– Jul 9, 2019, 17:00 (CET)

De regreso al ‘Stranger Things’ de Hawkins: una temporada repleta de referencias cinematográficas

Fiel a su cita anual, el pasado cuatro de Julio el pueblo de Hawkins (Indiana) volvió a mostrar su rostro más aterrador. La tercera temporada de Stranger Things, la serie estrella del canal por suscripción Netflix y convertida por derecho propio objeto de culto, regresó a la pantalla chica con su usual dosis de referencias y todo tipo de guiños cinéfilos que como en las dos anteriores temporadas, convierte a cada capítulo en un ejercicio de nostalgia bien ejecutado.

Para la ocasión, los hermanos Duffer duplicaron la cultura pop de los años ochenta y convirtieron la nueva aventura de los vecinos del pueblo más singular de la televisión, en un recorrido por todo tipo de películas de terror y ciencia ficción. Te incluimos en esta lista, los mejores Easter Eggs cinematográficos que encontrarás en la historia y que convierten a Stranger Things en una de las propuestas más ingeniosas de la televisión actual. Atención, que a partir de aquí vienen spoilers.

Night of the Living Dead

El desastre que acecha

Para esta temporada, la serie se basa en la misma atmósfera de amenaza que ya mostró en anteriores oportunidades, aunque en esta ocasión el aire conspirativo y sobre todo de tragedia inevitable es mucho más marcado que nunca. La primera referencia la encontramos en el primer capítulo, en el que Mike (Finn Wolfhard) acude al recién estrenado Starcourt Mall de Hawkins para asistir al gran evento cinematográfico de la temporada: el estreno de Day Of Dead, la —casualmente— tercera entrega de la icónica saga Night of the Living Dead de Cesar A. Romero.

La selección cinematográfica es toda una declaración de intenciones: para el director, se trató de su película más psicológica y llegó a escribir que el argumento pondera los horrores de “tragedia sobre cómo la falta de comunicación humana provoca el caos y el colapso, incluso en este pequeño trozo de la sociedad”. El tema central de la historia en la tercera temporada de Stranger Things se basa en la amenaza monstruosa que se ceba del aislamiento y el desarraigo que sufren la mayoría de los habitantes del pueblo.

Al calor del verano

El sol brilla en Hawkins y, para los hermanos Duffer, no hay mejor excusa para celebrar una de las películas icónicas del verano norteamericano: Fast Time en Ridgemont High de la directora Amy Heckerling (1982), recibe un curioso homenaje cuando Billy (Dacre Montgomery) camina por la piscina pública del pueblo, mostrando su pecho esculpido en beneficio de un grupo de maduras fanáticas. Además, la madre de Mike (Cara Buono) lleva un traje de baño muy semejante a una de las icónicas escenas protagonizadas por una debutante Phoebe Cates.

La película también tiene otro guiño destacado. Cuando Steve Harrington (Joe Keery) tropieza nada más y nada menos que con un cartel tamaño natural del personaje de Cates en una de las escenas del último capítulo de la temporada.

Los misterios terroríficos

En esta temporada, decidieron dotar a Stranger Things de la atmósfera enrarecida de una película de terror narrada a través de pequeños golpes de efecto. Para que no quede duda de sus referentes, los directores/guionistas los mostraron en cada oportunidad posible: en el primer capítulo de temporada, Nancy (Natalia Dyer) despierta sobresaltada en la habitación de Jonathan (Charlie Heaton), en la que cuelga un muy visible poster de la película The Evil Dead (1981) de Sam Raimi, película de la que sin duda procede el aire escalofriante de las mejores escenas de terror de la temporada. Los Duffer también homenajean la obra de Raimi al final del primer capítulo; justo en el momento en el quec Billy es absorbido por una fuerza invisible hacia la oscuridad, de manera muy semejante a como le ocurre a Ash (Bruce Campbell) en Army of Darkness de 1992.

Un monstruo sin rostro

Como ocurre cada año, la pandilla de chicos de Hawkins deberá enfrentar a un monstruo, uno de los elementos ya tradicionales en el argumento de Stranger Things. Para la tercera temporada, la historia se centra en una criatura aún más peligrosa que el conocido Demogorgon: formada por los trozos retorcidos de animales y después varios habitantes del pueblo, la nueva amenaza interdimensional es quizás la más aterradoras mostradas hasta ahora en la serie. El llamado Mind Flayer —que tuvo una brevísima aparición en el capítulo final de la segunda temporada— tiene un origen misterioso y aunque los Duffer admitieron tiene un directo enfoque con los monstruos cósmicos de H.P Lovecraft, aunque en realidad el programa no se prodiga demasiado en explicar su origen real.

Con su apariencia grotesca, deforme y repugnante el Mind Flayer también es muy parecido a la transformación final del Doctor Seth Brundle (Jeff Goldblum) en la película The Fly (1986) de Michael Cronenberg, a la que además, se hace homenaje evidente en el aspecto de los poseídos por el monstruo que habita en las entrañas de Hawkins a medida que la temporada avanza.

La sombra de un clásico

Uno de los arcos argumentales más interesantes de la temporada es la terrorífica evolución de Billy (Dacre Montgomery) poseído por el Mind Flyer y convertido en un instrumento para atacar a Hawkins. Para la ocasión, los Duffer decidieron analizar el desplome del personaje desde la misma perspectiva que Stanley Kubrick le brindó a Jack Torrance en The Shining (1980) y lo dejan claro en una de las escenas: Billy rompe la puerta del sauna en la que su hermana Max (Sadie Sink) le encierra; una escena muy similar a la forma en que lo hace Jack Nicholson en el clásico del terror.

La misma escena parece repetirse cuando Bruce (Jake Busey) —poseído por el Mind Flayer— persigue por el hospital de Hawkins a Nancy y Jonathan. Incluso, el actor llega a romper una de las puertas y saludar con un “Hola” festivo, muy semejante al “Here’s Johnny” de la película de Kubrick.

Un inesperado viaje a bordo del DeLorean

Para el placer de los fanáticos de la trilogía de Robert Zemeckis, Back to the Future (1985) es el film que se proyecta en el cine, cuando Dustin (Gaten Matarazzo) y Erica (Priah Ferguson) corren para esconder a Steve y Robin.

La última escena de la película se muestra en toda su gloria ochentera mientras Robin trata de entender su —para ella— confuso título. “Tiene que volver al futuro porque está en el pasado. Entonces, el futuro es en realidad el presente, que es el tiempo al que pertenece”, pondera.

Hacia La Nada

La que quizás es la gran referencia de la temporada, tiene lugar cuando Dustin y su hasta entonces desconocida novia Suzie (Gabriella Pizzolo), entonan la emblemática canción de la pelicula Neverending Story (1984) del director Wolfgang Petersen. La pareja más singular de la serie decide que el fin del mundo es un buen momento para cantar a todo pulmón el tema central de una de las películas icónicas de la década de los ochenta.

Sin muchas novedades que mostrar pero con el mismo ritmo inteligente de siempre, Stranger Things pone lo que es en apariencia punto final a la larga historia de Hawkins y su colección de hechos terroríficos. ¿O no? También en una clara referencia al cine de superhéroes actual, la serie cierra su último capítulo con lo que podría ser pistas de su siguiente historia. SOlo que nos queda esperar un año —o quizás un poco más— para saberlo.