Uno de los detalles en los que no muchos seguidores del Universo Cinematográfico de Marvel han caído —un despiste lógico por toda la trama transcurrida hasta Avengers: Infinity War (Joe y Anthony Russo, 2018)— es que Loki (Tom Hiddleston) portaba un cetro con la Gema de la Mente en Los Vengadores (Joss Whedon, 2012) cuando atacó la Tierra en compañía de los Chitauri, y que este le había sido entregado por el futuro genocida Thanos (Josh Brolin) tal como se asume por en la escena intercréditos de la película. Tras la derrota de los invasores, el Barón Strucker (Thomas Kretschmann), miembro de Hydra, se hizo con la Gema, los superhéroes se la arrebataron en Vengadores: La era de Ultrón (Whedon, 2015) y a partir de la misma surgió el villano robótico del filme (James Spader) y nada menos que el amigo Visión (Paul Bettany).

Y, como vimos en Infinity War, el Titán Loco se la arrancó de la frente a este último para recuperarla, matándole con ello. Pero ¿cómo la había obtenido antes de Los Vengadores? Según nos explica Thomas Bacon en Screen Rant, la respuesta la encontraríamos en la novela Thanos: Titan Consumed, escrita por el estadounidense Barry Lyga (All Roads Lead Away). En ella nos narra los orígenes de Thanos hasta que comprende la utilidad de las Gemas del Infinito para conseguir un Cosmos equilibrado mediante el genocidio universal. Y, en uno de sus episodios, posterior a su ataque fallido a Asgard para hacerse con la Gema de la Realidad —que más tarde, en Thor: El Mundo Oscuro (Alan Taylor, 2013), acabaría custodiada por Taneleer Tivan, el Coleccionista (Benicio del Toro)—, consiste en su encuentro con el sabio Lorespeaker en un viejo sistema planetario destruido.

gema de la mente thanos loki
Little, Brown and Company

El Titán Loco había llegado hasta allí en busca de su consejo, pues este individuo se dedica salvaguardar todas las leyendas cósmicas, incluso la de las Gemas del Infinito, en cuya existencia ya no creía el propio Thanos. Y le el Lorespeaker le contó su historia, la de las seis singularidades anteriores al Big Bang que se conformaron en las Gemas después del mismo, y se aseguro que sabía dónde se hallaban. Pero Thanos aún era escéptico, así que le reveló que él poseía la Gema de la Mente y que le habían desterrado allí para que muriese por el temor que despertaba, y quiso servirse de ella para transferir su mente al cuerpo de Thanos. Y tal cosa habría sucedido de no ser porque Nebula (Karen Gillan) y Gamora (Zoe Saldana), sus hijas, le rescataron, el Lorespeaker acabó kaput y el Titán Loco pudo retener la Gema de la Mente que incrustaría más tarde en el Cetro Chitauri blandido por Loki.

Lo que quizá no se entiende muy bien es cómo Thanos estuvo conforme con prestársela a Loki por el valor incalculable que tenía para él, siendo la única que se había apropiado hasta entonces, y sobre todo, si se considera que el travieso dios de Asgard, un Gigante de Hielo en verdad, podría no querer devolvérsela a su nuevo jefe y traicionarle. Pero es de suponer que el Titán Loco no pensaría que le fuese a resultar difícil recobrarla con su enorme poderío ni que los terrícolas pudiesen vencer a Loki y a los Chitauri, según las palabras de su líder, El Otro (Alexis Denisof), en las escena intercréditos incluida en Los Vengadores: “No son la escoria cobarde que nos prometieron. Se plantan, son rebeldes y, por tanto, ingobernables”. Sea como fuere y aunque el libro de Barry Lyga no es canónico, lo escribió colaborando activamente con Marvel Studios y, de hecho, cuadraría sin problemas con la trama de su Universo Cinematográfico hasta ahora, conque démosle la bienvenida.