La firma de ciberseguridad rusa Kaspersky Lab fue clave para que las autoridades estadounidenses arrestaran a un contratista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) que estaba robando datos clasificados.

En ironías de la vida, el presidente Donald Trump firmó en diciembre de 2017 una ley que prohíbe el uso del software de Kaspersky Lab a las agencias gubernamentales de los Estados Unidos. Dicha ley reiteraba un veto que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) hizo en septiembre de ese año al uso del software de la firma rusa a las agencias gubernamentales debido a sus presuntas conexiones con el Kremlin.

Harold Thomas Martin III fue arrestado en agosto de 2016 e inculpado al año siguiente después de que una redada del FBI descubrió copias de información clasificada en su casa, en Maryland, por lo que enfrenta 20 cargos criminales. De ser hallado culpable, se convertiría en el responsable del mayor robo de información clasificada del gobierno estadounidense en la historia.

La información que se había hecho pública hasta ahora indicaba que Martin había sido capturado debido a una mayor supervisión de la NSA. Sin embargo, según informa Politico, en realidad Kaspersky Lab fue el primero que reportó el comportamiento sospechoso de Martin.

De acuerdo con las fuentes de Politico, Martin envió una serie de mensajes encriptados a través de Twitter a los investigadores de la firma rusa con la cuenta de nombre "HAL999999999", solicitando una reunión con el CEO de Kaspersky Lab, Eugene Kaspersky.

Aunque no está clara cuál era su intención, una vez que los investigadores de Kaspersky averiguaron la verdadera identidad de "HAL999999999", informaron de la NSA y le sugirieron que realizara una investigación. Es así que el FBI utilizó los mensajes de Twitter y la evidencia de la identidad real del usuario de la cuenta para obtener una orden de registro de la casa de Martin.

"Todos pensamos que [Martin] fue atrapado por un escrutinio renovado o intensificado [de la NSA], y en cambio parece que lo atraparon porque era un idiota", dijo a Politico Stewart Baker, un ex abogado general de la NSA, y agregó:

Es una ironía apilada sobre una ironía que las personas que trabajaron en Kaspersky, que ya estaban en la mira de la comunidad de inteligencia de los Estados Unidos, les informaran que tenían este problema.

Antes de que fuera vetada, Kaspersky Lab trabajó durante muchos años con el Gobierno estadounidense, ayudándole a encontrar hackers. Las relaciones se empezaron a hacer cada vez más tensas desde a partir de que, en el 2012, la firma rusa descubrió operaciones de espionaje encubiertas en los ordenadores de sus clientes.

Años más tarde, piratas informáticos israelíes descubrieron las conexiones de inteligencia rusa dentro del software de seguridad y notificaron a los funcionarios del gobierno de los Estados Unidos, lo que llevó al país a etiquetar a Kaspersky Lab como una amenaza para su seguridad. Desde entonces, Kaspersky ha intentado distanciarse de Rusia, trasladando algunas de sus operaciones clave a Zurich desde Moscú en mayo de 2018.