Los flamencos son animales realmente curiosos. Desde su pintoresco color, característico de su alimentación rica en carotenoides, hasta su habilidad para mantenerse sobre una sola pata, posiblemente con el fin de conservar el calor, minimizando la superficie que mantienen sobre el agua, todo en ellos resulta interesante.

Tal es su atractivo que han terminado convirtiéndose en el animal de moda. Aguacates, cactus y flamencos protagonizan todo tipo de estampados veraniegos, e incluso algunos no tan veraniegos. Por eso, las ilusiones de muchos se rompieron el miércoles pasado, cuando vieron el vídeo publicado en la cuenta de Twitter de Science Chanel. En él se veía una escena de lo más truculenta, en la que un flamenco parecía perforar la cabeza de otro, mientras este intenta alimentar un polluelo. Incluso se podía ver el chorrito de sangre manando de la cabeza del pobre animal que solo quiere dar de comer a su hijo. Pero nada es lo que parece, pues basta con leer la descripción que dan del vídeo para comprobar que en realidad los dos intentan alimentar al pollito, aunque el método del primero no sea especialmente eficiente.

Leche de buche

Solo los mamíferos tienen la capacidad de producir leche, tal como la conocemos, y amamantar con ella a sus crías. Sin embargo, otros animales pueden también generar una sustancia similar, a través de mecanismos muy diferentes.

Es el caso de la leche de buche, secretada comúnmente por las palomas. Esta sustancia, se genera en el revestimiento epitelial del buche, tanto de los machos como de las hembras, y se regurgita para alimentar a los polluelos. Es muy rica en proteínas, grasas, antioxidantes y factores estimulantes del sistema inmunitario; por lo que, al igual que la de los mamíferos, supone un alimento muy completo para que los pájaros más jóvenes crezcan sanos y fuertes.

Aunque se ha estudiado principalmente en palomas, también se conoce que pueden producirla otras especies aviares, como los flamencos o los pingüinos emperadores; aunque, en el caso de estos últimos, solo la generan los machos.

Muchos científicos han investigado las propiedades de esta leche. Por ejemplo, en 2008 un equipo de la Université de Bourgogne se dedicó a estudiar su composición, concluyendo que, aparte de todo lo mencionado anteriormente, es muy rica en carotenoides. De hecho, según narran en un artículo de Discover Wildlife, el traspase de estas sustancias a las crías supone tal desgaste para los padres que muchos han perdido su tonalidad rosada al final de la época de reproducción y se ven prácticamente blancos. Esto explicaría el motivo por el que la sustancia que se ve en el vídeo tiene un color tan parecido al de la sangre. ¿Pero por qué lo deja caer en la cabeza del otro flamenco y no directamente en el pico del polluelo? Es complicado saberlo con certeza. Posiblemente, por el simple hecho de que ya había otro ejemplar, quizás la madre, alimentando a su cría. El pico estaba ocupado y debía depositarlo en algún lugar. No es lo más eficiente del mundo, pues buena parte de la leche de buche quedaría desperdiciada. Pero bueno, ser padre no es fácil. Los seres humanos a veces no sabemos cómo hacerlo de la mejor manera, tampoco vamos a venir pidiendo perfección a los flamencos.

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