Actualizado el 23 de enero a las 18:00. Ha sido una noche larga, al menos para los líderes de los taxis y los representantes de la Comunidad de Madrid. Sobre ellos, un reloj que no daba tregua; a primera hora de la mañana, el evento de turismo por excelencia, FITUR, abriría sus puertas en IFEMA. Los Reyes, encargados de la tradicional inauguración, estarían a la cabeza de un evento amenazado por una tercera jornada de huelga del sector del taxi. El tema de conversación dentro de las salas de la Comunidad tampoco era una sorpresa: los tiempos de precontratación.

Ángel Garrido, presidente de la Comunidad, ya lo avisaba: no cedería a los chantajes del sector. En este punto se abre algo más que el hecho de no ceder ante las peticiones del colectivo. La Comunidad de Madrid, liderada por el Partido Popular, tendría que plegarse al Ayuntamiento de Madrid, gestionado por Podemos –división que se ha mostrado partícipe para intentar mediar el asunto, según declaraciones de Manuela Carmena a Onda Cero–, y asumir las decisiones de la Generalitat de Torra. Y en esto han sido tajantes: no se desharán de ninguna empresa. La batalla del taxi, por tanto, se convierte en un nuevo eslabón de la cadena política del tira y afloja de la independencia de Cataluña.

En cualquier caso, horas antes, el Gobierno de la Generalitat cedía. Aceptaba una de las peticiones más férreas del taxi y, de los 15 minutos previos, el Govern pasaba a una mínimo. Desde ese momento se desataba el caos. Portavoces de Cabify, la enseña de transporte española, confirmaban su marcha de Cataluña; momentos después, y desde la cuenta oficial de la compañía, desmentían tal información. Uber, por su parte, no se pronunciaba y el peso del futuro de estas entidades recaía sobre la Unuato, la patronal de las VTC en España. La realidad es que esta cuestión se lleva debatiendo desde hace tiempo; un cambio en la regulación vigente que afecte a los tiempos de contratación o a la idea de volver a cocheras sería mortal para Uber y Cabify. En cualquier caso, la propuesta del Govern, en forma de decreto ley, aún tiene que ser aprobada. A las 11:00 de esta mañana, el taxi de Barcelona ha convocado una asamblea en la que decidirá si acepta, o no, el texto. Esta asamblea, que se ha pospuesto a la tarde, ha terminado con la dimisión de Tito Álvarez, portavoz de Elite Taxi –considera que lo ofrecido por la Generalitat es justo, y no entiende la negativa del taxi actual-. Esta propuesta, aún en el aire, tendrá que ser aprobada por el gobierno de la comunidad. Se mantienen, por tanto, los tiempos condicionales hasta ese momento.

Con esta situación en Cataluña, los taxis de la capital han encontrado aún más motivos para la presión al Presidente de la Comunidad. Tras largas horas de negociación, el resultado ha quedado desierto. No hay acuerdo en los mencionados tiempos. Garrido se mantiene en sus 15 minutos y el taxi de Madrid quiere equipararse a Barcelona. Desde ese momento, el colectivo se plantaba a las puertas de IFEMA impidiendo el paso de muchos de los asistentes, y donde esperan estar hasta que el acuerdo llegue a buen puerto. A primera hora de la mañana, una larga lista de cortes en la M-40, en el que se han sucedido varios altercados con incendios de contenedores, han puesto el punto de partida a una jornada que promete ser larga y compleja. Y lo que es más preocupante: sin un acuerdo a la vista.

Hay prevista otra reunión de urgencia para mañana jueves, en la que la Comunidad de Madrid y el taxi volverán a sentarse para intentar llegar al ansiado acuerdo. Mientras, Cabify ha dado un paso significativo. Ha anunciado que implantará Easy Taxi en España para dar cabida al sector dentro de su aplicación. Igualmente, la enseña tecnológica también ha propuesto la creación de un fondo de garantía o transición que compre las licencias de taxi al precio actual de las mismas. Esta propuesta, ya presentada ante Fomento y rechazada de lleno por la administración, sigue siendo el caballo de batalla de la compañía.