El pasado 19 de febrero, numerosos medios de comunicación se hicieron eco de la petición de la concejala de Vox Arantxa Cabello para que los centros de Madrid Salud no promuevan la dispensa de la conocida como “píldora del día después”, por sus posibles efectos perjudiciales sobre el hígado.

“Damos la píldora a las niñas, que pueden tener daño hepático, porque lo dice la Agencia Española del Medicamento”, fueron sus palabras. Sin embargo, no fue una declaración nada acertada si la consultamos con la ciencia en la mano.

Consumo seguro

En España, principalmente son dos los fármacos consumidos bajo el concepto de píldora del día después: el levonorgestrel, y el ulipristal, comercializado como ellaOne en España.

Ambos son progestinas, llamadas así por tener un efecto en el organismo similar al de la progesterona. Al tomarse a una dosis muy concreta, estas sustancias alteran el ciclo menstrual, retrasando la ovulación, de modo que se reduzcan casi al máximo las posibilidades de embarazo.

Al ser anticonceptivos de emergencia, muchas mujeres no los toman nunca en su vida y, las que lo hacen, como mucho lo toma una o unas pocas veces. No es un medicamento que se consuma con regularidad y esto es algo que se tiene en cuenta también a la hora de evaluar sus efectos. Ahora bien, ¿realmente entre estos se encuentra el daño hepático?
“Entre las reacciones adversas más frecuentes del levonorgestrel no se encuentra el daño hepático”, explica a Hipertextual Cristina Martínez Roca, farmacéutica en el Hospital Teresa Herrera, de A Coruña. “Sí que se ha reportado este efecto con una presentación de acetato de ulipristal (nombre comercial Esmya 5 mg) de uso diario durante periodos de varios meses para otras indicaciones diferentes a las de ellaOne, que se administra en una dosis única de 30 mg”.

Por este motivo, ni siquiera las pacientes que ya cuenten con daño hepático previo tendrían por qué dejar de tomar la píldora en caso de que sea necesario. “Levonorgestrel no está contraindicado en insuficiencia hepática leve o moderada”, narra la farmacéutica. “Solo lo está en personas con insuficiencia hepática grave y en este caso habría que valorar el beneficio-riesgo”.

Si hay algo llamativo en la afirmación de la concejala de Vox es que se dirigiera precisamente a la píldora del día después, cuando, en realidad, sí que hay fármacos de consumo mucho más común que, en dosis inadecuadas o sin la revisión de un médico, podrían dañar realmente el hígado. Es el caso, por ejemplo, de los anticonceptivos orales, el paracetamol a dosis más altas de las recomendadas, las estatinas para el colesterol y algunos antibióticos, según cuenta Martínez Roca. Además, no debemos olvidar algunas drogas, como la cocaína o el alcohol.

Tomarse una copa y colarse con la dosis de paracetamol puede generar más daño hepático que recurrir a los anticonceptivos de emergencia en un momento de desesperación.

Lo importante no es prohibir estas medidas, sino potenciar la educación sexual, para que solo haya que recurrir a ellas en casos extremos, en los que los métodos anticonceptivos habituales fallen. Así se evitarán embarazos no deseados y un amplio muestrario de infecciones de transmisión sexual. Por el hígado podemos estar tranquilos.

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