– Jul 25, 2019, 9:01 (CET)

¿Qué ocurriría si Superman fuera comunista? Lo sabremos en 2020

En medio de los asombrosos anuncios del MCU en el San Diego Comic Con, una curiosa noticia de DC Comic pasó desapercibida: la adaptación a película animada de Superman: Red Son de Mark Millar, una de las reinvenciones más curiosas sobre la historia del último hijo de Krypton. Entre la ucronía y la reflexión filosófica, el cómic promete llegar a la pantalla chica con toda su extraña versión de la realidad intacta.

Superman: Red Son, el célebre cómic del 2009 del autor Mark Millar, tendrá su adaptación animada en 2020. La noticia fue anunciada en el recientemente finalizado Comic Con 2019 y se espera que la película animada se una al interesante catálogo animado de DC junto con Justice League Dark: Apokolips War y Superman: Man of Tomorrow. La colección no solo brinda una nueva versión sobre la historia del hombre de acero sino que además, amplía de formas muy ingeniosas su Universo.

El recorrido de Superman en las adaptaciones animadas no ha sido tan interesante como el de Batman. Aún así, cuenta con una respetable colección de historias en la división animada de DC que incluye Superman: Doomsday (una adaptación libre de The Death of Superman de Dan Jurgens), la primera película del DC Universe Animated Original Movies. Después llegaría All —Star Superman, Superman vs. Elite y Superman Unbound–. Más recientemente, DC llevó a la pantalla chica The Death of Superman (en su versión más literal y que a diferencia de la anterior adaptación muestra los puntos más duros del cómic de Jurgens) y su secuela directa Reign of the Supermen.

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No obstante, Superman: Red Son es quizás la historia más desconcertante asociada al Universo superheróico del último hijo de Krypton. Se trata de una ucronía que analiza la posibilidad de una línea alterna de tiempo en la que se responde una pregunta: ¿qué habría ocurrido con la personalidad de Superman si en lugar de aterrizar en Kansas, lo hubiera hecho en la antigua URSS? Se trata de una mirada inteligente no solo al simbolismo de Superman como héroe netamente norteamericano, sino también a todo lo que conlleva el uso de sus poderes y capacidades, bajo un marco político —y quizás moral— por completo distinto.

Los orígenes del hijo del Estado Soviético

El cómic fue escrito por Mark Millar y consta de tres volúmenes: Red Son Rising, Red Son Ascendant y Red Son Setting, que cuenta la historia de cómo Superman se transforma en un hijo del Estado Soviético y posteriormente, en líder del país. La línea temporal de la historia no afecta ni influye en el resto de las historias del personaje o la continuidad de DC, por lo que se le considera parte de una edición de coleccionistas.

Lo más intrigante de la obra de Millar es su capacidad para fundir en una única historia, una serie de reflexiones geográficas, políticas y filosóficas, con una profundidad que rara vez llega al mundo del cómic. Superman: The Red Son comienza de la misma manera que la mitología tradicional de Superman, solo que en lugar de Kansas, el último hijo de Krypton llega a una granja de Ucrania, con todas las implicaciones que eso supone. La historia transcurre durante la Guerra Fría y el arribo de un objeto de origen desconocido, no pasa desapercibido para el gobierno norteamericano, que de inmediato identifica a Superman como una posible amenaza.

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La tensión política e ideológica gravita sobre la vida de este Superman —hijo de un estado totalitario— con una singular mezcla de idealismo y terror. Para Stalin, Superman —su mera existencia— es una metáfora del poder de URSS mientras que para el resto del mundo, una amenaza considerable. En la historia de Millar, el poder de Superman podría significar el fin del precario equilibrio entre las superpotencias mundiales. De hecho, la propaganda soviética insiste que el Superman adulto —que lleva el lugar de su emblemático traje azul, uno de color rojo— es “el campeón de los obreros que lucha una batalla sin fin a favor de Stalin, el socialismo y la expansión internacional del Pacto de Varsovia”.

Pero Superman conserva la moralidad excelsa encima de las ambiciones humanas, por lo que su intención no es en ninguna forma cooperar con las manipulaciones del círculo cercano de Stalin o las intenciones del poder soviético de utilizarle como una sutil amenaza contra el resto del mundo. En realidad, este Superman conserva mucho de su bondad y estricto código moral. A la muerte de Stalin, Superman toma el control del Gobierno soviético y utiliza el considerable peso político del URSS para echar para andar lo que pareciera ser un nuevo orden mundial, basado en un mundo próspero con poco interés en los conflictos bélicos.

Entre la historia real y la ficción

Resulta intrigante el manejo de la historia real y sus símbolos de Millar a la hora de brindar contexto a su historia: Iosef Stalin muere casi de inmediato en la narración, lo que supone una percepción sobre la nueva esperanza soviética encarnada por Superman, a quién se enfrentará Pytrov, el lugarteniente más cercano al líder muerto y que aún así, no puede acceder al poder. Millar intenta reinterpretar el eje Lenin-Stalin-Trotsky y lo hace a través de la percepción del poder como un juego de fuerzas en que el “Hombre de Hierro” (apelativo con el cual se llama a Superman y también a Stalin) lleva todas la de ganar.

No obstante, a pesar de las intenciones de Superman, la URSS termina convirtiéndose en parte de un monstruoso bloque hegemónico que ejerce un severo control mundial, contra la que EE.UU. no puede enfrentarse. De hecho, norteamérica es un país que atraviesa todo tipo de problemas, además de las consecuencias de una sangrienta guerra civil. Al final, Superman se convierte en lo que los líderes de la Unión Soviética soñaban para él, a pesar de su resistencia e intenciones.

Millar abarcó en su universo paralelo a casi todos los personajes de relevancia dentro de la mitología de Superman. Desde Batman (convertido para la ocasión en parte de la resistencia al poder totalitario en la Rusia bajo el puño del héroe), hasta Lex Luthor (cuya letal combinación de ambición y torpeza, le convierten en un presidente inepto para EEUU), los personajes de DC toman una extraña relevancia histórica en mitad de un terreno inquietante en que el poder que representa Superman lo es todo. A medida que el cómic avanza, la realidad y la posibilidad se funden en un extraño paralelismo que convierte a Superman: The Red Son en quizás una de las obras más curiosas e imaginativas editadas por DC.

La llegada a la pantalla de la historia de Millar será todo un reto en medio de un momento político en especial complejo, que permitirá quizás una nueva interpretación de la clásica historia del cómic. Un paso interesante que de nuevo demuestra que el Universo animado de DC aún tiene mucho que mostrar.