Hace unos meses, un estudio que calculaba la esperanza de vida de varios países del mundo para el año 2040 colocaba a España a la cabeza del ranking.

Lograr este magnífico premio no es fácil. Para ello deben converger un gran número de factores, desde el estilo de vida de sus habitantes hasta la alimentación, pasando por otros puntos como su economía, aunque esta última no influye tanto como el resto.

Por eso, cabe pensar que si vamos a convertirnos en las personas más longevas del mundo debe ser porque somos individuos saludables. Y parece ser que sí, pues acabamos de convertirnos en líderes de otra lista, elaborada por Bloomberg, en la que las naciones se ordenan en función de lo saludables que son los hábitos de sus ciudadanos.

Un paso de gigante hacia el liderazgo

Bloomberg acaba de publicar los resultados de su Bloomberg Healthiest Country Index, una lista en la que se clasifica 169 países de todo el mundo, en función de varios factores relacionados a la salud y el bienestar.

En la última clasificación, publicada en 2017, España ocupaba el sexto lugar, siendo Italia la reina de la fiesta. Sin embargo, en apenas dos años las tornas han cambiado mucho, con un ascenso meteórico que ha terminado con otra cabeza de ranking para premiar la salud de los españoles.

Esto supone, por lo tanto, un gran ascenso de cinco puestos, superado solo por Estonia, que ha escalado seis lugares, del 38 al 32, y Albania y Corea del Sur, que han logrado subir hasta siete lugares, del 50 al 43 y del 24 al 17 respectivamente.

Las noticias son mucho peores para naciones como Macedonia, que ha descendido doce lugares, o Brunei, Líbano y Alemania, que han bajado siete. Otros, como México, que sufría una dramática bajada en la clasificación de esperanza de vida, también experimenta una pequeña caída, aunque solo de dos lugares, del 51 al 53.

¿Le damos las gracias a la paella?

Para la realización de esta clasificación, Bloomberg utilizó datos extraídos de la Organización Mundial de la Salud, la División de Población de las Naciones unidas y el Banco Mundial. Concretamente, determinó como positivo el mantenimiento de un estilo de vida saludable, la dieta adecuada o el acceso a recursos tales como el agua potable o el saneamiento. Además, se consideraron los factores ambientales y se estableció como puntos negativos la incidencia de la obesidad y de malos hábitos, como el tabaco o el alcoholismo.

En lo referente a la alimentación, los países que siguen dieta mediterránea fueron los mejor puntuados, de ahí parte del éxito de España e Italia.

Del mismo modo que en el caso de la esperanza de vida, la economía de cada nación también tuvo cierta influencia, aunque no fue un factor especialmente determinante. Sí que es verdad que la mayoría de países con puntuaciones altas se encuentran entre las mejores economías del mundo, siendo Cuba la única con un buen puesto-el 30- que no está calificada por el Banco Mundial como país con altos ingresos.

Poder liderar dos clasificaciones tan importantes es una grandísima noticia, por la que los españoles debemos estar contentos. Sin embargo, eso no significa que por ser españoles nazcamos con una salud de hierro, capaz de vencer la obesidad, el tabaco, las pseudociencias o los movimientos antivacunas. De momento, esta clasificación apunta a España como el país más sano del mundo, pero que esto siga así es responsabilidad de todos y cada uno de sus habitantes. Debemos actuar en consecuencia, para seguir liderando listas, pero sobre todo, para que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos vivan también muchos años y, lo que es mejor, con una buena calidad de vida.