– Oct 4, 2019, 14:30 (CET)

Crítica de ‘Joker’: un fantástico trabajo visual con un mensaje ambigüo

Joker aterriza en medio de la polémica sobre su mensaje de violencia. Sin embargo, se trata de una versión triste y oscura del personaje que esconde una obra de arte visual y mensaje ambiguo que lleva a debate.

Joker pone la guinda a un 2019 marcado por las películas de superhéroes. Poco se parece al brillante mundo de los Vengadores en el Universo Cinematográfico de Marvel, ni siquiera al tono oscuro de la sonada serie The Boys. La cinta de Todd Phillips es una forma diferente de aproximarse a los orígenes siempre inciertos de uno de los villanos mejor conocidos del mundo del cómic; y no tiene nada que ver con lo que hemos visto en los tráilers.

Desde su proyección en el Festival de Venecia, la película no ha hecho más que cosechar polémica: desde quien la ha descrito como una de las mejores cintas del año y la ha situado en la carrera por los Oscar, hasta quienes la tildan de comulgar con las ideas incel. Llegar a un consenso sobre Joker parece quedar lejos de nuestro alcance. Y esto no tiene por qué ser algo malo.

El tráiler nos presenta una versión maquillada de lo que vamos a ver en el cine, así que si tenías alguna idea previa en la cabeza, olvídate de ella. La película es mucho más oscura y mucho más triste de lo que parece. Nada de comediante venido a menos que intenta hacer gracia pero no la tiene, Arthur Fleck, antes de convertirse en Joker, es un hombre con una enfermedad mental que tiene alucinaciones y es un narcisista patológico.

Warner Bros. Pictures

Arthur vive con su madre en un piso de mala muerte e intenta ganarse la vida como payaso en una agencia de entretenimientos. Mentiríamos si dijéramos que lo tratan bien. El mundo es sumamente injusto y violento con él y sufre toda clase de abusos durante la película. Es imposible no humanizar al personaje bajo esas circunstancias.

La cinta es una descripción del contexto decadente de la ciudad, infestada de basura y ratas, en la que los ricos se hacen cada día más ricos y la marginalización de los pobres no para de crecer. “¿Soy solo yo o el mundo se está volviendo cada vez más loco?”, comienza preguntándose el protagonista en los primeros minutos. Lo cierto es que las calles de la ciudad son cada vez más inseguras y el descontento general solo necesita una chispa para transformarse en una revolución. Esa chispa es el Joker.

Después de que el gobierno de Gotham haga recortes en sanidad, Fleck no tiene dónde conseguir sus medicamentos y es entonces cuando comienza la verdadera locura. Hasta ese momento, vemos la parte más humana y escondida del personaje, la de una persona maltratada por el sistema, pero una vez da comienzo la violencia irracional el tono de la película también cambia. No llega a ser en ningún momento una cinta de acción, pero sí se vuelve más trepidante. Puedes sentir las escenas vibrar al tiempo que lo hace el humor de Arthur, cuyo optimismo solo puede satisfacerse con el derrame de sangre.

Abierta a debate e interpretación

A pesar de todo, lo que más suscita la historia es una sensación pesada de desazón y tristeza. El Joker no intimida, sentimos pena por él. He ahí donde puede radicar la conflictividad de esta película. En el momento en que empatizamos por el personaje podríamos caer en justificar sus actos de pura violencia, como han advertido otros medios desde su primera proyección. Si bien hay un momento hacia el final en el que el discurso se inclina por esta justificación, se trata de una película bastante equilibrada, que deja en manos del espectador sacar sus propias conclusiones. De ahí que las opiniones sean tan dispares.

Warner Bros. Pictures

Es una película que se presta a la interpretación. En parte, por la ambigüedad del mensaje en una época en la que estamos sumidos en un proceso de polarización que no da cabida a las medias tintas. El ambiente social en el que ha aterrizado Joker no difiere tanto al de Gotham en el filme, por lo que es lógico que haya quien se pregunte si es responsable lanzar un relato así al público global. Sin duda, una parte de los espectadores la analizarán con ojo crítico, pero otra parte puede que confunda los actos maníacos de un hombre a la deriva de su propia enfermedad con algún tipo de justicia social.

Phillips ya ha admitido la influencia del cine de Scorsese en esta cinta. En un principio, se la comparó con El rey de la comedia, con la que, sin duda, tiene más de un parecido. No obstante, Joker es mucho más similar a Taxi Driver. Robert De Niro, que tiene un papel secundario en la historia de Phillips, ha hablado de aquella cinta y de cómo levantó suspicacias similares en su época.

Asimismo, algunas de los eventos que vemos en pantalla no pasan en realidad, porque Arthur es un narrador poco fiable debido a sus alucionaciones y fantasías, lo que nos recuerda a ese giro final en El club de la lucha. No podemos fiarnos de todo lo que vemos, y eso hace a la película aún más interesante.

Warner Bros. Pictures

¿Carrera hacia los Oscar?

Dejando la polémica moral a un lado, la belleza que esconde Joker en cada plano es indiscutible, así como el trabajo de Joaquin Phoenix. La fotografía y el montaje consiguen cautivarnos a cada momento e impiden que nos aburramos pese a que el ritmo es bastante lento. De hecho, una de las mejores tomas —que podemos ver brevemente en el tráiler— es una mezcla del talento del actor y del director: una grabación inesperada en unos baños en la que vemos a Phoenix bailar de forma siniestra al escuchar la banda sonora por primera vez.

Precisamente la expresividad corporal del actor es uno de los puntos fuertes de su actuación, parca en palabras, pero repleta de movimientos inesperados de su cuerpo y expresiones desconcertantes. También su risa, el punto central del personaje, da un giro más lúgubre si cabe en esta cinta y se suma a un trabajo de voz impecable. Cuesta pensar en otro Joker teniendo a Joaquin Phoenix delante; está a la altura de sus predecesores y del personaje. No sería de extrañar que su nombre sonara fuerte en los Oscar.

Warner Bros. Pictures

Habiendo visto tal maestría de rodaje, uno no puede más que preguntarse por qué la cultura “woke” no ha empujado a Todd Phillips a abandonar la comedia absurda mucho antes. Su trabajo en Joker, en comparación con la trilogía de películas de Resacón en las Vegas, parece hecho por otra persona. Se trata de la cinta tensa —e intensa—, capaz de despertar un amplio abanico de emociones en el espectador y de generar debate. Es una obra de arte visual y una película que, te guste o no el cine de superhéroes, merece la pena ir a ver.