No hace ni una semana que estrenamos el verano en España, pero la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ya ha anunciado la que se avecina como la primera ola de calor del año. Según anuncian en el comunicado emitido a través de sus redes sociales, a partir del miércoles 26 de junio tendrá lugar un aumento generalizado de las temperaturas en prácticamente toda la península y las Islas Baleares. El motivo de tal fenómeno será la entrada de aire muy caliente procedente de África, que se unirá a unas determinadas condiciones de estabilidad atmosférica y la insolación característica de esta época. Como resultado, se espera que se alcancen temperaturas de 35ºC en amplias zonas del interior de la península, aunque también se podría llegar hasta los 40ºC en áreas del centro, la mitad sur y el cuadrante nordeste y a los 42ºC en las cuencas del Tajo, el Ebro, el Guadalquivir y el Guadiana. Se librarán las zonas más cercanas a la costa, en las que la influencia del mar suavizará las temperaturas.

Si todo transcurre según lo previsto, este suceso pasará a formar parte del listado de olas de calor que publica la propia AEMET periódicamente, con el fin de analizar la evolución que están teniendo en nuestro país. Hace unos meses publicaban la lista de las olas de calor acaecidas desde 1975 hasta 2017, así como los datos provisionales sobre lo ocurrido en 2018. En ellas, si bien se pueden ver épocas especialmente calurosas prácticamente desde el principio, se observa un gran repunte en los últimos años, sobre todo en 2015, cuando tuvo lugar la ola de calor más larga desde que comenzaron los registros.

Las cifras del calor en España

En el avance de la AEMET se dice que esta ola de calor podría traer temperaturas de 35ºC. Estas cifras llevan semanas alcanzándose en ciudades como Sevilla. Sin embargo, no se ha dicho que la de la Giralda estuviese atravesando una ola de calor. Esto se debe a que para poder calificar como tal un periodo concreto, es necesario tener en cuenta las temperaturas que habitualmente se dan en esa zona.

En definitiva, definen como ola de calor un episodio de al menos tres días consecutivos, en que como mínimo el 10% de las estaciones consideradas registran máximas por encima del percentil del 95% de su serie de temperaturas máximas diarias de los meses de julio y agosto del periodo 1971-2000. Es decir, si tomamos todas las temperaturas máximas de dicho periodo y las dividimos en 100 partes iguales, solo las que se encuentren por encima del 95 se corresponden con ola de calor.

Teniendo esto en cuenta, disponen en tablas los datos recogidos desde 1975, señalando las fechas, las temperaturas máximas y el número de provincias afectadas en cada ocasión.

Aunque hay cierta homogeneidad, sí que hay años que destacan por diferentes motivos en la Península, Baleares, Ceuta y Melilla. Por ejemplo, 2017 lo hace por ser el que albergó más olas de calor, con un total de cinco. Le siguen 2016 y 1991, ambos con cuatro.

En 2015 se dio la ola de calor más larga, con una duración de 26 días, que dejaba muy atrás a la siguiente en el ránking, que tuvo lugar en 2003, durante solo 16 días.

En lo referente al número de provincias afectadas, el año más relevante fue 2012, pues se alcanzaron las 40 provincias con ola de calor.

Diferente es el caso de las Islas Canarias, que son tenidas en cuenta por separado en el documento. En el archipiélago destaca 1976, tanto por ser el año con la ola de calor más larga, de 14 días, como por tener el máximo total de días con olas de calor, que ascendió hasta los 25. Además, como dato curioso, en las islas se dio un periodo de 8 años, entre 1990 y 1998, en el que no se registró ninguna ola de calor.

Finalmente, al comparar las temperaturas más altas, se observa que en la Península, Baleares, Ceuta y Melilla el año con cifras más altas fue 2017, cuando se llegó hasta 41’5ºC. En cambio, en las Canarias no se pasó de los 39ºC y ocurrió en 2012.

En definitiva, dejando a un lado el clima canario, que difiere de la situación del resto del país, todos los cabezas de ránking, tanto de provincias afectadas, como de temperatura máxima o número de olas de calor y duración de las mismas, corresponden a los últimos diez años. Nos queda mucho verano por delante, pero hemos entrado fuerte en el periodo estival y, dados los avances del calentamiento global, no sería extraño que fulmináramos alguno de esos récords. Por si acaso, vale la pena recordar que es importante beber mucha agua, utilizar ropa fina y evitar salir fuera de casa en las horas de mayor exposición solar.