Gracias a los últimos avances médicos, la esperanza de vida ha aumentado notablemente en buena parte del mundo, en los últimos años. Algunos países, como España, tienen todavía mucho por escalar, según los estudios que calculan que para 2040 pasará de ser la cuarta del ránking a colocarse en primer lugar. Sin embargo, como ya se deja ver en estos mismos trabajos, México correrá peor suerte, pues sí que es cierto que su esperanza de vida media entre 2016 y 2040 aumentará levemente, pero sufrirá un gran descenso en la clasificación.

Ahora, un nuevo estudio, que será publicado en American Journal of Public Health por investigadores de la Universidad de California, establece que la principal razón de este deterioro en la esperanza de vida de los mexicanos se debe a una causa tan triste como el abrupto incremento que se está dando en el número de homicidios.

Los homicidios detrás de buena parte de las muertes masculinas

Para la realización de este estudio, los investigadores de UCLA utilizaron datos recogidos por el Instituto Mexicano de Estadística entre 1995 y 2015. Las edades se tomaron a partir de personas que ya habían cumplido los 15 años. La razón de contar desde ahí es que los homicidios en edades por debajo de esta son poco probables, según ha explicado a Hipertextual el autor principal del estudio, Hiram Beltrán-Sánchez. En esta situación, la esperanza de vida de los hombres en 1995 resultó ser de 57’08 años a partir de los 15. Esto quiere decir, que la edad media a la que aspiraban los mexicanos por aquel entonces era de 72’08 años, esos 57’08 más los 15 que ya tenían. Sin embargo, no es recomendable poner la cifra final en trabajos de este tipo. "No recomendaría agregar 15 a esos valores, hacerlo asume que nadie muere entre las edades de 0 a 14, lo que ahora no es cierto", aclara el investigador. La cifra aumentó alrededor de una unidad en la siguiente década, alcanzando los 58’25 años en 2005. Sin embargo, si bien en los próximos diez años también aumentó, solo lo hizo media unidad, hasta los 58’80 años en 2015.

La razón, según datos extraídos también del Consejo de Población de México, era principalmente un aumento en el número de muertes por homicidio y enfermedades del corazón. Concretamente, el número de muertes de hombres por homicidio en 2015 fueron de 31’21 por cada 100.000 habitantes, mientras que en 2005 la cifra fue un 58% más baja, de 20’41 por cada 100.000. Por el contrario, si bien las muertes por patologías cardiovasculares también aumentaron en ese periodo, el incremento no fue tan drástico, pues se pasó de 68’6 a 77’4 por cada 100.000, lo que supone solo un 13% más de asesinatos.

Estas muertes por homicidio no se distribuyen por igual en todo el país, ya que se concentran especialmente en algunos estados. Buen ejemplo de ello es el de Chihuahua, donde murieron 8.943 hombres con edades comprendidas entre los 15 y los 50 años, entre 2010 y 2011. Esta cifra es tan espeluznante que triplica el número de militares estadounidenses fallecidos en Irak, entre 2003 y 2006.

Mejores noticias para las mujeres, pero tampoco buenas

En cuanto a las mujeres, su esperanza de vida media en México, como en la mayoría de países, es bastante más elevada. Concretamente, en 1995 las mujeres que habían cumplido los 15 años tenían una esperanza de vida media de 62’75, pasando a los 63’33 en 2005 y los 63’90 en 2015. Según los datos del Instituto Mexicano de Estadística, en su caso la principal causa de muerte durante ese periodo de tiempo fueron los accidentes de tráfico y factores relacionados con la diabetes. ¿Significa esto que no hay casos de homicidios en mujeres? "Las mujeres también se ven afectadas por los homicidios, pero el efecto de los homicidios es menor en relación con otras enfermedades importantes", especifica Beltrán Sánchez. "Debemos tener en cuenta que el cálculo de la esperanza de vida incluye todas las causas de muerte y que la mortalidad por algunas enfermedades ha disminuido, especialmente entre las mujeres".

Por otro lado, el autor del estudio señala que las cifras referentes a asesinatos, tanto en hombres cono en mujeres, podrían estar subestimadas, ya que es posible que algunos de estos homicidios no fueran reportados y, por lo tanto, no figuren en las estadísticas. "Es probable que nuestros resultados sean conservadores precisamente porque solo incluimos las muertes que se informaron en realidad. Todos los demás casos relacionados con secuestros y desapariciones, algunos de los cuales pueden resultar en muertes, no se incluyen en nuestro análisis".