Después de varios aplazamientos, destinados a garantizar en la medida de lo posible que todo fuese bien, el pasado 6 se septiembre la India se disponía a convertirse en el cuarto país en aterrizar suavemente sobre la Luna, a través de la misión Chandrayaan-2. Tras un lanzamiento exitoso, todo parecía ir sobre ruedas, pero a solo dos kilómetros de la superficie selenita el aterrizador Vikram dejó de comunicarse con los científicos de la Organización para la Investigación Espacial de la India (ISRO), que no tardaron en temerse lo peor.

Después de declarar el aterrizaje como fallido, los responsables del proyecto centraron su atención en el orbitador de la misión, que sí seguía en plenas facultades. De hecho, fue él el que unos días después envió una imagen térmica del lugar del impacto, poniendo a los investigadores manos a la obra para intentar una comunicación con la nave que nunca llegó. Desde entonces no habíamos vuelto a saber nada de Vikram, pero ahora parece haber nuevas pistas, después de que la NASA emita un comunicado en el que se muestran las imágenes del lugar del impacto.

Colaboración de equipos

El pasado 26 de septiembre, el mosaico obtenido con ayuda el orbitador de la misión se hizo público, de modo que muchos expertos y aficionados se lanzaron a la búsqueda de pistas de lo ocurrido con Vikram.

Entre ellos se encontraba Shanmuga Subramanian, un ingeniero indio de 33 años; que, armado solo con un ordenador portátil y conexión a internet, pasó varios días analizando pedazo a pedazo el rompecabezas, hasta encontrar lo que le parecieron los escombros del módulo de aterrizaje. Para confirmarlo, según ha explicado el joven al medio de noticias NDTV, publicó algunas fotografías en un tuit, en el que etiquetó tanto a ISRO como a la NASA, en busca de una confirmación de sus sospechas.

Esta publicación llamó la atención de los científicos del proyecto Lunar Reconaissance Orbiter (LRO), de la agencia espacial estadounidense, quienes utilizaron su propia tecnología para analizar lo que el ingeniero les enviaba. Efectivamente, como él había predicho, en la fotografía se encontraban tanto el sitio de impacto, ubicado en una llanura montañosa a 600 kilómetros del polo sur lunar, como los escombros surgidos del mismo.

El lugar en el que se había producido el accidente estaba mal iluminado, de ahí que en un principio fuese tan difícil detectarlo, pero los escombros se encontraban exactamente donde Subramanian había señalado, justo a 750 metros al noroeste del área de la colisión.

Los puntos verdes indican restos de la nave espacial (confirmado o probable). Los puntos azules ubican el suelo alterado, probablemente donde pequeños trozos de la nave espacial agitaron el regolito. "S" indica los restos identificados por Shanmuga Subramanian. Crédito: NASA / Goddard / Arizona State University.

Ahora sabemos exactamente dónde terminó la historia de Chandrayaan-2, pero el camino de la India hacia la Luna no ha hecho más que comenzar. Este accidente solo ha sido un pequeño paso atrás para coger impulso de cara a un nuevo intento. La propia NASA ha reconocido el mérito de haber llegado tan cerca. No es momento para rendirse y seguro que los científicos de ISRO no tienen esa posibilidad entre sus planes.

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