El fallo del Boeing 737 MAX puso en evidencia algunas prácticas poco deseables de su fabricante respecto a la implementación de sus sistemas de seguridad. Lo cierto es que esta no es la única aerolínea que cuenta con problemas, ya que hace unos días se hizo evidente un bug en el software del Airbus A350 que obliga a las aerolíneas a apagar el avión cada cierto tiempo.

Algunos modelos A350-941 necesitan apagarse y prenderse antes de llegar a 149 horas de operación continua, debido a un fallo en el software. El problema está relacionado al temporizador interno, que de no reiniciarse podría generar la pérdida parcial o total de algunos sistemas o funciones específicas en el módulo de entrada y salida de procesamiento central (CPIOM).

El CPIOM es una especie de minicomputador encargado de ejecutar aplicaciones aviónicas discretas que se encargan de la gestión del combustible, el sistema de control de presión de la cabina o de extensión y retracción del tren de aterrizaje. El bug implica que una o más funciones podrían perderse, poniendo en riesgo la seguridad de la aeronave.

Este error no es nuevo, ya que fue descubierto en 2017 y Airbus desarrolló un parche para corregir el problema. En su momento, la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) emitió una directiva de aeronavegabilidad que invita a las aerolíneas a aplicar la actualización, algo que no han hecho durante todo este tiempo ya que prefieren apagar y encender los aviones cada 149 horas.

Las aerolíneas no están obligadas a actualizar el software

La directiva enviada por la EASA solo aplica a los modelos Airbus A350-941 operados por Air France, Lufthansa, American Airlines, Delta Airlines, Air China y China Airlines. A pesar de que existe una actualización de software para remediar el fallo, la agencia **no obliga a las aerolíneas a aplicarla **, aunque indica que de hacerlo, el problema quedaría resuelto.

Es normal que las aeronaves se mantengan encendidas mientras están en el aeropuerto, ya que los técnicos realizan trabajos de mantenimiento y chequeo de los sistemas. Apagar y encender el avión antes del límite impuesto resulta más práctico para la aerolínea, ya que no pierde dinero por mantener el avión en tierra mientras realiza la actualización de software.

El fallo de Airbus es similar a uno ocurrido con el Boeing 787 Dreamliner, que obligaba a las aerolíneas a apagar y encender los aviones después de 248 días para evitar que los generadores del avión se apagaran en pleno vuelo.