Una revisión de los cómics de Marvel ya nos había revelado la forma en que el Titán Loco (Josh Brolin) consiguió la Gema de la Mente para Loki (Tom Hiddleston) antes de Los Vengadores (Joss Whedon, 2012) —lo que quiere decir que ya la había agarrado en una ocasión previa a la búsqueda definitiva que culminó en Avengers: Infinity War (Joe y Anthony Russo, 2018)—, entregándosela luego en el Cetro Chitauri, que blandió para atacar inútilmente la Tierra. Y ahora nos confirman que el travieso hermanastro de Thor (Chris Hemsworth), no sólo controlaba mentalmente a Erik Selvig (Stellan Skarsgård), Clint Barton u Ojo de Halcón (Jeremy Renner) y demás tras haberles tocado con él —a Selvig, poco antes de la escena poscréditos de Thor (Kenneth Branagh, 2011)—, sino que Thanos le tenía igualmente bajo su maligno influjo.

“Al llegar al Santuario a través de un agujero de gusano causado por el Bifrost, Loki se encontró con el Otro, gobernante de una antigua raza de extraterrestres, los Chitauri, y Thanos”, puede leerse ahora en la web oficial de Marvel. Thanos solicitó el Teseracto a cambio del dominio del dios de la travesura sobre el reino favorito de su hermano, la Tierra. Dotado de un cetro que actuaba como un dispositivo de control mental, Loki podría influenciar a otros. Sin que él lo supiera, el Cetro también lo estaba influenciando, alimentando su odio por su hermano Thor y los habitantes de la Tierra”.

Esto responde a la duda acerca de por qué el Titán Loco no tuvo ningún reparo en prestarle a Loki la Gema de la Mente, uno de los objetos que más ansiaba de todo el Universo junto con las otras, considerando la mala reputación del asgardiano adoptivo y sus costumbres traicioneras; y confirma lo que algunos seguidores del Universo Cinematográfico de Marvel ya habían dicho: que Loki, pese a su comportamiento anterior y a su consabida ambigüedad, no era un verdadero villano en Los Vengadores ni, huy, con respecto a las pretensiones genocidas de Thanos. De manera que su muerte en Infinity War fue la de un héroe verdadero, y ya no nos puede caber duda alguna sobre este asunto.