– Jul 23, 2019, 9:09 (CET)

15 días con el Mi Electric Scooter Pro de Xiaomi: el medio de transporte más divertido… si tu ciudad está preparada para ello

En plena fiebre del patinete eléctrico, Xiaomi ha lanzado en España el Mi Electric Scooter Pro, una variante más avanzada en autonomía y prestaciones de su ya popular patinete. Durante quince días lo hemos utilizado como medio de transporte habitual en la ciudad de Madrid.

Los patinetes eléctricos parecen haber llegado para quedarse. A los clásicos métodos de transporte habituales –bicicletas, automóviles, transporte público...– se ha sumado, en un elevado número de ciudades españolas, la figura del patinete eléctrico, bien sea por adquisición propia o, por el contrario, mediante el alquiler de uno de estos a través de plataformas como Lime, Uber o Cabify –entre otras–.

En este marco, Xiaomi decidió lanzar en España el Mi Electric Scooter Pro, su segundo patinete eléctrico para el país europeo. Respecto al modelo estándar, el Pro evoluciona en dos aspectos principales: autonomía y modos de conducción. Sin embargo, también retrocede en uno: el peso.

Mi Electric Scooter Pro Mi Electric Scooter
Velocidad máxima 25 km/h en modo Sport 25 km/h
Autonomía Hasta 45 km Hasta 30 km
Ángulo de ascenso máximo 12 grados 14 grados
Frenado Eléctrico y físico Eléctrico y físico
Índice de potencia nominal 300 W 250 W
Potencia máxima de salida 600 W 500 W
Carga máxima 100 kg 100kg
Peso del patinete 14,2 kg 12,5 kg
Índice IP IP54 IP54
Tiempo de carga Entre 8 y 9 horas 5 horas, aproximadamente

El Mi Electric Scooter Pro de Xiaomi es capaz de recorrer hasta 45 km de distancia con una sola carga, según las cifras del fabricante. No obstante, en una ciudad como Madrid –en la que gran parte de la circulación ha de realizarse con el modo Sport activo y las inclinaciones de la vía demandan un mayor esfuerzo del motor–, ese datos de autonomía estimada casi nunca se cumple. Unos 30-35 km es una cifra más acorde a la realidad.

Esta autonomía, por ejemplo, permite hacer tres viajes de ida y vuelta desde la glorieta de Embajadores hasta el Intercambiador de Moncloa (unos 5 km de distancia). De hecho, la autonomía restante incluso permite iniciar un séptimo trayecto, aunque, en mitad del recorrido, tanto la fuerza de empuje como la velocidad del patinete suele decaer significativamente conforme se aproxima al 0% de carga.

Aun así, la autonomía de 30-35 km que hemos obtenido del Mi Electric Scooter Pro de Xiaomi –circulando mayoritariamente con el modo de mayor consumo– es más que suficiente para satisfacer la mayoría de desplazamientos que un usuario puede llegar a necesitar a lo largo de una jornada. Un ejemplo extremo: con una única carga del patinete eléctrico de Xiaomi se puede realizar un trayecto de ida y vuelta desde Legazpi (sur de Madrid) hasta la Torre Espacio (norte de Madrid) –que suman unos 25 kilómetros en total– y, aún así, finalizar el recorrido con cierto porcentaje de energía restante en el “tanque”.

Para gestionar de forma eficiente la autonomía, el Mi Electric Scooter Pro cuenta con tres modos de conducción diferentes: Sport, estándar y ECO. Cada uno de ellos limita la velocidad máxima y optimiza el consumo de energía en diferentes niveles. Evidentemente, el modelo Sport permite alcanzar la mayor velocidad máxima del patinete (25 km/h); el modo ECO reduce el despliegue de energía y limita la velocidad a 15 km/h; y el modo estándar ofrece un equilibro entre ambos con un nivel de velocidad, “empuje” y consumo muy equilibrado.

En Madrid, tanto la inclinación de las vías como la dinámica de la circulación invitan, a menudo, a conducir el Mi Electric Scooter Pro con el modo Sport activo; no obstante, ciudades como Sevilla –con una topografía más llana y donde el patinete ha de circular por carriles bici sin superar los 15 km/h de velocidad máxima–, el modo estándar e incluso el ECO pueden ser una mejor opción.

Tanto el control del modo de conducción como el encendido de los faros se realizan mediante diversas pulsaciones sobre el botón de encendido, situado en la zona central del manillar. Ahí también se encuentra una pantalla muy sencilla en la que se muestran parámetros como la velocidad actual, el modo de conducción activo, la carga restante y, si fuese necesario, se alerta sobre temperaturas elevadas u otras incidencias técnicas. Esta pantalla resulta extremadamente útil en el uso del Mi Electric Scooter Pro, y es una de las principales diferencias respecto al modelo estándar, que únicamente cuenta con una serie de indicadores LED.

El Mi Electric Scooter Pro monta sistemas de regeneración de energía, los cuales recargan la batería aprovechando la energía cinética de las ruedas y el freno regenerativo. También cuenta con un freno de disco físico que aumenta la firmeza y reduce el tiempo de frenado respecto a los sistemas eléctricos que se encuentran en patinetes de la competencia.

Una vez finalizado su uso, el patinete de Xiaomi puede plegarse en escasos segundos, lo que facilita su transporte a cualquier lugar. No obstante, el modelo Pro, debido a su batería de mayor capacidad, pesa unos 2 kg más que la variante estándar, elevando la cifra total a unos 14,5 kg. Esto, evidentemente, es algo a tener en cuenta una vez finalizado el trayecto.

La regulación lo cambia todo

El patinete eléctrico de Xiaomi es, sin lugar a dudas, un medio de transporte muy divertido y eficaz. Es más cómodo de transportar que una bicicleta, apenas requiere esfuerzo por parte del usuario durante el trayecto y tanto la elevada velocidad que permite alcanzar (25 km/h) como la prolongada autonomía del modelo Pro (hasta 45 km) permiten realizar múltiples trayectos sin comprometer el propio desplazamiento.

Sin embargo, en esta ecuación hay una variable que influye notablemente en la experiencia de uso del patinete eléctrico, y no es otra que la regulación del ayuntamiento. En Madrid, las vías por las que pueden circular este tipo de vehículos son limitadas, lo que se traduce en trayectos más largos de lo esperado o, en algunos casos, incluso la imposibilidad de completar un recorrido sin bajarse del patinete en algún instante. Esta misma situación, sin embargo, no se reproduce en ciudades como Sevilla, donde los carriles bicis –por donde deben circular estos patinetes– abundan y la infraestructura de la ciudad está mejor preparada para acoger este tipo de vehículos.