El bloqueo de una de las vías principales de la capital por parte del taxi no ha funcionado de la misma manera que el pasado verano.

Ya pasa una semana desde que el colectivo en Madrid se pusiese manos a la obra con su huelga indefinida tomaron el testigo de sus compañeros en Barcelona, los cuales consiguieron llegar a un acuerdo con la Generalitat para establecer una normativa favorable a sus intereses. No ha sido lo mismo para Madrid; las negociaciones del sector se encuentran bloqueadas desde el primer momento. La posición diametralmente opuesta del Presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, y la del taxi no tiene forma de salir por ningún sitio que deje contento a ambas partes. Incluso, el Ayuntamiento de la capital, liderado por Podemos ha retirado su mediación ante la imposibilidad de encontrar un punto medio.

En este contexto, y a primera hora de la mañana, las fuerzas de seguridad desalojaban a los miles de taxis que bloqueaban el Paseo de la Castellana. Tras algunas multas de 200 euros y la retirada con grúas de algunos de los que mostraban su resistencia, sobre las 10:30 de la mañana el tráfico empezaba a restablecerse. En ese momento, los puntos calientes se trasladaban al aeropuerto Madrid Barajas y frente a la sede del Partido Pupular en la Calle Génova. El sector cuenta con permiso hasta las 13:00, después marcharán hasta la sede de la presidencia en la Puerta del Sol a las 17:00. Con taxis venidos de todas las comunidades para apoyar al sector, la coordinadora del taxi de Madrid ha dado la orden de poner en circulación a todos los coches por la capital. Sin trabajar, pero sí para que se les vea. A las 19:00, el colectivo marchará al Palacio de los Deportes en Goya.

El colectivo, que tradicionalmente, había marchado muy parejo a las decisiones del partido de derechas, acaba de encontrar a uno de sus mayores enemigos. Desde el espaldarazo de Podemos al taxi hace unos meses, con la querella contra Cabify, las opiniones del sector han cambiado radicalmente. La realidad es que el posicionamiento del Partido Popular, liderado por Pablo Casado, ha tomado un camino muy diferente al que quiere el taxi. Justo hoy, en una entrevista, Casado confirmaba que iniciaría una propuesta ante el Congreso para liberalizar el sector del transporte en España. Si hace unos meses, cuando el taxi bloqueaba la Castellana, el conflicto se convertía en un asunto de Estado generando el famoso "decretazo" de Ábalos, ahora el tema alcanza una perspectiva política que se enfrenta a la eterna rivalidad entre partidos. Especialmente cuando, dentro de unos meses, se convocan elecciones para Ayuntamientos y Comunidades el próximo año. Las posiciones se vuelven más fuertes, más políticas y con un dead line muy marcado.

Los partidos de la oposición han pedido explicaciones a Ábalos, Ministro de Fomento, el cual comparecerá el próximo jueves en el Congreso para explicar la postura del Gobierno. Lo más seguro es que sea una comparecencia sin sorpresas: el ministro ya explicó que el poder de la gestión de las VTC recae en las Comunidades.

Al otro lado de la batalla se encuentran las mencionadas VTC. Al igual que sucede en la capital, Barcelona se encuentra bloqueada por los vehículos gestionados bajo estas licencias. La decisión del Govern ha puesto en jaque al sector que, según avanzaban la pasada semana, se vería en la obligación de empezar a despedir empleados ante la imposibilidad de operar bajo las nuevas condiciones de la Generalitat.

Dos caras de un conflicto que se encuentra encallado desde hace meses y que no tiene previsión de encontrar una solución a corto plazo.