Hoy en día existen estudios suficientes como para asegurar que el consumo de alcohol no es saludable, por mucho que haya quien insista en las virtudes de una copita del vino al día. También hay información de sobra para conocer todos sus efectos perjudiciales, que se intensifican aún más en situaciones como el embarazo.

Afortunadamente, esto es algo que la mayoría de mujeres tienen más que asumido, de ahí que decidan dejar de tomarlo desde que descubren que están encintas hasta después del parto y la lactancia. ¿Pero qué pasa en ese periodo de tiempo, desde que se produce la fecundación hasta que los primeros síntomas hacen ver que se está produciendo una gestación? Esto es lo que se ha encargado de comprobar un equipo de la Universidad de Queensland, de Australia, en un estudio publicado hoy en Development.

Placentas menos desarrolladas

Los autores de este estudio, encabezado por Jacinta Kalisch-Smith y Karen Moritz, realizaron sus experimentos en ratonas, a las que se hizo un seguimiento de su embarazo, mientras que consumían dosis controladas de alcohol en momentos determinados del mismo.

Comprobaron así que las que habían consumido alcohol entre cuatro días antes y cuatro días después de la concepción mostraban una clara restricción en el crecimiento y la función de la placenta. Además, posteriormente se redujo la formación de vasos sanguíneos, por lo que llegaban menos nutrientes a los embriones que crecían en su interior. Curiosamente, todos estos efectos eran aún más intensos si dichos embriones eran femeninos, con una reducción del tamaño de la placenta del 17% y la formación de un 32% menos de vasos sanguíneos.

Aunque el estudio se llevara a cabo con ratones, estos científicos creen que sus resultados se pueden extrapolar a humanos. Se sabe que los bebés de madres que bebieron durante el embarazo suelen tener bajo peso al nacer y, además, pueden desarrollar con el paso de los años afecciones como la diabetes tipo 2, la obesidad o la hipertensión. Ahora, sería posible explicar estos síntomas en mujeres que dejaron el alcohol después de saber de su embarazo, pero bebieron hasta el momento de la noticia.

Dejar el consumo de alcohol, en cualquier momento, es una gran decisión, con consecuencias muy positivas para la salud, independientemente de los deseos de concebir. De cualquier modo, aquellas mujeres que no quieran abandonar su consumo ocasional, al menos deberían planteárselo desde el mismo momento que decidan buscar un embarazo. Su futuro hijo se lo agradecerá.