De aquí a un tiempo, la cuestión de la internacionalización y el emprendimiento han ido prácticamente de la mano. 2018 cerraba su curso con algunos de los hitos más destacados de los últimos años en lo que a startups se refiere. Un récord en rondas de financiación con un crecimiento en el número, e importe, de inversores internacionales y mayores exits: todos ellos generados por compañías extranjeras. Salir de la zona de confort es, en términos generales, una de las exigencias que pesaba sobre los hombros de los emprendedores en España.

Algunos con mejor suerte, otros con no tanta –recordemos el caso de Wallapop en su intento de abordar el mercado norteamericano– ha terminado siendo un hecho. En este contexto, Stripe –la plataforma de pagos digitales– ha presentado su informe sobre la situación del mercado de pagos en España. Si en la experiencia de Wallapop, la decisión del gigante de la compraventa de productos de segunda mano a través de la red correspondía a unos malos resultados, según el estudio se suman otra serie de grandes problemas.

La cuestión regulatoria es, para Stripe, el mayor reto al que se enfrentan la mayor parte de los emprendedores. Pese a todo, “volverse internacional es un reto, pero también una obligación”, explica Borja Santos portavoz de la tecnológica en España. Según los datos extraídos a partir de las encuestas a las compañías asociadas, la mayor parte de la facturación (casi un 70%) de todas aquellas que tienen negocio fuera de las fronteras de España viene, precisamente, del extranjero.

Con todo, aseguran que con el paso de los años, salir al extranjero –siendo una obligación casi impuesta- se está volviendo cada vez más complicado. El 42% de las compañías cree que hacer negocio fuera del país se complica año tras año. ¿Por qué? Pura regulación. Los aranceles, ahora mismo con la cuestión del Brexit muy a la orden del día, los impuestos y las normativas nacionales e internacionales son, en promedio, los mayores dolores de cabeza para este colectivo. Casi la mitad del tiempo útil de cada empresa se dedicaría, según los datos extraídos, para estudiar la “ensalada” de regulaciones a diferentes niveles que existen; lo que en términos monetarios supone 45.000 euros perdidos por cada compañía.

En términos generales, y en opinión de Jose Luis Zimmermann de Adigital, “la regulación está castigando fuertemente a la pyme”. Se habla de la democratización de la tecnología y de la puerta abierta que supone internet, pero regulaciones como el geoblocking o la tasa digital afectan desde su punto de vista, a los más pequeños del mercado. En este sentido, España “está muy a la cola especialmente en cuestiones de fiscalidad”. Dejando a un lado la tema del mes, que afecta al tradicional sector del taxi y al tecnológico de Uber y Cabify, para Adigital “el gobierno de España no está entendiendo el tema de la regulación ni el ecosistema; el tema de la protección de datos es especialmente agresivo en España o incluso la tasa digital, por lo que notamos que no estamos apostando de forma estratégica por la economía digital”.

¿Ayudan las crypto a la digitalización y métodos de pago? Stripe, que acaba de cerrar una ronda de financiación para seguir creciendo en el sector de los pagos digitales, anunciaba su entrada en el sector de las monedas digitales. La realidad, explican desde la compañía, es que de momento es un modo de pago que, aunque muy interesante, han dejado a un lado por no ajustarse a las necesidades de un mercado que sigue muy en pañales.