Las palomas o pichones son bastante conocidas en las ciudades. Inevitablemente forman parte de la fauna urbana, incluso a veces llegan a ser un verdadero problema para los monumentos y edificios. Las palomas son aves muy peculiares pues tienen, contrario a lo que se puede pensar, características sorprendentes. Por tal motivo fueron utilizadas en un programa, llamado Project Pigeon, durante la Segunda Guerra Mundial, en donde se buscaba la forma de convertir a estas aves en armas mortales.

A pesar de que a veces se les trata como una plaga, las palomas son animales muy interesantes. En primer lugar son muy veloces (alcanzan los 140 km/hora), con un sentido de la orientación muy agudo. No por nada se les utilizó (y utiliza) como mensajeras. Son muy resistentes pues capaces de volar sin interrupción hasta un máximo de 15 horas, haciendo recorridos de entre 700 y 1500 kilómetros. Por otro lado tienen un sentido de la vista muy desarrollado, tienen cinco tipos de receptores de colores (los humanos solos tenemos tres). Por tal motivo no es de extrañar que fueran las protagonistas del programa bélico "Project Pigeon", encabezado nada menos que por B. F. Skinner.

El conductismo radical de Skinner fue un elemento más en este peculiar programa financiado por la U.S. Army. En él se entrenaba a palomas para ser usadas como proyectiles suicidas. Las palomas eran sometidas a un condicionamiento para que picotearan una figura determinada, si acertaban se les daba una recompensa con alimento. Contrario a lo que se puede pensar, el Proyecto Paloma dio resultados conforme a lo esperado. Las palomas kamikazes lograron trabajar en equipos de tres e identificar muy bien sus objetivos. A pesar de lo rocambolesco del programa el Departamento de Defensa invirtió 25,000 dólares (unos $321,000 de hoy en día) en él.

Los avances en el programa no fueron menores. La inteligencia de estos animales y la mejora en las técnicas de condicionamiento auguraban el éxito, sin embargo, el proyecto fue cancelado en 1944 porque se pensó que resultaba algo grotesco y podía no ser tomado en serio (jamás se mencionó sobre los derechos de los animales, claro).

Pero no fue el fin del Proyecto Paloma, después de todo los resultados no habían sido desfavorables, sólo que esta vez se llamó "Projec Orcon" (nombre que se deriva de "Organic Control"). En 1948 el programa fue revivido por la Armada Marina pero en 1953 fue igualmente cancelado. Los avances tecnológicos hicieron posible el sistema de guía y control de misiles, capaces de alcanzar sus objetivos a larga distancia y sin necesidad de palomas.

Murciélagos-bombas

El caso de los programas con pichones no fue el único que se desarrolló con animales, también existieron las llamadas "Bat bombs". En donde se utilizaban murciélagos mexicanos a los que se les equipaba con una pequeña bomba incendiaria. Eran muchas las ventajas de estos animales: su tamaño, se les podía encontrar por miles, no necesitaban cuidados excesivos y pueden volar en plena noche.

La bomba consistía en una carcasa con más de mil compartimentos, cada uno conteniendo un murciélago; se esperaba que los murciélagos fueran liberados y ellos buscaran refugio en un radio de 30 a 60 kilómetros en las casas y edificios. El objetivo eran las ciudades japonesas, por tanto, las bombas incendiarias eran muy oportunas por el material tradicional que se usa en las construcciones de ese país.

Los murciélagos-bomba también fue un programa exitoso, aunque no se usó por las mismas razones que el proyecto con las palomas. Otros factores que se tomaron en cuenta para cancelarlo fue que se requería mucho tiempo para desarrollar por completo el programa, pues no estaría listo sino hasta mediados de 1945 y requería una gran cantidad de recursos: se estima que unos 2 millones de dólares (unos 25.7 millones actuales). Además, todas las apuestas se habían declinado por un proyecto más prometedor, uno que cambiaría el rumbo de la humanidad para siempre: el Proyecto Manhattan.