The French Dispatch
– Feb 13, 2020, 16:15 (CET)

La inspiración de Wes Anderson durante ‘The French Dispatch’: un romántico homenaje al periodismo

El primer trailer de la décima película de Wes Anderson The French Dispatch demuestra que el icónico director regresa en plena forma, en una combinación entre lo mejor de su estilo y un elenco de lujo. Pero también, hay mucho más en este homenaje humorístico a la prensa y a los periodistas que se estrenará este verano.

Wes Anderson es conocido por crear mundos visuales de enorme originalidad: desde The Royal Tenenbaums (2001) en la que meditaba sobre el amor, el desarraigo, el miedo al extravagante mundo de una familia de genios, la animada y entrañable Fantastic Mr. Fox (2009) hasta The Grand Budapest Hotel (2014) como su mayor éxito hasta la fecha, el director tejano ha demostrado que la combinación de una estética precisa, un extrañísimo sentido del humor y la melancolía pueden crear escenarios asombrosos en el mundo del cine. Para su nueva película The French Dispatch, Anderson decidió narrar una historia que mezcla un homenaje al periodismo con lo que parece ser un ejercicio visual mucho más elaborado que el que utilizó en cualquiera de sus anteriores obras.

Lugares del mundo que lucen como una película de Wes Anderson

Inspirada de manera directa en el ritmo, el escenario real y la dinámica de la revista The New Yorker, el trailer ha dejado ver todo un recorrido por la sala de redacción de tres rotativos distintos, lo que hace a The French Dispatch sea no solo un homenaje a la prensa, el periodismo y a los periodistas, sino una mirada a la forma en que décadas atrás se construía el cuerpo de una revista.

Con su habitual versión estética y paleta de colores característica — en la que en esta ocasión se incluye el blanco y negro, Anderson al parecer hará un recorrido por el laborioso trabajo que implicaba, antes de la época de los ordenadores y la tecnología de punta, crear página a página el volumen de un rotativo cualquiera.

Con imágenes de las grandes pizarras en que se resumía la información, la frenética actividad en redacción y también, un recorrido visual por el periodismo a la antigua usanza, la película de Anderson es toda una celebración al viejo método artesanal de la prensa escrita.

the french dispatch

Un viaje en el tiempo

Con un elenco que incluye a Timothée Chalamet, Benicio del Toro, Kate Winslet y Elisabeth Moss, junto a los habituales del director Owen Wilson, Bill Murray, Jason Schwartzman, Mathieu Amalric, Adrien Brody, Saoirse Ronan, Willem Dafoe, Tilda Swinton, Bill Murray, Frances McDormand, Christoph Waltz, Lois Smith, Henry Winkler, Rupert Friend y Griffin Dune es, según las palabras del propio director, “una carta de amor a los periodistas”.

Lo que resulta evidente en el primer vistazo a esta macro estructura en tonos pasteles en lo que el espíritu del periodismo a la vieja usanza resulta evidente: Anderson ha creado no solo detalle a detalle lo que parece ser una antigua oficina de redacción, sino que evidentemente intentará reflejar la manera en que la noticia —y las exclusivas— se manejaban cincuenta o sesenta años atrás.

Ambientada en una ciudad francesa ficticia llamada Ennui-sur-Blasé (la película fue filmada en Angulema), la película es una estilizada postal sobre el hecho de la información de una manera en que la actualidad resulta difícil concebir. Para la primera mitad del siglo XX, el periodismo era un negocio casi familiar y cada redacción estaba inspirada en la versión de su editor sobre las noticias. En esta ocasión, el periódico ficticio de Anderson estará dirigido por Bill Murray, quien encarna a Arthur Howitzer Jr., quien según la sinopsis de la película compilará las mejores historias de la revista para su último número: la oportunidad perfecta para recorrer el mundo de las historias a través de un punto de vista novedoso.

Las 5 películas favoritas de Wes Anderson

Anderson, que ha admitido en más de una oportunidad que es un devoto de la revista New Yorker desde su adolescencia, también es un ávido coleccionista de sus principales números. Incluso conserva una gran colección de volúmenes encuadernados de sus publicaciones más emblemáticas de los años cuarenta, el momento en particular en que construir el contenido periodístico de cualquier medio informativo suponía días de esfuerzo físico y mental. The French Dispatch parece resumir no sólo este singular proceso sino enaltecer una forma de hacer periodismo sino también, de construir el mundo de las noticias. Todo un logro técnico y visual que sin duda, llevará el trabajo de Anderson a una nueva y atractiva dimensión.