Durante los últimos días se ha hecho viral en internet el vídeo de una beluga jugando al rugby con un marinero, mientras surcaba supuestamente las aguas ubicadas entre Sudáfrica y el polo sur. La imagen del cetáceo corriendo a coger el balón que el hombre le lanzaba al gélido océano y devolviéndoselo a la espera de una nueva partida ha cautivado a millones de usuarios, que no han parado de compartirlo en diferentes redes sociales, desde que Alon Kowen lo publicara por primera vez en Facebook el jueves.

Resulta muy curioso que un animal salvaje tenga la capacidad de interaccionar de este modo con los humanos, pero lo cierto es que ese no parece ser el caso. De hecho, algunos divulgadores y científicos creen que la protagonista de esta historia es Hvaldimir, una vieja conocida de internet, desde que se hizo famosa el pasado mes de abril, por su condición de “ballena espía”. La situación en la que ha vivido desde entonces no es la más favorable para un animal como ella, de ahí que varios expertos se hayan lanzado a las redes estos días para recordar que, por simpático que sea el vídeo, detrás de él hay una triste historia.

La realidad detrás de lo viral

Este caso recuerda inevitablemente a otros, como el del chimpancé, cuyo vídeo manejando magistralmente un móvil con Instagram se hizo viral justo en la misma época en la que la historia de la “ballena espía” comenzaba a protagonizar titulares de todo el mundo.

La propia Jane Goodall, una de las mayores expertas en estos simios, advirtió a través del blog de su fundación que las imágenes del animal utilizando la red social con tanta destreza no son más que el resultado de lo que probablemente fue un duro periodo de adiestramiento, que probablemente le generó un gran sufrimiento.

Aquel chimpancé vivía en cautividad, por lo que todo podría tener sentido, ¿pero cómo podría compararse este caso con el de una beluga que vive tranquila y libremente en el océano?

Uno de los primeros en llamar la atención sobre ella ha sido el investigador de cetáceos Quad Finn, quien el mismo jueves alertaba en su cuenta de Twitter que la protagonista del vídeo viral parecía ser Hvaldimir, quien en realidad actualmente vive en aguas Noruegas. Se unían a las suyas las protestas del escritor científico Ferris Jabr, quien dos días más tarde recordaba que, de ser así, se trata de un animal que después de escapar de un programa militar ruso, en el que había sido entrenada como espía, vaga por los mares desnutrido y solo, buscando comida y atención de la gente.

Aunque en abril el Ministerio de Defensa ruso negó que su ejército estuviese llevando a cabo ningún tipo de programa de espionaje con mamíferos marinos, el arnés que llevaba en el momento de ser encontrada parecía vincularla con ellos, algo con lo que estuvieron varios expertos noruegos. Desde entonces se ha convertido en toda una atracción para marineros y turistas, a los que el animal se acerca sin miedo, con el fin de jugar y mostrar algunos de sus trucos.

Pero no es oro todo lo que reluce, pues su situación es realmente mala. Sea en Rusia o en otro lugar, sus habilidades circenses denotan que la beluga ha sido criada en cautividad, por lo que no sabe bien cómo cazar o alimentarse en libertad. Además, no ha conseguido unirse a ninguna manada y está tan acostumbrada al trato con humanos que no teme acercarse a sus embarcaciones, por lo que ya ha sufrido varias lesiones a causa del contacto con las hélices.

Por todo esto, tanto Jabr como Finn han comparado su caso con los de Luna y Keiko, dos orcas que fueron devueltas al mar después de varios años de vida en cautividad y acabaron en una situación que las condujo a la muerte. Luna falleció por las heridas que le causaron las cuchillas del motor de un barco remolcador al que se acercó a jugar y Keiko, conocido por encarnar al protagonista de la película Liberad a Willy, a causa de una neumonía, contraída después de un año deambulando por el océano, sin llegar a hacerse a esa libertad que tanto ansiaba la ballena que encarnó en el cine.

Preocupado porque la historia se repita, Jabr se ha puesto en contacto con el usuario de Facebook que compartió el vídeo por primera vez, quien no ha sabido aclarar la procedencia del mismo, pues lo copió de un grupo de Wahtsapp. No obstante, la embarcación que se ve en él, así como la zona en la que está grabado, parecen concordar con que en realidad se trata de aguas noruegas, no sudafricanas, y que, por lo tanto, sí que podría tratarse de Hvaldimir.

De ser así, el alegre animalillo que juega al rugby podría estar asustado y desesperado por buscar el contacto humano sin el cual prácticamente no puede vivir. No hay duda de que el mejor lugar para un animal es su hábitat, pero una vez que no conocen otra cosa que la cautividad dejarlos solos en el mundo puede ser claramente contraproducente. Fue el caso de Luna y Keiko. Ojalá no sea también el de Hvaldimir. De cualquier modo, mientras la historia termina de desenredarse, no está de más tener esto en cuenta y pensarlo dos veces antes de compartir el vídeo.

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