– May 21, 2019, 9:00 (CET)

El cambio climático acecha: las islas Tuvalu a punto de hundirse bajo el océano

El agua se está comiendo la arena de dos de las nueve islas de Tuvalu y el coral que rodeaba la zona está muerto. Esta situación es consecuencia del cambio climático.

Los efectos del cambio climático no se quedan solo en la extinción de determinadas especies o el calentamiento de las aguas. Las consecuencias son mucho peores, entre ellas el aumento del agua debido a que los polos se están derritiendo. No nos damos cuenta porque tenemos la sensación de que no nos afecta, pero en las islas Tuvalu llevan años viendo cómo el agua se come la arena: dos de sus nueve islas desaparecerán dentro de 50 o 100 años, según los científicos, aunque los habitantes "sienten que será mucho antes", según recoge The Guardian.

Las islas Tuvalu forman parte de la Polinesia, en Oceanía, y su capital es Funafuti. Las nueve islas, que en un principio eran ocho tal y como señala su nombre Tuvalu en el idioma indígena local, hasta que en 1949 pasaron a poblar de forma permanente Nivlakita, están situadas entre Hawái y Australia, los países que quedan más cerca son Kiribati, Somoa y Fiyi.

¿Qué está sucediendo en Tuvalu?

El problema se encuentra actualmente en dos de las nueve islas que forman el país. La altura máxima sobre el nivel del mar es tan solo de cinco metros y entre noviembre y marzo se producen abundantes lluvias, aunque cada vez hay más sequías. Además del cambio climático, que aumenta el nivel del mar, también otros fenómenos como El Niño o La Niña afectan a las islas: "Se ha demostrado que las corrientes de El Niño y La Niña influyen de forma determinante en el aumento del nivel del mar en la región. Y también que en Tuvalu tienen especial incidencia las mareas de primavera", indican en la Fundación Aquae. "Por si fuera poco, el archipiélago sufre la progresiva acidificación del océano, que ataca los corales e impide su crecimiento –lo que es fundamental para mitigar los efectos de la erosión en islas coralinas como éstas–", añaden.

El problema del nivel del mar es tan grave que durante las tormentas, explican desde The Guardian, "las olas golpean la isla desde el este y el oeste, 'tragando' el país", tal y como relatan al medio de comunicación los habitantes de Tuvali. "Muchos dicen que tienen pesadillas de que el mar pronto los engullirá para siempre, y no solo como un miedo lejano en su sueño, sino por la próxima generación", añade este medio.

La muerte de los corales alrededor de las islas no es un problema único de las islas Tuvali, la Gran Barrera de Coral mismo también está teniendo problemas debido al cambio climático y los expertos calculaban en 2016 que el 35% del coral ya estaba muerto debido al calentamiento de las aguas. Aunque unos meses después otro estudio apuntaba que podría llegar a sobrevivir otros 100 años más debido a sus mecanismos de supervivencia.

Sobrevivir en las islas

No obstante, el aumento del nivel del mar ni siquiera es el único problema que el cambio climático está provocando en las aguas que rodean estas islas. Ni los cultivos ni el pescado están a salvo del calentamiento global.

Tuvalu es un país clasificado como pobre en recursos, "el país menos desarrollado", que es "extremadamente vulnerable" a los efectos del cambio climático, según apunta el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, por sus siglas) y recoge The Guardian. "El suelo poroso y salado ha dejado el terreno casi totalmente inútil para la siembra, destruyendo cultivos básicos y disminuyendo los rendimientos de varias frutas y verduras", explican. Alimentos como el taro o la yuca, ricos en almidón, tienen que importarse, al igual que el resto de comidas, y los costes son grandes.

Los cultivos están salinizados, por lo que la población depende al completo del agua de lluvia, pero por desgracia las épocas de sequía cada vez son más frecuentes. "Incluso si los lugareños pudieran plantar con éxito, ahora no hay suficiente lluvia para mantener con vida incluso los huertos simples", comentan.

Pero los peces también se ven afectados por el cambio climático. La intoxicación por ciguatera afecta a los peces del arrecife que han ingerido microalgas expulsadas por el coral blanqueado, es decir, el que está muriendo o muerto. Las personas que consumen los peces infectados por la toxina también sufren la enfermedad de la ciguatera, que es inmediata y en ocasiones muy grave, con síntomas como los vómitos, la fiebre o la diarrea. Esta intoxicación cada vez es más común, por ese motivo el hospital local ha abierto un departamento "especializado en estudiar y gestionar las enfermedades relacionadas con el cambio climático", indica The Guardian. Cada semana al menos son diez los pacientes infectados por ciguatera, lo que "representa el 10% de la carga semanal de casos de enfermedades relacionadas con el clima".

Otras enfermedades relacionadas con el clima que se pueden ver en las islas estos últimos diez años, el mismo tiempo que el clima parece cada vez más loco, según señalan, son la influenza, las enfermedades por hongos, conjutivitis y el dengue, apuntan desde el hospital. Además, "las temperaturas diarias más altas también ponen a las personas en riesgo diario de deshidratación, insolación y erupciones por calor", añaden.

El futuro de Tuvalu

El Gobierno actual de Tuvalu no quiere marcharse de las islas "pase lo que pase", es la postura oficial. Entre la población hay quien ya se está marchando, pero otros se resisten a abandonar sus hogares. Aunque se ha descartado abandonar las islas, la realidad es que las Fiyi han ofrecido al gobierno alrededor de 1.200 kilómetros al sur para reubicarse mientras que en Australia les darían la ciudadanía plena si les ceden los derechos de pesca en sus islas.

Otras ideas que se barajan es construir un muro marino para proteger el centro administrativo de la capital. Las obras ya han comenzado y está financiado por el PNUD. Además, el Ayuntamiento tiene un plan para dragar y recuperar tierras en el sur de Fongafale, elevar la tierra a 10 metros sobre el nivel del mar y construir viviendas de alta densidad. Es un plan que costaría 300 millones de dólares y que hasta ahora no tiene fondos. Otra opción que tienen en mente es construir una isla flotante.

Las ideas son variadas, pero ¿cuánto tiempo tienen? Los expertos calculan que entre 50 y 100 años, pero la población piensa que podría suceder en tan solo una generación y hay que encontrar una solución global. "Muchos funcionarios del gobierno expresan abiertamente su enojo por la elección de Donald Trump, diciendo que su escepticismo sobre el cambio climático ha precipitado un gran paso atrás para la cooperación global en temas climáticos, y ha reducido aún más la pequeña voz de Tuvalu en el escenario mundial", explican.