La Vía Láctea, como la Tierra, no es plana, según los datos que aporta un nuevo estudio publicado en la revista Science. Esta es la conclusión a la que ha llegado un grupo de investigadores de la Universidad de Varsovia, en Polonia.

No es la primera vez que se realiza un mapa en tres dimensiones de la Vía Láctea, nuestra galaxia, pero sí que es cierto que este nuevo atlas ha conseguido añadir 2.400 puntos de referencia, gracias a las cefeidas, a los 250 mil millones de estrellas que ya contenía, pero ¿qué son las cefeidas? ¿Y cómo se ha llegado a saber que la Vía Láctea no es plana?

Las cefeidas son un tipo de estrellas jóvenes que tienen una luminosidad, temperatura y diámetro que varía regularmente que, hasta ahora, se habían resistido a las observaciones para ser añadidas en los mapas de nuestra galaxia tras seis años de investigación por parte de la Universidad de Varsovia.

Es la inclusión en el atlas de esta clase de estrellas la que marcan la diferencia con otros atlas estelares, como el realizado por la misión Gaia de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) (ESA, por sus siglas en inglés), además se trata del "primero que está basado en la distancia directa de centenares de objetos individuales tan distantes como los límites del disco galáctico", tal y como comenta Przemek Mróz, uno los investigadores responsables de la creación de este nuevo mapa galáctico en tres dimensiones.

J. SKOWRON / OGLE / OBSERVATORIO ASTRONÓMICO, UNIVERSIDAD DE VARSOVIA

Además de añadirse estas nuevas estrellas por primera vez, la imagen de la Vía Láctea muestra que estamos en una galaxia deformada, probablemente por las antiguas interacciones con galaxias satélite, gas intergaláctico o materia oscura, según apuntan los autores del estudio, y que le da a su disco estelar una estructura en forma de S. Por tanto, estamos ante un tipo de galaxia que no es plana: “Nuestro mapa muestra que el disco de la Vía Láctea no es plano. Está deformado y retorcido lejos del centro galáctico”, comenta Mroz. "Esta es la primera vez que podemos usar objetos individuales para mostrar esto en tres dimensiones", dijo algunos, "tan distantes como el límite esperado del disco galáctico".

Pero ¿cómo está conectada la observación de las cefeidas con que la Vía Láctea no sea plana? Nunca se ha pensado que nuestra galaxia fuera plana, pero para poder afirmar esto con rigor había que observar las curvas que tiene. Para ello, los investigadores querían ver la forma de manera directa, lo que implicaba un problema ya que nunca antes se había hecho. No tenían clara exactamente la forma de la galaxia, aunque se basaron en suposiciones y modelos que ya existían para poder hacer sus observaciones.

En astronomía, lo común es realizar observaciones indirectas, es decir, en este caso se podría haber medido el tiempo que tarda en llegar la luz de una estrella hasta donde estamos, por ejemplo. Por suerte, durante este tiempo de investigación, los científicos descubrieron que cierto tipo de astros (cefeidas) tiene cualidades especiales que nos permiten saber exactamente cómo de lejos están de nosotros. Seis años de seguimiento de esta clase especial de estrella han producido este modelo 3D y mejorado de nuestra galaxia, basado en observación en lugar de marcos teóricos.

Lo bueno de las cefeidas, señalan en el estudio, es que brillan más que nuestro propio sol y pulsan en un patrón muy estable. Pero es no es todo, además tiene una frecuencia de pulso que se corresponde directamente con lo brillante que está, comparable a una luz estroboscópica, que al aumentar o disminuir su velocidad, también su brillo se hace más o menos intenso. ¿Y qué significa esto para los investigadores? Pues que si se conoce la frecuencia de los pulsos, se sabe de forma objetiva la cantidad de luz que emite el astro. Sabiendo la cantidad absoluta de luz que nos alcanza, se puede decir con cierta precisión cómo de lejos ha tenido que viajar: "Las distancias a las cefeidas se pueden medir con una precisión superior al 5%", explica la autora principal Dorota Skowron.

Sonda Gaia

ESA/Gaia/DPAC; Map: CC BY-SA 3.0 IGO

Mientras que el mapa realizado por la Universidad de Varsovia se ha realizado con la ayuda del Experimento de Lente Gravitacional Óptica, un proyecto que rastrea el brillo de miles de millones de objetos estelares, en el caso del anterior mapa publicado en abril de 2018 por la ESA, por sus siglas en inglés se pudo hacer gracias a una de las sondas de esta agencia: la misión Gaia. Para realizar este atlas, catalogaron 1.700 millones de estrellas con “alta precisión”, según la propia institución.

Gaia tiene como objetivo principal catalogar las estrellas de la galaxia y encontrar las claves del origen, la estructura y la evolución de la Vía Láctea. El pasado año presentaron el segundo mapa y, si todo marcha según lo planeado, probablemente el próximo año tengamos un tercer resultado con aún más estrellas en él.

Este mapa de 2018 se presentó como el más "completo" hasta el momento, pero este puesto le ha sido arrebatado por el nuevo atlas realizado por la Universidad de Varsovia. No obstante, es posible que en 2020, con los nuevos datos aportados por Gaia, esta misión pueda volver a realizar el mapa más completo de nuestra galaxia realizado. Hasta entonces solo nos queda observar los que se han publicado y soñar con los descubrimientos que están por llegar.