Desde su aterrizaje en la cara oculta de la Luna el pasado 3 de enero, la misión china Chang’e 4 no ha perdido el tiempo. No solo ha captado imágenes inigualables, de una parte nunca explorada de nuestro satélite, sino que ha llegado a conseguir hacer brotar en él una semilla de algodón.

Todo esto lo ha hecho gracias a aparatos como su rover Yutu-2, que está llevando a cabo un trabajo admirable, eso sí, intercalado con unas cuantas y necesarias “siestas de mediodía”. Se conoce así coloquialmente a los apagados periódicos a los que se somete el vehículo durante aproximadamente dos semanas o, lo que viene siendo lo mismo, medio día lunar. El objetivo de estas interrupciones no es otro que proteger su delicada maquinaria de las inclemencias del Sol, en los momentos en los que el astro rey incide más fuerte. Y como no hay nada mejor que irse a la cama con todos los deberes hechos, antes de su último apagado el rover captó una misteriosa y brillante sustancia, cuyo origen intentan desentrañar ahora los científicos detrás de la misión.

¿Gel o vidrio?

El pasado 28 de julio, científicos del Centro de Control Aeroespacial de Beijing estaban ya preparados para apagar el rover cuando algo en las últimas imágenes que había tomado llamó su atención.

Al poner la vista sobre uno de los cráteres inmortalizados, vieron como un brillo inusual parecía asomar desde su interior.

Decidieron que Yutu-2 podría aguantar aún un poco más antes de irse a dormir, por lo que lo volvieron a colocar sobre el cráter, con el fin de tomar nuevas imágenes, esta vez más de cerca. Así fue como observaron una sustancia aparentemente gelatinosa, de aspecto brillante, muy diferente en color y textura al resto de materiales que rodeaban el orificio.

Aprovecharon para usar también otra de las herramientas dispuestas en el rover, un espectrómetro visible e infrarrojo cercano (VNIS), que analiza la luz reflejada en las superficies para determinar su composición química, confirmando que, efectivamente, no se parecía a nada a su alrededor.

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Por el momento los científicos de la agencia espacial china no han hecho pública ninguna teoría sobre el origen de tan misteriosa sustancia. Por su parte, según Space.com, algunos investigadores externos a la misión sí que han apuntado a que podría tratarse de vidrio formado por el calor generado durante el impacto que dio lugar al cráter.

No es la primera vez que ocurre algo así. Ya en 1972, uno de los astronautas del Apolo 17, Harrison Shmitt, halló sobre la superficie lunar un curioso material de color anaranjado, que finalmente resultó proceder de una erupción volcánica explosiva, hace más de 3.000 millones de años.

Por el momento habrá que esperar para saber de dónde proviene este supuesto gel. Después de su gran hallazgo Yutu-2 comenzó una nueva “siesta”, el pasado 7 de agosto, pero volvió al trabajo el día 25, así que ya está manos a la obra para ayudar a desentrañar este y otros posibles misterios de la cara oculta de la Luna.