EL 12 de febrero Madrid daba la bienvenida, de nuevo, al sector de los patinetes eléctricos; concretamente a los gestionados por empresas privadas. Tras la renovación de la Ordenación de Transporte en la capital, el total de las compañías operando en la ciudad recibieron la orden de retirar todas sus unidades de la vía pública. La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, daba un plazo de 72 horas para cumplir la orden. Desde ese momento, se abría un plazo de estudio para reorganizar el sistema de distribución de patinetes por la capital y no solo por el centro de la misma. La nueva ordenación cubriría todos barrios de la ciudad.

De esta manera, se daba la entrada a 18 compañías de patinetes. Alguna de ellas cuanto menos llamativa. Madrid conocía la existencia de Lime, Bird o Wind, pero nombres como SJV Consulting nunca habían salido a la palestra. La teoría, desde muchas de las compañías que sí operaban en la capital, es que la aparición de SJV Consulting, una consultora, forma parte de una estrategia para revender las licencias de operaciones a elevado precio para aquellos nuevos players que quieran aterrizar en Madrid.

De un total de 10.000 patinetes, el Ayuntamiento solo concedió permisos para algo más de 8.000 vehículos. Los restantes hasta llegar a la cifra tope serían adjudicadas al resto de compañías de patinetes que se habrían quedado por el camino. El incumplimiento de las normas propuestas por el Ayuntamiento no daba cabida a maniobras.

De esta manera, y a partir de ahora, ya hay tres nuevas compañías de patinetes en la capital. Movo, la división de patinetes de Cabify, Mygo y Citybee ya tienen su hueco en las calles de Madrid. Fuera se sigue quedando Bird, el segundo gigante de patinetes a nivel mundial. En esta nueva distribución de 461, Mygo dispondrá de 90, Movo de 125 y Citybee 246.