Audi lleva un tiempo buscando proveedores para la tecnología de sus coches. Sabemos que la compañía tiene acuerdos con Nvidia para centralizar la inteligencia de sus futuros coches autónomos, pero para eso todavía queda camino por delante. Lo más cercano, los modelos que llegarán al mercado en los próximos años, también necesitan de inteligencia. Quizás no tanto como los autónomos, pero con cada día más prestaciones basadas en el entretenimiento online, la conectividad y la electrónica en cada detalle del coche, se necesitan procesadores cada vez más potentes.

Y aquí es donde entra Samsung. Sus Exynos son unos de los chips de los chips móviles más potentes del mercado, tanto que los llevan sus buques insignia de la serie S, y muy pronto también los Audis de gama alta para gobernar la electrónica y los sistemas de entrenamiento de sus modelos más punteros. Lógicamente, no se trata de chips iguales a los de los móviles, pero sí basados en la misma tecnología: Samsung los ha bautizado como Exynos Auto V9, están fabricados en 8nm y sus especificaciones técnicas pasan por un ARM Cortex A7 de 6 cores, con una velocidad de 2,1 Ghz.

Lógicamente, esto no es nuevo, pero sí es el primer movimiento en claro del acuerdo anunciado entre Samsung y Audi en 2017 por el que se comprometían a poner en marcha una alianza mucho más estrecha. De hecho, ya en 2015, Samsung se convertía en el primer fabricante que se unía al programa de Progressive SemiConductor de Audi, y desde octubre de 2018 es el principal proveedor de pantallas OLED para la serie de eléctricos de Audi E-Tron.

De momento es un primer paso, y con el mercado de los móviles totalmente madurado y el de los PCs en Declive, los coches son sin duda el mayor foco para los fabricantes de chips, en tanto están experimentando una transición sin precedentes hacia el coche eléctrico y autónomo, cuyo requerimientos de capacidad de procesamiento están a años luz de cualquier modelo de coche común actual, incluyendo los de propia Audi.