Actualizado el 21 de enero a las 17:00

A solo 4 días de la celebración del Año Nuevo Chino, las alertas por la expansión del misterioso virus detectado en el país asiático el pasado mes de diciembre no hacen más que aumentar.

En lo que va de enero ya han fallecido seis personas y la cifra de infectados supera las tres centenas. Además, se han anunciado los primeros casos en otros países y la Organización Mundial de la Salud, junto a las autoridades sanitarias chinas, ha dado una noticia que muchos ya se temían, pero que no por eso resulta menos preocupante: se puede contagiar de humano a humano.

¿Qué sabemos hasta ahora del virus chino?

Poco después de que se dieran a conocer los primeros casos de una misteriosa neumonía, en diciembre de 2019, las autoridades sanitarias chinas anunciaban que el causante de estas afecciones respiratorias era un tipo de coronavirus que no había sido descrito hasta el momento.

El anuncio puso en alerta a todo el país, que no pudo evitar recordar la epidemia de SARS que entre 2002 y 2003 acabó con la vida de 774 personas. En esta ocasión parece ser un patógeno menos mortal, pero sí suficientemente grave para haber causado ya la muerte de seis personas. Esta letalidad afecta principalmente a pacientes ancianos o inmunodeprimidos por algún motivo. Por ejemplo, el primer fallecimiento se dio en un hombre enfermo de cáncer.

Este nuevo coronavirus, conocido ya como 2019-nCoV, de momento ha afectado a algo más de 300 personas, la mayoría de ellas en Wuhan, la ciudad en la que comenzó el brote, en un mercado de marisco. No obstante, ya se han detectado casos en Guangdong, Shangai, Beijing y otras regiones y provincias del este, el sur y el suroeste de China. Incluso se han reportado cuatro casos fuera el país, concretamente en Corea del Sur, Japón y Tailandia.

Si aún se conservaba un poco la calma en parte era por la posibilidad de que la enfermedad solo pudiera transmitirse a través de vectores animales, más fáciles de controlar. No obstante, esta semana se ha anunciado que, como ya preveía la OMS unos días atrás, sí que se han dado situaciones de transmisión de humano a humano. De hecho, se conocen 15 casos de personal sanitario que ha sido contagiado por pacientes ingresados en sus centros médicos.

Por todo esto, no es descabellado lo que publicaba hace unos días un grupo de investigadores del Imperial College de Londres. Se trata de un informe en el que calculaban que la cifra de infectados podría ser mucho mayor de lo que se ha establecido hasta el momento, posiblemente rondando las 1.700 personas. Su teoría se basa principalmente en el hecho de que la enfermedad haya sobrepasado las fronteras del país. Si se ha llegado a esta circunstancia posiblemente sea porque hay muchas más personas enfermas. Si no, la probabilidad de que el virus haya llegado al extranjero sería muy baja. Por eso, es importante aprender a detectar cuándo un cuadro sintomático respiratorio procede de este patógeno.

Es necesario en los hospitales, pero también en las estaciones y aeropuertos, desde los que la enfermedad puede diseminarse por más lugares. Esta es precisamente la razón por la que en varios de estos lugares, tanto en China como en otros países, como Estados Unidos, se está comenzando a tomar la temperatura de todos los pasajeros que viajan desde Wuhan. Si alguno manifiesta fiebre, se le coloca una mascarilla y se envía a los servicios sanitarios dispuestos para ello, donde se realizarán las medidas y pruebas pertinentes.

Además, algunas aerolíneas chinas ya han comenzado a instruir a sus pasajeros sobre prácticas de prevención, así como a poner a su disposición mascarillas y antiséptico.

En cuanto a la situación del brote, la OMS se reunirá mañana en Ginebra para deliberar la posibilidad de designarlo como emergencia de salud pública de interés internacional, una calificación rara, que solo se utiliza en las epidemias más graves.

Miedo ante la llegada del Año Nuevo

Este fin de semana millones de personas se desplazarán, tanto dentro de China como hacia fuera, con motivo de la festividad derivada del Año Nuevo Chino.

Esto hace necesario que se refuercen aún más las medidas de prevención en estaciones y aeropuertos. Pero también los pasajeros están tomando sus propias medidas. Las mascarillas se están agotando tanto en establecimientos físicos como en tiendas online y no es extraño ver las calles abarrotadas de personas con ellas ya colocadas en la cara.

Más grave es el hecho de que la venta de antibióticos se haya disparado, también por el temor al contagio. Ante una noticia como esta es importante recordar, en primer lugar, que la automedicación es un error y, en segundo lugar, que los antibióticos no pueden hacer nada frente a las enfermedades provocadas por virus. No curan ni previenen y, además, su mal uso puede aumentar los casos de resistencias en esta región. Bastante tienen ya con lo que tienen.

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