Stalink es uno de los grandes proyectos del dueño de SpaceX, Elon Musk, con el que pretende llenar la órbita baja con satélites para que todo el mundo pueda tener Internet en cualquier parte, inclusive en el desierto, a un bajo coste. Por eso, el pasado 23 de mayo envió sus primeros 60 satélites de 12.000, que han resultado ser más molestos de lo esperado para los astrofísicos.

Ahora, la Sociedad Astronómica Americana (ASS, por sus siglas en inglés) se ha ha posicionado en que hay que tener cierta cautela con las sondas que se envían: "La ASS observa con preocupación el inminente despliegue de constelaciones muy grandes de satélites en la órbita de la Tierra", según señalan en un comunicado de prensa publicada este lunes.

Los astrofísicos ya habían avisado de que estos satélites podían perjudicar a la visión del espacio desde los observatorios terrestres y espaciales que apuntan hacia la Tierra al reflejar la luz del Sol porque cuentan con paneles solares y superficies metálicas que son visibles a simple vista. Sin embargo, Musk aseguró en múltiples mensajes en la red social Twitter que eso no pasaría y que, además, de cara al futuro estas sondas cada vez serían más invisibles desde la Tierra. Pero la constelación Starlink brilla tanto como muchas constelaciones astronómicas y tan solo unos días después se confirmó lo que los investigadores temían: las sondas de Musk empezaban a aparecer en las fotografías de alta exposición. Las imágenes captadas por los telescopios estaban llenas de estos satélites en movimiento y estropeaban el trabajo realizado por los investigadores.

Tanto los telescopios terrestres como los satélites que apuntan a la Tierra se ven cegados por el reflejo del Sol en las sondas de SpaceX. "Creo que [esta tecnología] es encomiable y de una ingeniería muy impresionante", dice Megan Donahue, de Universidad Estatal de Michigan y presidenta de la Sociedad Americana de Astronomía, "pero yo, como muchos astrónomos, estoy muy preocupada por el futuro de estos nuevos satélites brillantes", añade.

La ASS ha publicado, además, su posición al respecto, que viene a decir que están preocupados por las futuras investigaciones científicas aunque entienden que el espacio es un recurso que las empresas privadas también pueden explotar: "La AAS observa con preocupación el inminente despliegue de constelaciones muy grandes de satélites en la órbita de la Tierra. Se proyecta que la cantidad de tales satélites crezca en decenas de miles en los próximos años, creando el potencial de impactos adversos sustanciales para la astronomía terrestre y espacial", indican en el comunicado de prensa. "Estos impactos podrían incluir una interrupción significativa de las observaciones ópticas e infrarrojas cercanas mediante la detección directa de satélites en la luz reflejada y emitida; contaminación de las observaciones radioastronómicas por radiación electromagnética en las bandas de comunicación por satélite; y colisión con observatorios espaciales", explican.

"El AAS reconoce que el espacio exterior es un recurso cada vez más disponible con muchos usos posibles. Sin embargo, la posibilidad de que múltiples constelaciones grandes de satélites se afecten de manera adversa entre sí y el estudio del cosmos es cada vez más evidente, tanto en la órbita terrestre baja como en otras", añaden. Por eso, la sociedad "está trabajando activamente para evaluar los impactos en la astronomía de las constelaciones grandes de satélites antes de que su número aumente". "Solo con una comprensión profunda y cuantitativa podemos evaluar adecuadamente los riesgos e identificar acciones de mitigación adecuadas. El AAS desea que este sea un esfuerzo de colaboración entre sus miembros, otras sociedades científicas y otras partes interesadas del espacio, incluidas las empresas privadas", indican.

"El cielo nocturno natural es un recurso no solo para los astrónomos, sino para todos los que miran hacia arriba para comprender y disfrutar el esplendor del universo, y su degradación tiene muchos impactos negativos más allá de lo astronómico", dice Jeffrey C. Hall, del Observatorio Lowell y presidente de la Comisión de AAS sobre contaminación lumínica, interferencias de radio y desechos espaciales. "Aprecio la conversación inicial que ya hemos tenido con SpaceX, y espero trabajar con mis colegas de AAS y con todas las partes interesadas para comprender y mitigar los efectos del creciente número de satélites en órbita cercana a la Tierra".

La presidenta de AAS, Donahue, agrega: "Espero conversaciones productivas entre los astrónomos y SpaceX. Y que encontremos soluciones creativas que puedan servir como modelos para que otras compañías las sigan".