– Dic 11, 2019, 10:00 (CET)

Greta Thunberg ya lo hace: ¿tendremos que renunciar a viajar en avión?

El cambio climático acecha y es posible que para luchar contra él nuestro estilo de vida cambie, ¿también la forma en la que viajamos?

Greta Thunberg cruzó el Atlántico en el catamarán La Vagabonde para asistir a la COP25. Antes, ya hizo lo mismo para acudir a la cumbre que se celebró en Nueva York el pasado mes de septiembre. Thunberg quiere concienciar a la sociedad de que se puede viajar de formas sostenibles sin que sea necesario utilizar un avión. ¿Esto significa que tendremos que renunciar al uso del avión... para siempre?

El cambio climático acecha, aunque no solo depende del sector de la aviación, durante la cumbre del clima (COP25) que se celebra en Madrid del 2 al 13 de diciembre se ha hablado de este y otros problemas para la salud de nuestro planeta.

¿Qué es lo que contamina más en Madrid, por ejemplo? La polución viene sobre todo del tráfico rodado y del Aeropuerto Madrid-Barajas Adolfo Suárez. Aunque Thunberg es un símbolo de cómo deberíamos viajar para hacer más sostenibles los trayectos, no es la única que se embarca en aventuras de este tipo. En la COP25 también hay quien ha decidido cambiar el avión por el tren: Gilles Dufrasne, del Carbon Market Watch, explicaba este mismo sábado durante un encuentro que tanto él como otros colegas habían decidido venir desde Bruselas en este transporte y habían tardado cuatro días.

Uno puede preguntarse si realmente el avión es el tipo de transporte que más emisiones de CO2 envía a la atmósfera, pero los estudios son claros: sí lo es, tal y como señala el informe Transport-related CO2 Emissions of the Tourism Sector de la Organización Mundial del Turismo (UNWTO, por sus siglas en inglés), dentro del sector turístico, ya en 2005, el que más emisiones de CO2 enviaba a la atmósfera era el transporte aéreo. Sin embargo, no hay que olvidar que desde entonces el turismo ha crecido mucho y ahora el 8% de todas las emisiones de CO2 son de este sector, pero, además, se espera que para 2030 continúe al alza y llegue a haber un 21% de emisiones relacionadas con el transporte turístico.

Por desgracia, el "turismo es una locomotora económica", indicó la pasada semana Orvais Sarmad, subsecretario ejecutivo del Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMUNCC): "Es el 10% del PIB mundial, lo que son 8.800 millones de dólares y que el pasado año creó 7 millones de nuevos puestos de trabajo en todo el mundo". Por esto, el objetivo de ester informe presentado durante la cumbre del clima es "concienciar", tal y como apuntó Sarmad. "Si no nos hacemos cargo del cambio climático va a impactar en el sector turístico de manera negativa (incendios, olas de calor, etc)", comentó. Por ello, es "esencial" que todos los países trabajen juntos a todos los niveles "para ayudar al sector a tomar medidas ambiciosas". "Todavía no se ha hecho suficiente en cuanto al turismo sostenible", afirmó Sarmad. Por eso pide al sector turístico "acelerar las respuestas para que haya un turismo sostenible", ya que si no se hace "las consecuencias pueden ser muy graves".

Siempre se habla de las consecuencias en cuanto a nuestro planeta o incluso a nuestra salud, pero "el cambio climático nos afecta a todos los niveles, también al turismo". Esto implica que la economía de los países que viven del turismo puede verse muy afectada.

Descarbonización del sector

"Ryanair dice que es la compañía más verde porque son eficientes", comentó Dufrasne. De hecho, en su propia web apuntan que "el consumo eficiente de combustible nos ha permitido reducir continuamente nuestras emisiones de CO2 para convertirnos en la aerolínea más ecológica de Europa". No obstante, "esto no es sobre la eficiencia, es sobre las emisiones de CO2", afirmó Dufrasne.

Sobre cómo lucha Ryanair contra el cambio climático hay poca información, pero la compañía señala en su portal que "los clientes ahora también pueden compensar el costo de carbono de su vuelo haciendo una donación voluntaria a nuestros socios de caridad climática al final del proceso de reserva. Nos hemos asociado con First Climate, Renature Monchique, Native Woodland Trust y Irish Whale & Dolphin, que llevan a cabo proyectos en Uganda, Portugal e Irlanda, respectivamente".

Otras aerolíneas han decidido marcarse objetivos para una descarbonizarse real de cara a 2050. Una primera solución parecía ser crear combustibles sostenibles, pero no se está teniendo todo el éxito que International Airlines Group (IAG) busca, según apunta Marina García Aedo, de Iberia: "Ahora mismo es un tema que no es viable porque [el precio] es cinco veces el combustible normal". No obstante, tanto IAG como Iberia están invirtiendo para que el combustible sostenible sea posible cuanto antes. "El grupo se ha marcado varios objetivos a corto, medio y largo plazo", las de medio plazo están relacionadas con con la eificiencia mientras que para 2050 pretender llegar a las cero emisiones.

"Estamos muy comprometidos con los objetivos de desarrollo sostenible, contribuimos a bastantes de ellos, tanto a innovación, calidad del aire...", comentó a Hipertextual el pasado sábado. Además, se encuentran dentro de proyectos de investigación del Horizonte 2020, junto con el INTA, para desarrollar combustibles sostenibles: "Dentro del grupo se están haciendo diferentes inversiones en plantas, con British Airways lo han hecho en Reino Unido". La idea es "conseguir combustible sostenible a partir de residuo". No obstante, se están barajando "alternativas diferentes haber qué se puede ir haciendo en diferentes países". También han implementado recientemente "un sistema de segregación a bordo" para los residuos, están cambiando la flota de aviones para que cada vez sean más eficientes y "tenemos una estrategia de inversiones para poder de verdad contribuir al desarrollo a largo plazo y reducir los costes", afirmó García.

Iberia no es la única aerolínea que está empezando a moverse para reducir sus emisiones de CO2, otras van dando pasitos para ello. Por ejemplo, Qatar Airways cedió a la presión a finales de noviembre y ya no volverá a operar el vuelo entre Maastricht y Lieja, que duraba tan solo 9 minutos y cubría una ruta de 38 kilómetros, aunque hay que matizar que no se trataba de una ruta turística sino comercial.

Greta ya lo hace y cada vez hay más personas concienciadas, pero quizás no sea necesario renunciar al avión para seguir realizando viajes en avión con combustibles sostenibles. No obstante, por el momento solo es un plan para el futuro que beneficiará al planeta, pero mientras llega tenemos que reducir el mayor número de emisiones de CO2 posibles.