Desde que el pasado mes de marzo se detectaron los primeros casos en Estados Unidos de la conocida ahora como “enfermedad del vapeo”, al menos 40 personas han muerto y más de 2.000 han sido ingresadas, a causa de los problemas respiratorios que supone.

Ha sido el chispazo que faltaba para encender una extensa discusión, entre defensores y detractores de esta nueva formad de “fumar”. Vapeadores de todo el mundo han reivindicado su derecho a seguir consumiendo cigarrillos electrónicos, alegando que esta reciente patología solo se ha concentrado en Estados Unidos y que, por lo tanto, debe ser el resultado de los efectos de alguna sustancia presente en los productos comercializados allí. Precisamente por ello se ha decidido prohibir su consumo en algunos de los estados del país norteamericano. Pero no solo allí. También otros países, como la India, han optado por tomar las mismas precauciones, a pesar de no contar con ningún enfermo dentro de sus fronteras. Los defensores insisten en que los vapeadores son un 95% menos dañinos que el tabaco. Los detractores recuerdan que muchas sustancias presentes en su composición pueden ser peligrosas para la salud cuando se calientan. Lo cierto es que, al ser un hábito relativamente nuevo, no ha habido tiempo de saber cuáles serán sus efectos a largo plazo, aunque numerosos estudios, unos en animales y otros en humanos, señalan un amplio abanico de posibles perjuicios. Está claro que lo más seguro es no consumir ninguna de las dos variantes, aunque el peligro de momento parezca estar concentrado solo en Estados Unidos. De hecho, ha sido precisamente allí donde se ha practicado recientemente el primer trasplante de los dos pulmones a un paciente de la enfermedad del vapeo. Se trata de un joven de solo diecisiete años, al que aún le queda por delante un largo periodo de recuperación.

Un caso nunca visto

El joven, de diecisiete años, fue ingresado por primera vez a principios de septiembre, afectado por lo que en un principio parecía ser una neumonía.

Pronto descubrieron que no se trataba de esta infección, sino de un caso más de enfermedad del vapeo. Como les había ocurrido a otros pacientes, sus síntomas empezaron a empeorar rápidamente y fue necesario conectarlo a una máquina extracorpórea que sustituía la función de su corazón y sus pulmones. Tal era la gravedad de su situación, que en solo unas semanas se posicionó a la cabeza de una lista de espera para trasplantes a la que normalmente se asciende en muchos meses.

Los dos pulmones estaban dañados, por lo que era necesario trasplantar ambos. La intervención, que duró seis horas, tuvo lugar el pasado 15 de octubre, en el Hospital Henry Ford, de Detroit. Era un procedimiento a bote pronto familiar para especialistas como el director quirúrgico del centro, Hassan Nemeh. Sin embargo, según las declaraciones recogidas por The Washington Post, lo que se encontró en los órganos respiratorios del joven fue algo que jamás había visto en los veinte años que llevaba dedicándose a los trasplantes. Los pulmones estaban muy inflamados y llenos de cicatrices, además de rígidos y cubiertos por gran cantidad de tejido muerto.

Los responsables del hospital no han querido hacer pública la información sobre el tipo de producto que vapeaba el menor de edad, con el fin de proteger su intimidad. A día de hoy, el principal sospechoso de haber causado la enfermedad es el acetato de vitamina E, una sustancia utilizada como espesante en muchos líquidos de vapear con THC, comercializados en el mercado negro de los Estados Unidos. Se ha llegado a esta conclusión tras comprobar que dicho compuesto estaba presente en todas las muestras extraídas de 29 pacientes afectados o muertos a causa de esta nueva patología. Además, el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos recoge en su página web que de los 867 pacientes de los que se conoce información sobre sustancias utilizadas, el 86% aseguró haber consumido productos con THC.

¿Significa esto que el acetato de vitamina E es el único culpable? No es posible asegurarlo, como tampoco se puede apuntar a que solo sea peligroso el vapeo en Estados Unidos. Hay indicios suficientes para creer que el consumo de estos productos puede ser mucho más perjudicial de lo que se pensaba en un principio, aunque hasta ahora no podamos saber cuáles serán sus efectos generales a largo plazo. Lo que está claro es que un joven que empezó consumiendo un producto que creía inocuo ahora está recuperándose del trasplante de sus dos pulmones, tras debatirse entre la vida y la muerte. En casos como este, y hasta que haya más información, la precaución y la cautela son las mejores reacciones.

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