Estos días, numerosos expertos se lanzan a exponer sus opiniones sobre el desarrollo de la Cumbre sobre el Clima que se ha realizado en Madrid durante las dos últimas semanas. Con unas conclusiones en su mayoría pesimistas, que en muchos casos apuntan al fracaso del evento, toca quedarse con la parte positiva de todo lo acontecido y plantear cómo podemos ayudar a ralentizar el calentamiento global, tanto a un nivel más reducido desde la mayoría de la población hasta algo más masivo, con las iniciativas de los gobiernos y autoridades competentes.

Se ha hablado mucho sobre medidas preventivas, ¿pero cómo puede saberse a priori si realmente darán resultado? Con el objetivo de dar una respuesta a esta complicada y necesaria cuestión, investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) han desarrollado un simulador de soluciones climáticas, llamado En-ROADS, cuya función es precisamente esa: desarrollar cada una de estas medidas en un entorno simulado y comprender cuáles serían sus efectos sobre el clima.

En marcha solo lo verdaderamente útil

Este simulador es el resultado de la colaboración entre los expertos del MIT del proyecto Climate Interactive, Windows Systems y la Iniciativa de Cambio Climático de UMass Lowell.

Está desarrollado para ser usado tanto por científicos como por políticos o cualquier ciudadano dispuesto a conocer el alcance de las medidas dispuestas a evitar los efectos del cambio climático. Se pueden simular todo tipo de parámetros, desde modificaciones en los impuestos hasta los precios del carbono, pasando por temas relacionados con innovación tecnológica, eficiencia energética y, en definitiva, cualquier otro cambio dispuestos a reducir las emisiones contaminantes y ralentizar el aumento de las temperaturas globales.

No es la primera vez que estos investigadores trabajan con un algoritmo de este tipo. De hecho, En-ROADS es una extensión del galardonado C-ROADS, que ya ha sido utilizado por miles de personas en todo el mundo y se encuentra detrás de numerosos procesos de negociación de directrices contra el cambio climático.

La mayor diferencia entre ambos es que, si bien C-ROADS se enfoca en cómo los cambios en las emisiones nacionales y regionales podrían afectar las emisiones globales de carbono y los resultados climáticos, En-ROADS va más allá y tiene también en cuenta de qué modo influyen otros factores, como las medidas de economía y políticas públicas.

Para poder entrenar este algoritmo, ha sido necesario un largo proceso de revisión de literatura científica, centrado especialmente en la comprensión de procesos como los tiempos de retraso, las tasas de progreso, la sensibilidad a los precios, el crecimiento histórico de las fuentes de energía y el potencial de eficiencia energética.

Los líderes mundiales tienen herramientas muy útiles para anticiparse a las consecuencias de sus actos y poder desarrollar las mejores directrices para combatir el cambio climático. Ahora solo falta que todos entiendan lo que está pasando. Por desgracia, para eso hará falta mucho más que este simulador.

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