Desde hace unos años, el sector del automóvil se ha dado cuenta de que la idea de adquirir un coche por parte de los conductores nóveles ya no es algo atractivo; las ventas de coches para este grupo, de hecho, han descendido una media de un 50%. Por este orden, las pasadas generaciones tenían como misión vital comprar un coche como símbolo de libertad y, después, una casa. La situación ha cambiado radicalmente. La idea de la casa, por cuestiones económicas, ya no es un objetivo viable; la del coche simplemente no es atractiva.

Dejando a un lado la cuestión del coche eléctrico y la paulatina desaparición de los modelos de combustión –ya sea por imposición legal o por imposibilidad de uso en los centros de las grandes ciudades–, es el propio concepto de propiedad el que ha pasado a un segundo plano. ¿Quiere decir esto que el coche pasa por una mala época? La realidad es que a una mayor concentración de la población en las ciudades, que alcanzará un 60% del total en los próximos años, más coches se concentran en las urbes. "Esto es un problemas para las propias ciudades; no están preparadas para el volumen de población y coches", explica Lucas Casanovas de SEAT, "esto ha generado de las empresas de coches tengan que repensar toda su estrategia de aquí a unos años".

Las automovilísticas ya no pueden trabajar solas en un mundo en el que la movilidad se ha convertido en un debate social. "Ahora hay dialogar con las empresas, las ciudades y las autoridades", añade Casanovas.

No solo vale comprar coches

No es la primera vez que una compañía de coches sale de su zona de confort. Daimler o BMW controlan el negocio europeo del taxi reglado a través de FreeNow, antigua MyTaxi. También el servicio de Car2Go en las diferentes ciudades de Europa. Citroën con sus Emov o Renault con Zity son algunas de las propuestas relacionadas con la movilidad, pero no directamente con la venta de vehículos –un mercado en decadencia–. Su viabilidad a largo plazo, teniendo en cuenta la elevada inversión (pese a que no den cifras), no se puede prever.

En el caso de SEAT, que ha presentado sus propuestas de movilidad en Madrid, además de los modelos eléctricos que verán el mercado en los próximos meses, cuentan también con presencia en el popular negocio de los patinetes.

Desde hace unos meses, SEAT es uno de los proveedores de patinetes eléctricos de UFO. Presente desde la primera ronda de reparto de licencias de operación, otorgadas por el ya cesado Ayuntamiento de Madrid de Manuela Carmena, la compañía de movilidad cuenta con 530 patinetes operando principalmente en el sur de la capital. De hecho, junto a SEAT, se han expandido a Málaga. De momento, explican, operar de forma independiente no forma parte de la estrategia de la compañía; la búsqueda de los mejores partners es el modelo de entrada de SEAT para algunos de sus servicios. De momento con 8.000 unidades de patinetes eléctricos vendidas (tras su presentación en noviembre), la mayor parte de los modelos han sido vendidos a particulares; concretamente un 80% del total.

Donde sí operan de forma directa es en el negocio del car sharing. En febrero de 2018, SEAT anunciaba la adquisición del 100% del capital de Respiro –la compañía de alquiler de coches por minutos, horas o días de una forma mucho más sencilla que el resto de entidades y, además, con vehículos eléctricos–.

A través de Respiro, la compañía ya está probando la viabilidad de los Mii Electric –modelo 100% eléctrico y aún a la espera de salir al mercado– en Barcelona mediante un proyecto piloto. Ciudad en la que están presentes gracias al modelo de aparcamiento en parkings subterráneos, puesto que la legislación vigente impide su aparcamiento en las vías públicas. En Madrid, por lo pronto y con la asociación a través del Consorcio de Transportes que permite el uso de la tarjeta de transporte, cuentan con 250 coches y 12.000 usuarios registrados. No valoran entrar en el sector de los coches compartidos bajo el modelo de Car2Go o Emov –aparcar en las calles no es su estrategia–, por lo que seguirán con la estrategia de los acuerdos con aparcamientos privados.

Por otro lado, SEAT acaba de comenzar a colaborar con XMOBA, una compañía que analiza los diferentes modelos y usos de la movilidad de la ciudad a través del estudio de cómo se mueven los usuarios con los patinetes en las ciudades, o los vehículos eléctricos compartidos. Detrás de esto, de hecho, está la idea de vender kilómetros más que vehículos. ¿Es esta estrategia un sistema para suplir la caída de las ventas de coches? Una cuestión que se le podría hacer a cualquier compañía de coches. "Hay varios tipos de tendencias de movilidad y no necesariamente se van a vender menos coches de aquí a unos años", explica Casanovas, "las ventas de coches no bajarían por el hecho de estar utilizándose más y de forma más sensata". En definitiva, "se sigue haciendo negocio en el sector y no vemos la micromovilidad como un sustituto, si no como otra modalidad adicional de movilidad".

Finalmente, la compañía también se lanza a una suerte de BlaBlaCar para ir a trabajar –bajo el modelo de la monetización por transacción–; "de momento como proyecto piloto y en estudio", explica Arantza Alonso, directora ejecutiva de XMOBA. Bajo la asociación con compañías –de momento Cepsa y Cuatrecasas–, la entidad provee de vehículos a los empleados para que compartan trayecto de ida y vuelta a las oficinas. Un servicio que, de hecho, no es nuevo. La original BlaBlaCar, aunque de momento no ha querido abordar este sector, no descartaba entrar en un medio plazo de tiempo. Conocido como carpooling, aunque no excesivamente popularizado, Journify o Zityfy –entre otras muchas– llevan tiempo operando en el mercado.