Huawei Mate 30 Pro
– Sep 20, 2019, 16:47 (CET)

Probamos el Mate 30 Pro, la prueba del algodón a Huawei en la era Trump y sin Google

Con los Mate 30 Series ya oficiales, Huawei afronta la supervivencia en occidente en la era Trump con el terminal más ambicioso que haya presentado nunca, pero también el más cuestionado hasta la fecha. He probado el Mate 30 Pro sin los servicios y aplicaciones Google, y esto es lo que puedes esperar de él.

Huawei convocó a los medios en Múnich para la renovación de su línea más enfocada al rendimiento, productividad y, ahora también, la fotografía y la 'videografía'. Llegan con el último hardware disponible de la marca, pero una sombra mucho más alargada se cierne sobre un apartado hasta ahora relativamente secundario: su software.

En corto, Huawei no tiene los permisos necesarios por parte de la Administración estadounidense para hacer llegar los servicios y aplicaciones de Google de serie junto al dispositivo, por lo que de origen no están ni Google Play ni compatibilidad garantizada con buena parte de las apps desarrolladas para esta tienda y de uso en mayoritario fuera de China.

Mate 30 Pro, por fuera

Huawei Mate 30 Pro

La que fue la serie más grande de la marca e instigadora de la era phablet ya no lo es tanto. El Mate 30 Pro no es un dispositivo más bien estilizado que se mantiene en las 6,5 pulgadas de diagonal de pantalla. Esta, que renueva en el OLED flexible, cayendo hacia sus laterales como el reciente Vivo NEX 3 y abrazando el terminal con lo que Huawei llama Horizon display.

La curvatura de bordes extrema hace que el frontal de la pantalla sea más llamativo que nunca, permitiendo incluso visualizar los brillantes colores de su pantalla desde una posición totalmente perpendicular. No obstante, genera fuertes dudas y confronta la necesidad de impresionar con los principios básicos de usabilidad. Tanto que pierde, como consecuencia, sus teclas de volumen y deja en una posición escorada el botón de bloqueo.

Slider de volumen en el Huawei Mate 30 Pro

La utilidad de esta curvatura es, a fin de cuentas, muy limitada. Huawei incide en que se ha trabajado en el desarrollo táctil de esta parte de la pantalla para evitar toques fantasma. Un ejemplo claro de que todavía hay trabajo por hacer es la gestión del volumen que, en una de estas primeras unidades, se hacía difícil de habilitar. Doble tap en en lateral y aparece –en teoría– un deslizable para subir o bajar el volumen y que será, si nada cambia, el origen de la frustración de muchos.

A pesar de contar con sensor de huellas dactilares bajo la pantalla, el Mate 30 Pro repite con un notch protagonista en su pantalla. Lo hace, no obstante, manteniendo todo el hardware y sensores de identificación biométrica en 3D en un formato a la vista más ligero y menor.

Por alguna razón, Huawei da un paso atrás en cuanto a la resolución de su pantalla. El antecesor ya contaba con un panel OLED en QHD+ o 1440p, pero ahora se reduce a un equivalente al FullHD+ o 1080p. No es algo que deba preocupar en exceso, pero se agradece ese extra de resolución que proporciona en estos formatos generosos un extra de nitidez. Y digo equivalente, puesto que el formato de la pantalla del Mate 30 Pro es un inusual 18,4:9 –o 1176p–, que sería más achatado que los terminales más recientes de no ser porque parte de este extra lateral va dedicado a replegarse más allá de los bordes.

Colores del Huawei Mate 30 Pro

El otro aspecto también llamativo de su diseño es su parte trasera, que olvida el módulo de cámara cuadrado estrenado en el Mate 20 Pro por uno circular y que se pasa, especialmente en las ediciones Space Silver y negra, en el nuevo diseño circular a un homenaje a las cámaras compactas y sobre cuyo ataúd pone este nuevo smartphone un clavo más y una necesidad menos.

Videografía, a cámara lenta

Cámaras del Huawei Mate 30 Pro

El Mate 30 Pro recoge buena parte de las novedades del Huawei P30 Pro. Lo hace, no obstante, sobre los esquemas fotográficos que vimos en el pasado Mate. Nada de zoom óptico con sistema a lo periscopio de 5 aumentos. A cambio se introduce el sensor de 40 MP y gran formato y 1/1,7 pulgadas con matriz RYYB en formato 4:3 y uno todavía mayor que este para el ultra gran angular, de 1/1,54 pulgadas y en formato 3:2 –más alargado– que tendrá enormes implicaciones, especialmente, en el apartado de vídeo y con baja luz.

Sensores de la cámara del Huawei Mate 30 Pro

Cuadran el círculo el zoom óptico de tres aumentos que ya ha mostrado anteriormente Huawei, además de un sensor 3D no especialmente detallado –podría ser ToF, pero no ha sido confirmado–. Afectará a todos los sensores, pero realmente donde pesará más la introducción del nuevo ISP que llega con el Kirin 990, que podrá procesar las nuevas imágenes con capacidades extra, es en los no renovados.

Huawei se comparaba con algunos de los smartphones de referencia en la gama alta, especialmente con el Galaxy Note 10+, en términos de sensibilidad fotográfica y de vídeo. Como muestra, buena parte de los terminales de gama alta alcanzan cifras de ISO del orden de 3.200. El P30 Pro disparaba este dato hasta los 409.600, que se mantienen, y ahora el Mate 30 Pro lo amplía hasta ISO 51.200 en el apartado de vídeo gracias a este nuevo sensor al que llaman Cine Camera y que promete trasladar parte de la visión nocturna de la última generación de smartphones también al vídeo.

Pero uno de los grandes estrellas del nuevo terminal es la grabación de vídeo a cámara súper lenta. En este modo, el Huawei Mate 30 Pro alcanza los 7680 fotogramas por segundo. O lo que es lo mismo, ralentizado hasta 256 veces sobre la realidad. Algunos detalles sobre este modo:

  • Aunque Huawei no dio el dato durante la presentación, la generación de clips a velocidad máxima es a una más que correcta resolución 720p.

  • El modo de grabación por defecto es a 1920 fps (x64), el doble de las mejores cifras de la industria hasta ahora, donde se encuentran Samsung y Sony, cuya limitación es puramente de ancho de banda al escribir en memoria tanta información.

  • La grabación del clip comienza de forma automática con el movimiento, y lo detecta bien. De otra forma, unos pocos segundos de vídeo equivaldrían a decenas de minutos. Se acumula rápidamente un clip de unos 30 segundos donde, dependiendo de la escena y la velocidad escogida, el tiempo se detiene.

  • Tras la grabación, hay que esperar unos segundos a que el archivo termine de procesarse. Aquí es donde probablemente entra la magia de Huawei, que aunque no lo detalla. Por tanto, hay varias opciones: que haya un reescalado, que se realice una interpolación de frames, que la mejora sea nativa, o todas las anteriores.

Aunque no estaba permitido sacar intercambiar archivos en el terminal de pruebas, sí pude probarlo y ciertamente la calidad es impresionante si la iluminación acompaña. Un ejemplo de la zona demo que tenían preparada tras la presentación.

Recuperar el Android de Google, su talón de aquiles

Logo de Android 10 en el Huawei Mate 30 Pro

Pero el aspecto más relevante de esta pareja de smartphones es la solución final de software que llega con ellos, así como el precedente que sientan tanto de cara a la distribución entre el gran público como al precedente que sientan ante próximos lanzamientos de la marca.

La situación está todavía gobernada por una incertidumbre en las formas, aunque las intenciones estén más que claras. Huawei no puede conseguir licencias de Google de cara a nuevos terminales y distribuirlos con el último software propietario, no sin el visto bueno americano.

Optan por tanto por replicar el esquema que vienen usando en China: Android en su versión Open Source –en la versión correspondiente a Android 10, la más reciente–, con los Huawei Mobile Services –HMS– reemplazando a Google Play Services –GPS– y la última versión de su capa de personalización, EMUI 10, por encima.

Esto por supuesto implica que la marca no puede aterrizar con las aplicaciones típicas de Google –Gmail, YouTube, Google Maps o Google Fotos, entre otras–, pero tampoco con la tienda de aplicaciones de Google, Play Store, para instalarlas. De hecho, puesto que muchas de las aplicaciones disponibles en Google Play se basan en los GPS para funcionar, lo más probable es que no funcionaran.

AppGallery, tienda de aplicaciones de Huawei

Esto hace que mirar hacia AppGallery, la tienda de aplicaciones de Huawei, sea la opción a priori más directa. El problema es que todavía cuenta con una cartera muy limitada de apps disponibles, entre las que no encontramos algunas de las más utilizadas: como Facebook, Instagram o WhatsApp, entre cientos y cientos.

La solución que plantea abiertamente de Huawei es la siguiente. No tienen los servicios y aplicaciones de Google, pero será posible instalarlos e, insisten, será de una forma sencilla de cara el usuario y "para que no se vuelva loco", según un afirmaba un portavoz de la marca el pasado jueves en Múnich en un encuentro con la prensa.

El propio Richard Yu, CEO de la división de consumo de Huawei, recogía este mismo discurso. Será posible instalar los servicios y aplicaciones de Google a través de aplicaciones y sitios de terceros. De momento, según vemos como en ProAndroid, un canal especializado en el sistema operativo, demuestra que el proceso para instalar aplicaciones genéricas de Google Play es todavía muy complejo y está lleno de puntos ciegos.

Los primeros grandes smartphones post-Trump son sencillamente lo que Huawei distribuye en China, pero sin las aplicaciones que habitualmente se acumulan allí. Así es en un primer momento, al menos, pues es probable que en su aterrizaje en Europa se reciba algún servicio más.

Huawei Assistant en el Huawei Mate 30 Pro

De momento, el Mate 30 Pro es muy similar a lo que vemos en cualquier Huawei, salvo por la ausencia de las aplicaciones de Google, incluyendo un funcionamiento aparentemente impecable. Se incluye el Huawei Assistant, que sustituye al asistente de Google en local para búsqueda de contenido tanto en local como en la web, pero también aporta una sección de noticias. En su versión en español está todavía algo limitada, mientras que en China incluye en su carrusel muchos más servicios e información. Esto puede cambiar en su llegada, que se espera según la marca el próximo trimestre, más probablemente en octubre o noviembre que en diciembre, según afirmaba un portavoz.

En ella vemos la reciente EMUI 10, que llega con un diseño más próximo a las líneas de One UI de Samsung. Llega con el modo oscuro adaptativo y algunos retoques visuales que realmente sientan bien y se le despiden de los años de críticas a su interfaz.

AppGallery en el Huawei Mate 30 Pro

Victoria y derrota

El Mate 30 Pro que nos encontramos es, según el prisma desde el que se mire, una victoria o una derrota para Huawei. Como rehén atrapado entre la guerra comercial entre Estados Unidos y China, es sorprendente que un fabricante con tamaño bloqueo haya podido lanzar un terminal que compite claramente por ser uno de los más atractivos del año desde el punto de vista más técnico. Desde la perspectiva del consumidor, sin embargo, la situación ha de esclarecerse todavía, y Huawei ha de cumplir con su palabra de que este proceso sea realmente sencillo e intuitivo en occidente. De no conseguirlo, el descalabro puede ser mayúsculo.

Richard Yu, CEO de Huawei Consumer Business Group
Richard Yu.

Se trata del primer dispositivo visible y gran lanzamiento de la marca desde que el pasado 19 de agosto Google no renovara los permisos para comerciar con Huawei. Pero se vienen más renovaciones, las líneas Lite, P Smart y sucedáneos de entre los que el gigante de las telecomunicaciones coloca tantos y tantos millones de smartphones en España y el resto de Europa.

Mientras la guerra comercial sea una competición por ver quien encaja más y más duros golpes, la situación de Huawei es una carrera a la independencia tecnológica en la que han de comprar su plaza vía I+D propio y acceso a propiedad intelectual no atada. Las inercias y los resultados en casa de momento le mantienen a flote y en ascenso pero, de alargarse, esta situaciación puede suponer un duro retroceso en mercados donde ya gozaba de una buena y cada vez mejor posición.

De momento, Huawei parece decidida a invertir lo necesario para garantizar que las principales aplicaciones estén disponibles en AppGallery, reduciendo el impacto sobre sobre sus consumidores. A pesar de ello, y puesto que los principales servicios estadounidenses lo tienen difícil allí sin un permiso del Departamento de Comercio de Estados Unidos –que no parece probable, y de serlo lo sería todavía más el fin del bloqueo y la vuelta del Android que todos conocemos–, su éxito depende de la solución final que adopten con los servicios de Google. Y la forma en la que consigan vender que todo sigue igual mientras, para ellos, todo está cambiando.