madrid, compañías como Coup tendrían los días contados. La defensa del consistorio dirigido por Carmena apunta a una reforma de la movilidad urbana en la capital que ceda mayor espacio a los ciudadanos, limite el uso de los vehículos privados en la zona centro y acabe con los problemas de polución.

Más de 10 servicios de movilidad compartida y casi 3 años de gobierno, el resultado es que la densidad del tráfico en la capital no ha mejorado. Si se le unen las bicicletas, gestionadas por compañías privadas (predominantemente chinas), y la nueva iniciativa de patinetes eléctricos, las soluciones a la movilidad en las grandes ciudades se están convirtiendo en pesadillas con forma de vehículo.

Si bien los coches compartidos ocupan el espacio de aparcamiento en calzada, las motos juegan con una ventaja sobre todos ellos: puedes aparcarse en cualquier lado. Sumado a la cuestión de las bicis abandonadas, las aceras de la capital empiezan a estar decoradas por demasiados logos corporativos. En este sentido, Paz Valiente, del Ayuntamiento de Madrid, explica que hay una reforma del ordenamiento de la movilidad pendiente de aprobación. Más espacio en la calzada para las motos, cerca de los pasos de peatones y en batería para que ocupen menos o la prohibición del aparcamiento de motos en algunas zonas señalizadas. Eso sí, Valiente asegura que, las motos seguirán compartiendo espacio con los peatones en las calzadas. «No se contempla su prohibición siempre y cuando esta acera supere los 5 metros de ancho». Pero esa es la teoría. Las bicis, por su parte, están pendientes de tener una gestión ad hoc por parte del Gobierno de Carmena.

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