El Boeing 737, el modelo de avión más popular de todos los tiempos, enfrenta nuevos problemas que podrían traer series consecuencias para la firma aeronáutica. Tras los fallos reconocidos con el sistema de despegue MCAS de sendos modelos 737 MAX, que provocaron la muerte de más de 300 pasajeros en dos vuelos de Ethiopian Airlines y Lion Air el pasado mes de marzo y en octubre de 2018, respectivamente, el fabricante ha descubierto nuevos errores en el proceso de fabricación de diferentes variantes de este aparato.

Las partes afectadas en esta ocasión serían los slats, ubicados en la parte frontal de las alas y que, opuestos a los flaps, realizan una función similar en las fases de aterrizaje y despegue corrigiendo la aerodinámica del avión. Según ha informado la compañía a través de un comunicado, han encontrado que un lote específico de estas piezas presentan unos defectos de fábrica que podrían ocasiones errores de funcionamiento en diferentes variantes de las versiones 737 de Boeing, entre las cuales también se incluye el accidentado 737 MAX.

Boeing está trabajando con la Administración Federal de Aviación (FAA) y ha contactado a las compañías que operan aviones 737 para avisar de que deben inspeccionar los rieles de los slats en ciertos aviones. Se encontró que un lote de rieles de slats con números de lote específicos producidos por un proveedor tiene una potencial disconformidad. Si los operadores encuentran las partes en cuestión, deben reemplazarlas por otras nuevas antes de volver a dar servicio con el avión.

Sin casos conocidos

Tanto Boeing como la FAA han manifestado que no se ha tenido conocimiento de que hayan existido fallos relacionados con estas partes del avión en el uso de los mismos, así como que el error de su funcionamiento no causaría el accidente de una aeronave, pero sí podría dañar ciertas partes. Cerca de 300 aparatos serán revisados en busca de dicho problema, aunque el número real de afectados serían sensiblemente menor.

En cualquier caso, este hallazgo no supone una buena noticia para la imagen de la compañía, gravemente perjudicada tras los accidentes mencionados y que continúa lastrando con las cancelaciones de pedidos de compañías y desconfianza general que se ha generado alrededor de dichos modelos.