Nunca una montaña de excrementos había dado tanto juego como la que ha analizado recientemente un equipo de científicos de la Universidad de Buenos Aires. Las heces en cuestión, ya fosilizadas, pertenecen a un puma que vivió hace aproximadamente 17.000 años en la puna andina, en Argentina.

Su estudio, publicado en Parasitology, ha resultado de gran interés para la comunidad científica por contener el ADN procedente de un parásito más antiguo que se ha encontrado jamás.

Un gusano milenario

Las heces fosilizadas, también llamadas coprolitos, se hallaron en un yacimiento arqueológico argentino, conocido como Peñas de las Trampas.

Se sabe que aquella zona fue refugio de algunos de los primeros humanos, así como de un gran número de grandes mamíferos, algunos de ellos ya extintos.

Los primeros análisis mostraron que pertenecía a un ejemplar de Puma concolor, una especie que aún no se ha extinguido a día de hoy. Pero lo más interesante no era el intestino del que procedían, sino los “inquilinos” que las ocupaban. Y es que también se encontró en ellas ADN de Toxascaris leonina, un gusano que infecta el tracto gastrointestinal de algunos mamíferos.

Se habían encontrado fósiles similares en otros yacimientos, pero todos con solo unos pocos miles de años, nunca tan antiguos. Normalmente el material genético tan longevo no habría sobrevivido al paso de los años. Sin embargo, y a pesar de que en su momento la zona en la que se halló tenía un clima húmedo, tras el Holoceno experimentó un cambio radical, pasando a convertirse en un ambiente seco, frío y salado, que permitió su conservación. Además, se utilizaron técnicas de extracción muy delicadas, que permitieron obtenerlo con éxito.

El caracol zombi no es el único: otros parásitos que incapacitan a sus huéspedes

Pero el hallazgo no solo es único por su antigüedad. También lo es por desmentir algo que se daba por sentado con respecto a los hábitos de este parásito. En la actualidad sigue pudiendo encontrarse en los sistemas digestivos de perros y gatos domésticos, y también de algunos animales salvajes. No obstante, se creía que había pasado de los primeros a los segundos, nunca al revés. Ahora se sabe que no es así, pues cuando aquel puma fue infectado no existían estas especies domésticas. De hecho, se calcula que tanto perros como gatos fueron domados hace aproximadamente 10.000 años, mucho después de que muriera ese puma.

Finalmente, el estudio destaca que se encontró una gran cantidad de huevos, lo cual lleva a deducir que el gusano supuso una gran amenaza, tanto para grandes carnívoros como para el ser humano. Y todo eso lo han extraído de unas cuantas heces fosilizadas.