Cuando vimos Split (2016), segunda entrega de la trilogía dirigida por M. Night Shyamalan, que se había iniciado con El protegido (2000), el director indoestadounidense nos dio la oportunidad de conocer el caso de trastorno de identidad disociativo (TID) que padece Kevin Wendell Crumb, a cuyo rosario de personalidades interpreta con impecable fortuna el escocés James McAvoy (Atonement) y que es tratado por la doctora Karen Fletcher (Betty Buckley). Este inquietante rosario se originó a raíz del maltrato continuo al que su madre, Penelope (Rosemary Howard), le sometió en su niñez, para autoprotegerse, incluso en la época previa al asesinato de su padre, Clarence (Bryan McElroy), en el tren cuyo descarrilamiento provocó el Elijah Price al que encarna Samuel L. Jackson (The Hateful Eight) y con el David Dunn de Bruce Willis (Doce monos) como único superviviente.

Esto último lo hemos sabido en Glass (2019), última entrega de la trilogía que también nos ha presentado a otras más de las nada menos que veinticuatro personalidades diferentes de la Horda en la mente fragmentada de Kevin. La primera a la que conocimos fue Dennis, un sujeto serio como la muerte, con gafas y un trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) por el que no soporta la suciedad y al que se le encargó secuestrar a la Casey Cooke (Anya Taylor-Joy) y sus compañeras de clase, Claire Benoit (Haley Lu Richardson) y Marcia (Jessica Sula), al inicio de Split para ofrecérselas a una personalidad emergente como “comida sagrada”. Él y la sacerdotisa británica Patricia, de una sofisticación y una dulzura perversas, han tomado el control de Kevin, custodian a las tres adolescentes y las cuidan —digámoslo así— a la espera del próximo surgimiento de la nueva personalidad, que la doctora Fletcher cree un cuento chino.

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Pero el que ha propiciado que Dennis y Patricia puedan apoderarse de Kevin es Hedwig, el niño de nueve años con la capacidad de decidir quién asoma en cada ocasión si lo desea, ingenuo, miedoso y obediente por lo general, al que le gustan los bailes alocados y concluir las frases con “etcétera”. Barry es el diseñador de moda con cierto amaneramiento que solía acudir a las sesiones psiquiátricas con la doctora Fletcher antes del “golpe de estado” de los otros tres, y al que Dennis procura imitar a partir de ello frente a la doctora para que no se percate de lo ocurrido, pero sus compulsiones le delatan. Jade es una adolescente diabética a la que le fastidia tratarse de la única personalidad de Kevin que requiere inyecciones de insulina, de la que sabemos cuando Casey Cooke la ve en una grabación de la computadora de Kevin en Glass, intenta escaparse de su celda psiquiátrica agrediendo al enfermero Daryl (Adam David Thompson) al traerle su insulina.

En la misma grabación de Split vemos, entre otros, a Orwell, un profesor universitario con gafas que suelta retahílas sobre historia y que luego reaparece después de que Casey haga regresar a Kevin pronunciando su nombre completo y en algunos instantes de Glass, película en la que nos presentan a Ann y Mary Reynolds, dos hermanos irlandeses que comparten la posesión de “la luz” y discuten. McAvoy dijo haberse basado en la actriz Saoirse Ronan (El gran hotel Budapest) para Mary, que coquetea con los enfermeros con el objetivo de huir. Luke es un sureño bocazas que está orgulloso de formar parte de la Horda; el señor Pritchard, un profesor especializado en cine japonés; Norma, una mujer sureña de marcado acento; Heinrich, un hombre alemán; Kat, otra mujer de la que desconocemos casi todo; y una más, de habla hispana y muy temerosa, que podría ser Felicia, Rakel o Berenice.

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De Alsel, B. T., Goddard, Ian, Jelin, Polly y Samuel, como de dos de ellas tres, no sabemos más que cómo se llaman. Y la última personalidad en emerger es la Bestia, un engendro peligrosísimo en el que se combinan los animales del zoológico de Filadelfia, donde trabaja Kevin en Split, de piel dura, músculos pronunciados, oscuras venas palpitantes y ojos negrísimos, con una fuerza y una velocidad sobrehumanas y la disposición de trepar por los lugares que se le antojen. Contemplamos su figura en el interior de un tren inmóvil en una estación subterránea sobre cuyo andén había depositado Dennis unas flores, quizá en recuerdo del difunto Clarence Crumb. Devora a Clarie y Marcia y permite vivir a Casey porque su sufrimiento, los abusos sexuales de su tío John (Brad William Henke), “la ha hecho pura”. David Dunn se enfrenta a este ser en Glass, antes de que la doctora Ellie Staple (Sarah Paulson) les encierre y tras salir del psiquiátrico, y muere de un tiro con el resto de la Horda de Kevin en sus alrededores.