Durante un encuentro con la prensa tras la presentación de los Mate 30 y Mate 30 Pro, Richard Yu, a la cabeza de la división de consumo de Huawei, afirmó que habían pivotado sobre la estrategia original de bloquear sin remedio el gestor de arranque de sus dispositivos.

Ahora, según leemos en Android Authority, Huawei se descide de estas declaraciones y afirman que "no hay planes" de desbloquear el conocido como bootloader de los dispositivos Mate 30.

Sin sistemas modificados, de momento

El desbloqueo del bootloader de un dispositivo permite la instalación de versiones modificadas del sistema operativo, conocidas como custom ROMs. Estas versiones podrían llegar aportando los servicios y aplicaciones de Google de los que carecerán los nuevos lanzamientos de Huawei.

Pero no es el único camino, ya hemos visto cómo algunas aplicaciones pueden funcionar incluso sin los propios servicios de Google, aunque otras los requerirán. Es posible instalarlos evitando modificar el sistema operativo, y de hecho Huawei ha afirmado en reiteradas ocasiones que están trabajando en una fórmula sencilla y directa para que el usuario pueda instalar las aplicaciones a las que, de fábrica, no tienen acceso estos dispositivos.

Estos servicios de Google serán necesarios para conseguir una compatibilidad amplia con los propios ficheros de las aplicaciones que no están disponibles a través de la tienda de aplicaciones de Huawei, AppGallery. Entre ellas se encuentran desde Facebook, Instagram, Instagram, WhatsApp, Netflix o Twitter, entre muchas otras.

De momento, lo que vemos en los Mate 30 que pude probar tras su presentación, es Android en su versión de código libre –AOSP–, junto a EMUI 10 y los Huawei Mobile Services –HMS– en lugar de los servicios de Google. Unos dispositivos que llegan tal y como lo hacen en China, con la salvedad de que aterrizan sin todas las aplicaciones y servicios que sí vemos allí.

Es posible que sea cuestión de tiempo que aparezca una distribución compatible y de instalación relativamente sencilla en los nuevos terminales de Huawei. El reto para el fabricante chino es ser capaz de proporcionar este tipo de solución e incluso acercarlas al usuario medio fácilmente y con unas mínimas garantías, pero que tampoco entre en conflicto con los –ahora limitados– permisos de distribución de software con los que cuenta.

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