La Organización Europea para la Investigación Nuclear, más conocida como CERN (por sus siglas en francés), ha presentado este miércoles un informe de cuatro volúmenes con las diferentes opciones para construir su Futuro Colisionador Circular (FCC, por sus siglas en inglés). Este nuevo laboratorio subterráneo vencerá al actual en todos los sentidos, no solo será más largo sino también operará a niveles energéticos más altos.

Hasta ahora hemos conocido el Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés), un laboratorio circular bajo la capital suiza, que levantó mucha controversia en su día a pesar de que los investigadores desmintieron que fuera un experimento peligroso. Desde el momento en el que se inauguró, en octubre de 2008, ha llovido mucho y se ha demostrado que los temores eran infundados. Y, sobre todo, ha ayudado a los científicos a conocer un poco más la física de partículas. Este es el principal motivo por el que los investigadores quieren ir más allá y construir un acelerador más grande, que dé la oportunidad de hallar más detalles de los que todavía solo teorizamos.

Los 1.300 científicos han necesitado cinco años para escribir los cuatro volúmenes en los que plantean todas las características que podría tener el nuevo diseño para los futuros experimentos científicos. “El objetivo final del FCC es proporcionar un anillo de 100 kilómetros para un acelerador superconductor de protones, con una energía de hasta 100 TeV, un orden de magnitud más potente que el LHC (opera a 14 TeV y tiene 27 km)", asegura el director de Aceleradores y Tecnología del CERN, Frédérick Bordry, tla y como recoge la Agencia SINC.

El tamaño de los aceleradores es clave para las investigaciones de los científicos ya que antes de que se choquen entre ellos, los átomos necesitan alcanzar la velocidad de la luz. Por eso, el FCC, con su túnel más largo y su maquinaria más moderna, podrá ser el instrumento que necesitamos para ver las partículas que nos resultan invisibles a los ojos y la tecnología actual, como puede ser la materia oscura y dónde la podemos encontrar. También un acelerador más grande ayudaría a comprender mejor la antimateria o por qué el bosón de Higgs es más ligero de lo que se planteó de forma teórica, según señalan los expertos.

Está previsto que el Gran Colisionador de Hadrones funcione hasta el año 2035. A pesar de que quedan 16 años para el fin de la vida útil de LHC y dadas las complejas características del nuevo colisionador, la planificación de su construcción tiene que empezar ya para que el laboratorio subterráneo pueda estar listo para 2040. Estiman que desde que se levante hasta su último experimento, el FCC se extienda a lo largo de siete décadas.

El principal problema para este nuevo colisionador puede ser la financiación. Para hacer un laboratorio subterráneo como el que la comunidad científica internacional necesita, se calcula que hay que invertir para construir el túnel 5.000 millones de euros. Habría que sumarle otros 4.000 millones para un primer colisionador, que es la parte que se abriría en 2040, mientras que el colisionador de hadrones como tal no estaría listo antes de 2050 y costaría otros 15.000 millones. En total el proyecto ronda los 24.000 millones de euros.

El LHC y el posible acelerador japonés

Aunque en los próximos dos años el LHC estará parado debido a que se van a sustituir algunas piezas para hacerlo más potente, el colisionador ha protagonizado uno de los grandes descubrimientos de los últimos años: el bosón de Higgs. Además, la investigación teórica que dio finalmente con esta partícula fue merecedora del Premio Nobel en 2013.

Por otra parte, Japón está meditando la idea de construir el Colisionador Lineal Internacional (ILC, por sus siglas en inglés) en su territorio. Todavía no hay nada decidido sobre este nuevo acelerador, pero tendremos noticias como muy tarde el 7 de marzo de este mismo año. En un primer momento no hubo ningún tipo de duda de que el ILC se levantaría en Japón. Sin embargo, el pasado año un informe del Gobierno japonés desaconsejaba el proyecto debido a los altos costes. La inversión está valorada en unos 7.000 millones de dólares. Si el país nipón no acoge este proyecto, lo más probable es que no se realice ya que era el único estado interesado en albergarlo.

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