Por muy regular que sea, la llegada de la regla suele suponer una lotería, en lo que a síntomas y dolor se refiere. Algunos meses no pasa de una leve molestia, mientras que otros los famosos calambres y cólicos vienen pisando fuerte, haciendo que el desarrollo normal de la rutina diaria sea prácticamente imposible. Pero, para colmo, en ciertas ocasiones no viene sola, sino junto a una fiel compañera que dificulta la tarea aún más, si cabe: la diarrea.

No les ocurre a todas las mujeres, pero muchas experimentan algo de diarrea durante los días previos o en las primeras jornadas de la menstruación. No reviste ninguna gravedad y, de hecho, suele desaparecer rápido, a medida que el sangrado disminuye. Sin embargo, es un verdadero drama, especialmente si coincide con viajes, días duros de trabajo o, ¿por qué no?, también durante un periodo de descanso y tranquilidad. ¿Pero a qué se debe exactamente esa diarrea? ¿Por qué algo relacionado con el aparato reproductor femenino puede influir sobre el digestivo? La respuesta está principalmente en unas moléculas de carácter lipídico, conocidas como prostaglandinas.

Contracciones en el intestino

Las prostaglandinas actúan en el organismo como hormonas, llevando a cabo diversas funciones. Una de ellas es la contracción de las paredes del útero por diferentes motivos.

Por ejemplo, en el semen hay ciertas cantidades de estas moléculas, porque favorecen que el útero se contraiga, facilitando la llegada de los espermatozoides hasta las trompas de Falopio. En el caso de la menstruación, también se generan estas contracciones, esta vez para promover la liberación del endometrio. Son precisamente estas contracciones las que causan el dolor de vientre característico de la regla, por lo que este es totalmente normal, salvo que sea excesivamente intenso o vaya acompañado de otros síntomas preocupantes.

El problema es al liberarse las prostaglandinas al torrente sanguíneo puede ocurrir que provoquen la contracción de otros músculos, como los que constituyen el colon, de ahí que se produzca la diarrea al "agitarse" las heces que circulan a través de él.

También estreñimiento

Aunque parezca contradictorio, algunas mujeres durante este periodo no experimentan diarrea, sino estreñimiento. Ocurre normalmente en los días previos al inicio de la regla y la culpable es la progesterona.

Esta hormona, que alcanza un pico elevado en sus niveles justo después de la ovulación, tiene un efecto contrario al de las prostaglandinas, ya que actúa como relajante muscular. Por eso, al relajarse los intestinos es más complicado que puedan “empujar” las heces con normalidad. Este efecto disminuye a la llegada de la menstruación, pues en ese momento los niveles de progesterona caen, algo que se une al efecto de las prostaglandinas para dar lugar a la diarrea.

Ambos síntomas ocurren sobre todo en pacientes con trastornos como el síndrome de colon irritable o la enfermedad inflamatoria intestinal, aunque pueden darse con frecuencia también en mujeres con buena salud intestinal. En definitiva, es un fastidio, pero no preocupante, salvo que se mantenga en el tiempo una vez pasada la menstruación. En ese caso, sí que habría que consultar a un profesional. En el resto de casos, solo queda recurrir a la paciencia y la resignación.