Siempre hablamos de los beneficios del ejercicio físico para nuestro cuerpo: mejora el rendimiento cognitivo, reduce la posibilidad de desarrollar Alzheimer y el avance de la enfermedad, reduce la presión arterial elevada, mejora el estado de ánimo y ayuda en la pérdida de peso junto con una buena alimentación. Sin embargo, aún no está claro cuál es el momento más propicio para hacerlo y disfrutar de todos sus beneficios.

Pero tal como mencionamos al reseñar un artículo científico referente a este tema hace un par de meses, ejercitarnos tanto en la mañana como en la tarde resulta en beneficio para nuestro cuerpo. En esta oportunidad, citaremos algunos estudios que vislumbran los efectos de la actividad física en ambos turnos para que nuestros lectores escojan la hora que más les apetezca según propia disponibilidad de tiempo.

Los beneficios del ejercicio matutino

Partamos de una pregunta típica en estos ámbitos: ¿es bueno hacer ejercicio en ayunas o no? Algunas personas prefieren hacer ejercicio inmediatamente después de levantarse y antes de desayunar, en su mayoría porque quizás después de comer se sientan pesados o en pleno proceso de digestión y esto les causa molestias.

Otros sostienen que ejercitarse en ayunas es bueno porque estimula la pérdida de grasa y controla el apetito. Pero en realidad no hay un estudio científico que garantice que el ejercicio matutino es el más recomendable para lograr nuestros objetivos, y de hecho, los que se han hecho en torno a esto arrojan resultados bastante mixtos.

Por ejemplo, un estudio publicado en 2010 encontró que las personas que entrenan en ayunas pueden controlar su apetito de manera más efectiva, y a su vez mejoran la tolerancia a la glucosa y la sensibilidad a la insulina, dos factores muy influyentes en el desarrollo de diabetes.

Pero en cambio, otros estudios plantean que no hay mayor beneficio en hacer ejercicio en ayunas o habiéndose alimentado, al menos en el tema de la pérdida de peso, cuando otros factores se mantienen iguales.

¿Rendimos más en la mañana?

Dejando de lado el ayuno y adentrándonos en nuestro rendimiento y disciplina, pues el ejercicio matutino parece tener mejor fama que el vespertino, y para ello no es tan necesario recurrir a estudios científicos.

Para muchas personas, este es el horario más conveniente por varias razones. En primer lugar, temprano en la mañana aun no comenzamos nuestra jornada diaria y podemos abordar de manera más calmada y planificada nuestra sesión de ejercicio para luego dedicarnos a nuestras tareas y demás obligaciones durante el día.

Y es que luego de un arduo día de trabajo, cualquier excusa puede parecer buena para dirigirnos a casa en lugar del gimnasio, por lo que en las tardes puede ser más difícil desarrollar el hábito.

Esta idea resulta menos atractiva si consideramos que muchos prefieren asistir luego de salir del trabajo en las tardes, por lo que es normal que los gimnasios y las calles estén repletas de personas ejercitándose. Esto puede resultar bastante motivador, pero también tiene un lado malo y es que perdemos tiempo esperando que se liberen las máquinas, por ejemplo.

Sin embargo, aquellos de naturaleza disciplinada puede que no se vean afectados por los factores mencionados en el apartado anterior. Estos aguerridos podrán disfrutar entonces de los beneficios del ejercicio vespertino.

A medida que avanza el día, la temperatura corporal central se incrementa, lo cual estimula la flexibilidad en los músculos y reduce el riesgo de lesiones, por ejemplo. Es algo similar la vieja costumbre de calentar el automóvil durante la mañana.

Otro punto positivo para el ejercicio vespertino es que los niveles de testosterona también se van elevando durante el día, razón por la cual podemos rendir más en entrenamientos de fuerza y ejercicios de resistencia en la tarde y la noche. Esto aplica tanto para hombres como para mujeres.

Y hablando de hormonas, no podía faltar el cortisol, la hormona del estrés, la que nos puede impulsar a ser mejores. En lo que respecta a nuestra contextura, el cortisol hace que se acumule grasa y se reduzca la masa muscular, y sus niveles van disminuyendo a lo largo del día.

También es necesario destacar que el ejercicio al final del día hace que los músculos trabajen más a tono con los ritmos circadianos, haciéndolos más eficientes de acuerdo a nuestros horarios biológicos.

Por su parte, otro estudio alega que los entrenamientos a las 6 pm son mucho mejores para mejorar nuestra energía y concentración que los entrenamientos a las 6 am.

¿Hacer ejercicio de noche nos dificulta el sueño?

Una de las preocupaciones que surgen en las personas interesadas en hacer ejercicio es si este afectará sus ritmos de sueño. Muchas creen, por ejemplo, que la actividad física nocturna podría causa dificultad para conciliar el sueño. Sin embargo, los resultados de un estudio científico indican que esto no es tan cierto como se cree.

Ya sea entrenamiento cardiovascular o levantamiento de pesas, la hora en que se lleven a cabo dichos ejercicios no tendrá influencia en la calidad del sueño. De hecho, el ejercicio también está recomendado para estimular buenos hábitos de sueño, los cuales son absolutamente necesarios para obtener buenos resultados.

Referencias:

Este artículo fue publicado originalmente en Tekcrispy

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