– May 25, 2019, 12:30 (CET)

La psicología del ‘friki’

Aunque cada friki es diferente, existen ciertos rasgos psicológicos que coinciden en la mayoría de ellos.

El 11 de mayo de 2001 moría Douglas Adams, el autor de la novela de ciencia ficción La Guía del autoestopista galáctico. Su libro fue toda una revolución en su área, llegando a venderse hasta 250.000 mil copias en los tres primeros meses tras su publicación. Pero lo que Adams nunca imaginó es que todo aquello llevaría a que a los pocos días de su fallecimiento sus fans decidieran iniciar todo un movimiento cultural que aún a día de hoy se sigue celebrando. Se trata del “Día de la toalla”, una jornada en la que puede ser normal ver a alguien paseando tranquilamente con uno de estos enseres de baño, sin objetivo de bañarse en ninguna parte. El motivo de la elección de la toalla procede de un pasaje del capítulo tres del libro, en el que se asegura que es el objeto más útil que el autoestopista intergaláctico puede llevar consigo, pues puede taparse si hace frío, tumbarse sobre ella o, por supuesto, secarse.

Pero el gran fenómeno cultural llegó cinco años después. El día de la toalla, celebrado el 25 de mayo, coincide con el aniversario del estreno de la primera película de Star Wars, en 1977. Por eso, los fans españoles de la saga decidieron que este día era un buen momento para comenzar a conmemorar algo más amplio, que reúna a los amantes de La guerra de las Galaxias o La Guía del autoestopista galáctico, pero también de cualquier otra saga, libro, cómic o película. Y así fue como nació el Día del Orgullo Friki que celebramos hoy. Desde aquel día de 2006 las cosas han cambiado mucho. Los frikis han pasado de “ser bichos raros” a contarse por millones, gracias al auge de fenómenos como las recién terminadas series Juego de Tronosy The Big Bang Theory, animes como Ataque a los Titanes o sagas de películas como Los Vengadores. Pero no importa si sus aficiones están de moda o no. A un friki eso no le importa. De hecho, ha cambiado bastante la percepción que la población tiene de ellos, pero no su personalidad. Cada friki es diferente, pero la mayoría cuentan con una serie de características de personalidad comunes que les definen con gran exactitud. Y para conocerlas a fondo, en Hipertextual nos hemos puesto en contacto con el psicólogo y divulgador científico Luis Muiño.

Disney/Lucasfilm

Hace mucho tiempo, en esta misma galaxia

Aunque sea un concepto relativamente nuevo, la personalidad friki, como cualquier otro rasgo, ha existido siempre. “Basta con leer cualquier libro del siglo XIX, o incluso anterior, en el que se explique la personalidad de los personajes”, explica Muiño. “Es habitual que uno de ellos sea un friki, muy interesado en cuestiones concretas”.

Con el tiempo comenzó a ser algo más frecuente, aunque en un principio existía con una concepción negativa. “Ocurre algo similar a lo que pasaba con el estilo Barroco”, cuenta el psicólogo. “En un principio era algo negativo, que servía para describir un arte extravagante, pero con el tiempo se convirtió en algo positivo y dio nombre a un estilo y un periodo cultural”.

En el caso de los frikis pasa lo mismo, con el tiempo las personas con estos rasgos de personalidad concretos han sabido demostrar que en realidad es algo bueno. ¿Pero cómo se podrían definir estos individuos exactamente?

Dos rasgos de personalidad para unirlos a todos

Cada persona es diferente y, por lo tanto, cada friki también. Sin embargo, sí que es cierto que existen ciertos rasgos de personalidad que suelen coincidir en la mayoría de ellos: la introversión y la independencia de campo.

“Tal como la conocemos los psicólogos, la introversión tiene que ver con necesidad de tener espacios de soledad y estar un poquito fuera de las corrientes mayoritarias”, narra Muiño. “Las personas introvertidas no siguen al grupo, sino que eligen con quien quieren estar y conectan con muy pocas personas, pero muy en profundidad. Lo típico es tener unos pocos muy buenos amigos”. El psicólogo remarca también que es importante no confundir esta cualidad con la timidez ni la falta de habilidades sociales. “Alguien introvertido puede ser una persona que habla con todo el mundo, pero tiende a mantener su criterio fuera d la masa”.

Todo esto está siendo muy estudiado actualmente en el área de la psicología, dentro de un movimiento conocido como “quiet movement”, cuya principal propulsora es la escritora y profesora Susan Cain. “Ella reivindica que la introversión es un rasgo de personalidad muy sano y adaptativo, aunque vivimos en un mundo en el que está mal visto porque parece que todos se tienen que relacionar con todos y deben caerle bien a todo el mundo”.

Todo esto se puede relacionar con la personalidad del friki porque alguien con introversión no tiende a la necesidad de seguir lo mainstream, ni a encasillarse en grupos concretos. Por ejemplo, según cuenta el experto entrevistado, es algo que se detecta en cuestiones como la música, el cine o incluso la política. “Un friki puede disfrutar escuchando a Deep Purple, pero también a Bach, no le preocupa ver la película de moda y no tiene por qué jugar al deporte que todo el mundo practica”, argumenta al otro lado del teléfono. “Del mismo modo, tampoco suelen ser seguidores fanáticos de un solo partido político”.

En cuanto a la independencia de campo, este es un rasgo que define a las personas que no buscan satisfacer las expectativas ajenas y, por lo tanto, no suelen tener la necesidad de agradar al grupo. “Llevan bien el hecho de que a los demás no les guste lo que a ellos les apasiona”, aclara Muiño.

Lo que no te mata te hace diferente

El hecho de que a los frikis no les importe ser “diferentes” es algo que debe leerse con cautela. No les importa no tener la aceptación del grupo; pero lógicamente, sí que lo pasan mal cuando esto supone rechazo social. Por suerte, este rechazo es algo que ha variado con el tiempo.

“En el pasado, los niños con esta personalidad solían ser víctimas de bullying”, recuerda el psicólogo. “Ahora, sin embargo, en ciertos ambientes es perfectamente asumible ser friki”.

Esto es algo que ha marcado también la personalidad de estas personas de forma reactiva. Quienes sufrieron rechazo por comportarse así pueden acabar desarrollando trastornos como depresión o ansiedad, que incluso se prolongan en el tiempo, cuando el rechazo deja de repetirse. Sin embargo, es posible que esto no ocurra en el futuro a los niños que ahora son frikis en ambientes en los que no está penado socialmente serlo.

Por otro lado, que las personas frikis no estén mal vistas en la actualidad no significa que vayan a cambiar sus aficiones, de repente convertidas en mainstream. De hecho, esto es algo en lo que el divulgador científico consultado por este medio insiste en varias ocasiones: a un friki le da igual si sus aficiones les gustan a muchas o pocas personas.

“Es importante no confundir frikismo con elitismo”, dice Muiño. “Los fans de Star Wars siguen siéndolo, aunque ahora le guste a todo el mundo, del mismo modo que los amantes de Star Trek no tienen problema con que esta saga tenga menos seguidores”. Tampoco se creen mejores o peores por tener una u otra afición. Simplemente les gusta y punto.

harry potter

El niño que sobrevivió… y se convirtió en friki

Que el ambiente en el que vive una persona friki sea propicio para que pueda expresarse como tal no significa que el ambiente influya para que desarrollen esta personalidad. Puede que alguien que vive en un pueblo pequeño, sin familiares ni amigos frikis lo acabe siendo. “Depende principalmente de rasgos como la introversión y la independencia de campo. Como mucho, puede que si naces en un sitio en el que nadie es como tú te adaptes y no lo manifiestes del mismo modo que alguien en un ambiente más favorable”.

De cualquier modo, es algo con lo que se nace y que, según Muiño, suele empezar a notarse cuando un niño tiene aproximadamente unos ocho años. “En esa época comienzan a mostrar rasgos como la introversión o la capacidad de centrarse en aficiones muy concretas, independientemente de lo que los demás opinen”. Destacan en esta época aficiones comunes, como los dinosaurios o el antiguo Egipto, aunque puede ser cualquier otra.