– Feb 9, 2020, 8:30 (CET)

Una década después del lanzamiento del iPad, ¿qué lugar ocupan las tablets?

La llegada del iPad revolucionó el consumo de tecnología al introducir un tercer dispositivo. Hoy la tablet de Apple sigue dominando su mercado, aunque este es cada vez más difuso.

Fue la última gran presentación de Steve Jobs. Convaleciente aún por un transplante de hígado, el Director Ejecutivo de Apple se plantaba de nuevo frente a la audiencia para presentar su producto más reciente. Desde semanas antes ya se sabía que lo que la compañía de Cupertino iba a lanzar sería una tablet, las dudas estaban en el nombre, el precio (finalmente fueron 499 dólares), y sobre todo la verdadera utilidad.

Han pasado poco más de 10 años desde que aquel 27 de enero de 2010 Jobs mostrara el iPad en sus manos por primera vez. Un concepto que se introducía a medio camino de los smartphone y de los ordenadores portátiles, y que en su inicio reunió tanto críticas como grandes expectativas al mismo tiempo. Para algunos no era más que un iPhone grande. Para otros, el dispositivo del futuro que podría suponer el final del uso masivo de las laptops. Hoy parece que el iPad no es ni una cosa ni la otra, quedándose justo en ese medio camino para lo bueno y para lo malo, pero siendo el pleno dominador de un mercado, el de las tablets, donde está claro que no tiene parangón una década después.

La era post-PC que no era tal

Mucho se ha elucubrado sobre si el iPad vendría a ser un sustituto de los portátiles y si la verdadera intención de Apple con él era colonizar o cambiar ese mercado. Pero si repasamos la keynote de hace diez años, lo cierto es que Jobs presentaba el iPad como un interrogante entre el iPhone y el MacBook con una serie de usos muy específicos: navegar por internet, ver vídeos, escuchar música, escribir e-mails... Si tenemos en cuenta en definitiva la visión original -al menos la que se presentaba entonces- el iPad estaba destinado a ser principalmente un dispositivo de consumo, y no de producción, hacia donde no obstante se está intentando llevar ahora.

Aquel primer iPad fue un éxito, con más de 300.000 unidades vendidas en su primer día de venta. Los pedidos crecieron hasta tocar techo en 2014 con más de 74 millones de dispositivos, pero desde entonces, tanto el iPad, como el mercado tablet en general, han tendido a la baja.

https://datawrapper.dwcdn.net/P0eLk/1/

Hoy los iPads suponen el 6,5% del negocio de Apple según sus últimos resultados, y aún con todo sus casi 50 millones de unidades vendidas en 2019 -en gran medida aupadas por el rompedor precio del iPad básico del año pasado- hace que su cuota de mercado en el segmento puro de las tablets sea más del doble con respecto a sus perseguidores principales: Samsung, Huawei y Amazon.

¿Para qué y para quién sirve una tablet en 2020?

iPad Pro

Parte de la culpa de este descenso acusado desde 2013 se debe achacar a que lo que en su momento era una pantalla útil y fácil de usar pero más grande que las de los smartphone fue perdiendo peso conforme las dimensiones de los propios móviles han ido a más. En la misma década de vida del iPad los teléfono han pasado de una media de entre 4 y 4,5 pulgadas a las 6,5 en adelante.

Recuerdo una vez comprar para un regalo familiar un iPad mini alrededor de 2014 y la cara que se me quedó al ver que el siguiente teléfono que adquirió esa persona era casi tan grande como la propia tableta.

Otro factor a tener en cuenta a la hora de vislumbrar su fatiga de ventas es la propia durabilidad del producto. El iPad de hace 10 años ya contaba con 10 horas de batería en uso, y para el consumo que le da mucha gente, el dispositivo está más que preparado para aguantar sin las mejoras que se han ido añadiendo con el tiempo durante años.

Esto no ha evitado que durante todos este tiempo Apple haya seguida lanzando al menos un nuevo iPad al mercado cada año, cuando no dos. Desde el iPad 2 de 2011 -que también presentó Jobs unos meses antes de su fallecimiento- hasta el iPad de 7ª generación ha habido 18 versiones de iPads en el mercado, pasando por los Mini, los Air y los Pro.

iPad mini 3, iPad Air 2, iPad Pro.

En sus inicios, la tablet vino a llenar un espacio que no existía, el del consumo incipiente de vídeo, ebooks o simple lectura -junto con alguna pequeña tarea de productividad- sin tener que cargar con laptops de un lado a otro pelearse con las pantallas pequeñas de los teléfonos. Cuando las ventas cayeron, el dispositivo también se introdujo hacia el mercado educativo, aunque las alternativas más baratas que han surgido después también hayan menguado esa ventana.

Del consumo a la productividad

A partir de entonces, y como punto de inflexión principal del primer iPad Pro en 2015 y la inclusión del Pencil y el Smart Keyboard, Apple ha ido intentando ampliar los horizontes del iPad del consumo a la productividad, algo que no obstante parece que solo se está empezando a alcanzar ahora.

Diseñadores, músicos o artistas tienen en el iPad un dispositivo más que óptimo para desarrollar su trabajo. Pero este cambio ha empezado a llegar sobre todo con la evolución -pedido desde hace mucho tiempo- del salto de iOS hacia un sistema operativo propio.

La llegada de iPadOS todavía reciente ha añadido bastante más soportes de multitarea, lo que junto con el proyecto Catalyst parece que encamina todo hacia la creación a propósito de apps por y para iPad. Hasta hace poco, era habitual tener que utilizar alguna aplicación que no dejaba de ser una versión de la del iPhone ensanchada. Y la prueba es que solo recientemente las nuevas versiones para iPad de la app de Twitter o la gran novedad de Photoshop parecen empezar a aprovechar del todo su capacidad tanto como concepto, como de software.

Líder indiscutible de un mercado difuso

Aún con todo, el concepto del iPad como tal ha ido evolucionando también conforme se ha vuelto líquido el de las tablets. Aunque los nuevos iPad y toda su potencia parezca cada vez más encaminados a saciar las expectativas de profesionales que quieran una gran máquina, sigue existiendo otro tipo de uso: el que quiere tener un dispositivo para tareas básicas y sobre todo de consumo.

Pese a que aún están muy por debajo en ventas, dispositivos como las Fire de Amazon, los Chromebooks -para quien busque un laptop ligero y barato- o las Surfaces de Microsoft -ya con una gama mucho más avanzada- también pueden atacar al mismo tipo de consumidor: un usuario que no necesita tanto como un gran ordenador, y que quiere algo ligero y sencillo.

Porque si lo que pretendemos es comparar a los iPad es el mercado de las tablets puras, no tiene competidor. A pesar de que Samsung o Huawei ocupan las siguientes posiciones, el fabricante que más está creciendo en los últimos años es Amazon con sus Fire, unas tablets que apuestan por el precio para ofrecer justo lo que busca buena parte del público: pantallas para consumir Netflix u otros contenidos.

¿Seguirán bajando las ventas de tablets? ¿Incorporará algún día el iPad un soporte para ratón que no solo sea una herramienta de accesibilidad para personas con minusvalía? ¿Camina el sector tablet a empequeñecerse para dejar paso a los 'convertibles'? Quizá para verlo tengamos que esperar otra década.