El simple hecho de conseguir aterrizar en la cara oculta de la Luna, el pasado 3 de enero, ya llevó a la sonda Chang’e 4 a formar parte de la historia de las misiones espaciales. Pero este no era el único objetivo que pretendía conseguir con ella la Agencia Espacial China y lo cierto es que, poco a poco, los están logrando todos.

En primer lugar, hace apenas unos días se daban a conocer un vídeo del alunizaje y las primeras fotos tomadas por ella en esta región menos conocida de nuestro satélite. Sin embargo, la misión no consiste solo en inmortalizar la superficie lunar, por lo que la sonda ha comenzado ya los experimentos programados para llevar a cabo durante el periodo que permanezca allí. Y ya podemos celebrar que el primero ha culminado con éxito: una semilla de algodón ha brotado en la cara oculta de la Luna.

Fotos inimaginables

Chang’e 4, la cuarta de las seis sondas que la Agencia Espacial Nacional China (ANEC) enviará a la Luna para inspeccionar su cara oculta, aterrizaba con éxito el pasado 3 de enero, tal y como estaba previsto. En un inicio solo se envió una foto de confirmación de que todo había ido bien. Sin embargo, la semana pasada por fin se hacía público un vídeo en el que se puede observar cómo la sonda se acercó poco a poco al lugar previsto para el alunizaje, hasta posarse finalmente sobre el cráter Von Kármán.

Además, también se dieron a conocer imágenes en las que se pueden observar tanto el módulo de aterrizaje de Chang’e 4 como el rover Jade Rabbit 2, enviado para explorar la zona. Como buenos amigos que viajan juntos, ambos vehículos se fotografiaron el uno al otro, por lo que los dos pueden verse en las imágenes, pero siempre por separado. De momento parece ser que no han perfeccionado la técnica del selfie.

Entre todas estas instantáneas, destaca una panorámica de 360º, en la que se puede ver completamente el lugar de aterrizaje, mientras que el rover pasea tranquilamente por él.

Crédito: Administración Nacional del Espacio de China

Practicando la agricultura lunar

Aparte de contar con varios instrumentos dirigidos a medir parámetros muy diferentes de nuestro satélite, Chang’4 lleva en su interior un frasco con semillas de varias plantas, huevos de mosca de la fruta y algunas levaduras. El objetivo de este curioso equipaje es comprobar cómo se comportan los organismos vivos en un entorno de baja gravedad, alta radiación y temperatuas extremas, como el ofrecido por la Luna. Y ya hay respuestas a esta pregunta, pues hoy han llegado a la Tierra las fotos de un brote de algodón procedente de la germinación de una de las semillas enviadas.

Lógicamente, la planta no ha crecido sin ayuda. Para ello, las semillas contaban con un dispositivo que mantenía su temperatura entre 1ºC y 30ºC, algo mucho más viable que el rango natural de la Luna, que oscila entre los -100ºC y los 100ºC. Además, permite la entrada de luz natural y facilita el suministro continuo de agua y nutrientes.

No es la primera semilla que consigue germinar en el espacio. De hecho, en 2016 un equipo de la NASA ya logró una hazaña similar en la Estación Espacial Internacional. Sin embargo, resulta un gran hito que se haya conseguido hacer en un lugar en el que, hace apenas un mes, el simple hecho de aterrizar era todo un reto.