– Abr 12, 2019, 13:30 (CET)

Los riesgos a los que puede enfrentarse Uber tras su salida a bolsa

La compañía ha publicado su documento de salida a bolsa en el que se detallan los riesgos claves para el futuro de Uber y de sus inversores.

Uber tiene prevista su salida a bolsa de forma inminente. La compañía ya ha publicado su S-1, el documento en el que detallan algunas consideraciones para los inversores que quieran invertir en la compañía y dan toda la información relevante acerca de su negocio, incluyendo sus cuentas y particularidades especiales de su modelo. El S-1 de Uber está plagado de detalles interesantes, pero quizás lo más importante tiene que ver con las incertidumbres de su negocio en el futuro, un punto determinante que puede afectar a su cotización en el futuro.

En este sentido, a lo que principalmente apunta la compañía es a la alta competitividad del mercado en el que operan, y sobre todo, a las compañías que comparten parte de su modelo de negocio y que ya están bien establecidas en el mercado, que tiene pocas barreras de entrada y competidores bien capitalizados en casi todas las principales regiones geográficas .

Por ello, la compañía apunta que para seguir siendo competitivos en esos mercados, pueden seguir bajando las tarifas como ya hicieron en el pasado, así como importantes incentivos para el conductor y descuentos y promociones para el consumidor. Este movimiento de bajar tarifas para ser altamente competitivos, ha obligado a la compañía a incurrir en pérdidas significativas desde su inicio, incluso en los Estados Unidos (su mercado más importante), por lo que esperan que sus costes operativos aumenten significativamente en un futuro previsible, lo que se puede traducir, irremediablemente, en que no logren rentabilidad.

Como en el caso de Glovo y otras compañías en la que su fuerza de trabajo reside en contratistas externos, uno de los factores de riesgo clave de Uber está en un cambio en la calificación de los trabajadores que operan para ellos, algo que dispararías los costes operativos de la compañía y por tanto, tiraría al traste su futura rentabilidad y todo su modelo de negocio. Es más, dado el crecimiento de su fuerza laboral y de operaciones este punto es determinante para el futuro: si no son capaces de gestionar ese crecimiento de manera efectiva, su desempeño financiero y las perspectivas futuras se verán afectadas negativamente.

En definitiva, el principal riesgo de Uber -y de sus futuros inversores-, reside principalmente en el riesgo legal y regulatorios, que podría tener un impacto adverso en su negocio y en las perspectivas futuras, como por ejemplo, el mencionado cambio en la calificación de sus trabajadores, en la posibilidad de que su negocio sea bloqueado o limitados en ciertas jurisdicciones (como el caso de Barcelona), y que se obligue a la compañía a cambiar su modelo de negocio.

No obstante, y dado que Uber ha depositado parte de sus expectativas de futuro -sobre todo en términos de reducción de costes- en los coches autónomos, la compañía destaca que otro de sus riesgos, este más a largo plazo, tiene que ver con que no puedan desarrollar y comercializar a tiempo, dado el aumento de su deuda, su tecnología de vehículos autónomos para reducir su costes en contratistas, o que sus competidores desarrollen dichas tecnologías antes que ellos. Si esa tecnología no funciona como la compañía espera, el futuro de su negocio puede ser inviable en un futuro si crece al mismo nivel que está haciendo ahora sin una alternativa viable para reducir los costes.