Luego de los catastróficos eventos de Avengers: Infinity War (2018), los hermanos Russo decidieron que la épica culminación de la primera gran fase del Universo Cinematográfico de Marvel terminaría con una escena privada que rinde un último y sentido tributo al personaje que dio el gran primer paso para la saga más rentable y popular del cine. Si no has visto la película (¿Qué esperas?), deja de leer a partir de aquí, porque vendrán considerables spoilers sobre uno de los momentos más conmovedores de la saga.

¿Sigues allí? Continuemos: para el tramo final de Avengers: Endgame (2019) los hermanos Russo decidieron resolver el argumento de una forma sencilla, emotiva pero sobre todo, profundamente humana. Luego de la que se considera una de las escenas de batallas más formidables del cine de Superhéroes, la muerte de Tony Stark ameritaba una despedida que incluyera no sólo lo esencial de su sacrificio, sino además, una mirada a la vida como padre y esposo que había vivido hasta el comienzo de los eventos de Avengers: Endgame.

La secuencia, que incluye a buena parte de los personajes, llevando riguroso luto y homenajeando con su sola presencia la vida y esfuerzos de Tony Stark por revertir las consecuencias del chasquido de Thanos, hizo llorar a lágrima viva a buena parte de la audiencia y puso en perspectiva el valor simbólico de Tony Stark como personaje. La decisión de los hermanos Russo además, marca un corte y final en la historia del personaje y cierra con éxito su trayecto desde el Playboy deslenguado que conocimos en Iron Man: el hombre de hierro (Jon Favreau — 2008) y el héroe que decidió sacrificar su vida para preservar a la humanidad del genocidio total. Tanto para el UCM como para Marvel como editorial, la despedida de Tony Stark simboliza un nuevo comienzo que el funeral — desde su sencillez pero sobre todo, su tranquila modestia — muestra en toda su profundidad. 

Cuando conocimos a Tony Stark, era un personaje con un enorme ego que disfrutaba de todo el esplendor de su éxito: además de dueño y cabeza visible de las Empresas Stark, era un sofisticado mercenario que había ganado su fortuna gracias a la venta de armas. Pero a medida que la película avanza, Tony madura y se convierte en quizás el rostro más representativo de esa Marvel, que tomó la película como el punto inicial de un proyecto a gran escala que aún no era del todo claro. Nada podía indicar que el éxito taquillero y de crítica de una película modesta como lo fue Iron Man, abriría las puertas de un Universo rico y diverso que se sostuvo en un creciente arco argumental por veintidós películas. Para el momento, Marvel era una compañía con poca experiencia en el mundo del cine, que sólo conservaba los derechos de una fracción poco representativa de sus personajes icónicos.

La mera posibilidad de un Universo conectado Superheroico era impensable, por lo que Iron Man es una búsqueda eficiente de identidad y sobre todo, un rostro reconocible frente a las grandes audiencias. El desconocido Kevin Feige (productor asociado de la primera película de X — Men estrenada en el 2000) apostó a brindar personalidad y estilo propio a sus héroes y además, quizás, lograr englobar algo de su búsqueda existencial compartida en la versión cinematográfica. 

El recorrido ha sido largo, poderoso y sobre todo, contundente porque durante el trayecto, Marvel pasó de ser una productora discreta con más pérdidas que ganancias a un proyecto de colosal éxito** que se atrevió a llevar a la pantalla la mayoría de los héroes de la casa, no siempre con la misma calidad pero sí, con un enorme éxito de público. La colección incluye buena parte de las historias que hicieron a la editorial Marvel un fenómeno durante más de cincuenta años: Desde sus personajes más famosos, hasta sus conocidas líneas de historias paralelas, la transición a la pantalla grande del Universo marvelita, se convirtió en una pléyade de opciones cada vez más grande. Poco a poco, lo que había comenzado como una modesta aventura cinematográfica, se convirtió en una búsqueda de una historia paralela más allá de la mera idea del héroe que se reinventa. Las películas de origen, dieron paso a secuelas especulativas que a su vez, se enlazaron con núcleos narrativos más complejos. Para el estreno de *Avengers: Endgame, el Universo Marvelita se ha convertido en un fenómeno pop tan enorme como emocional.

El funeral de Tony Stark representa todo ese largo trayecto y una despedida simbólica a un recorrido tan fructífero como sorprendente: los logros que se celebran en en el sentido adiós no son los materiales, tecnológicos o los opulentos éxitos comerciales, sino los pequeños que le convirtieron en centro medular de la franquicia cinematográfica y su rostro más reconocible. No es casual, que los deudos y los asistentes, sean de una u otra manera, una metáfora visible de esa evolución: desde su hija y esposa, Happy Hogan (Jon Favreau) hasta cada personaje con que se enfrentó o al menos, mantuvo algún lazo afectivo. Incluso los que no tuvieron una cosa u otra, presentan sus respetos, como si la misma Casa de las ideas deseara mostrar la relevancia de Tony Stark como personaje. 

¿Como podríamos analizar lo simbólico del último adiós a Tony Stark? en primer lugar, se lleva a cabo en la cabaña junto al lago en la que pasó los cinco años de retiro luego del chasquido de Thanos. Pepper (Gwyneth Paltrow) y Morgan (Alexandra Rachael Rabe) aparecen juntas, como la familia que logró labrar y sostener a pesar de la desesperanza. Pepper deja caer al agua un círculo de flores en el que flota el primer El Reactor Arc que ella misma extrajo del cuerpo de Tony e hizo montar en una caja de plexiglás, para demostrar que “Tony Stark tenía corazón”. Junto a ella, Happy Hogan — el infatigable chofer, cómplice y mano derecha de Stark — observa la escena desde una tristeza palpable y sencilla. Es Happy quien abraza a Rhodey (Don Cheadle) y ambos, son la conexión que la película establece con el círculo más cercano de Tony. También es Happy quién le asegura a Morgan que “le comprara todas las hamburguesas de queso que quiera” , en un guiño a la ya icónica escena de Tony Stark comiéndolas en la película del 2008.

Un plano amplio muestra a Steve Rogers (Chris Evans), el amigo y de alguna consciencia de Tony, mientras Peter Parker (Tom Holland), el discípulo y razón principal para la decisión de Tony de volver a luchar contra Thanos. Es este dúo improbable (a pesar de no encontrarse juntos), el que muestra el mundo interior de Tony, sus debates mentales y emocionales. También está Bruce Banner/Hulk (Mark Ruffalo), con el brazo herido luego de chasquear el Guante del Infinito fabricado para contrarrestar el genocidio original. Su enorme presencia, tiene quizás el objetivo de recordar que Tony se sacrificó en la medida que quienes le rodeaban, le sostuvieron y apoyaron. Thor (Chris Hemsworth ), tiene un aspecto sereno, robusto y finalmente en paz.

Lo mismo podría decirse de Steven Strange (Benedict Cumberbatch), artífice de la predicción de la muerte de Tony, que nunca llegó a pronunciar en voz alta. No obstante, su rostro serio y triste, recuerda que Tony tuvo una única oportunidad para salvar al Universo y la tomó. 

Quizás, una de las presencias más significativas en este broche final a una larga historia de batallas personales y espirituales, sea la de la familia de Hawkeye/Clint Barton (Jeremy Renner), caído en los infiernos como Ronin después de la muerte de su familia y que sólo pudo recuperarla, luego de la muerte de su amiga más cercana, Natasha Romanoff (Scarlett Johansson). Tanto Tony como Barton hicieron un sacrificio mayor para salvar la vida de quienes amaban, pero mientras Barton sobrevivió, Tony muere para cerrar un largo periplo que devolvió a Hawkeye su familia y le permitió una simbólica redención. 

Por último, el rostro menos reconocible pero quizás el más metafórico de esta muerte que es el comienzo de algo más, es el niño desconocido de pie detrás de la pequeña comitiva de dolientes. Se trata de Harley Keener (Ty Keegan Simpkins), el pequeño genio tecnológico de Iron Man III (Shane Black — 2013) y que de alguna forma, marca el transcurrir del tiempo en la vida de Tony. Fue Harley quien le ayudó en los momentos más duros de su trayecto emocional en una película en que la que Iron Man tuvo que batallar contra su propia debilidad y es este adolescente de cabello oscuro, el que recuerda que Tony deja atrás una larga historia que sin duda, es la puerta abierta hacia un recorrido singular hacia el futuro. Con su sencillez conmovedora, el funeral de Tony Stark (cuya filmación sigue siendo compartida en redes sociales por lo actores en una especie de homenaje privado) es la conclusión perfecta para la historia de un hombre que no quería ser un héroe y que terminó siendo el mayor de ellos.

En sus respectivas cuentas Twitter, Mark Ruffalo y Chris Evans han compartido fotografías y videos de la grabación de la escena, que te dejamos a continuación: