Jugamos cuatro horas al remake de Resident Evil 2: nostalgia bien entendida

El remake de Resident Evil 2 es sobresaliente en todos los aspectos. A falta de jugar a la campaña completa, el nuevo juego de Capcom apunta a convertirse en un icono como el original.

Por – Dic 4, 2018 - 17:02 (CET)

La nostalgia golpea de nuevo, y lo hace de la forma mejor entendida. A falta de probar en su lanzamiento el juego completo, las primeras impresiones apuntan a que Capcom ha hecho un trabajo formidable en todos los sentidos con el remake de Resident Evil 2. Las poco más de tres horas en las que tuvimos la oportunidad de probar parte de la campaña de Leon y Claire, nos han dejado un sabor de boca que supera con creces las expectativas, que ya en su anuncio estaban por las nubes.

Es un sensación extraña jugar al remake de Resident Evil 2 para alguien que se conoce al dedillo el juego original. Y es una relación extraña: el Resident Evil 2 de PC de 1998 fue el primer juego comprado por una generación, por lo que se trata de una de las piezas de ocio más importantes de la infancia de muchos. Lo jugamos también en la PlayStation original, tanto la versión normal como la DualShock o la especial japonesa, y 20 años después todavía recuerdo de memoria la forma de conseguir los trajes extra, el truco de la munición infinita o las recompensas por acabar cada escenario con una calificación u otra. También lo que hay tras la puerta secreta de los laboratorios de Umbrella que te obligaba a pasar el juego dos veces.

Se puede decir que es una sensación extraña porque en el remake de Resident Evil 2 todo es nuevo pero también familiar. Puedes recorrer de nuevo la comisaría o las alcantarillas, sabiendo perfectamente dónde vas o qué lugar lleva esa u otra puerta, pero al abrirla todo es nuevo. Es una sensación que no se tiene con ningún otro remake, ni tampoco con ningún otro juego de la franquicia y hemos jugado a todos y cada uno de ellos. Desde luego es el formidable poso que deja la nueva Raccoon City de Capcom.

Los puzzles también han cambiado. No son los idénticos, pero parten de los mismos conceptos. Para el que haya jugado al original, sabrá la importancia de los enchufes de ajedrez, lo que hay detrás de la pared de la oficina del comisario o lo que te encuentras al llegar a las alcantarillas. Todos esos elementos se mantienen. Todo sigue en su sitio, pero es totalmente diferente al juego original, lo que obligará a los jugadores volver a rebanarse la cabeza para solucionar cada puzzle. ¿La sala de arte del segundo piso con la estatua de las gemas? Sigue ahí, pero es diferente. Lo mismo con las estanterías de la biblioteca, con el pasillo de la sala de autopsias, la recepción de la comisaría o la sala de interrogatorios con llave del trébol.

Hay nuevo elementos traídos directamente de Resident Evil VII: las cintas que dan contexto acontecimientos pasados ahora sustituyen parte de cinemáticas in-game (por ejemplo lo que sucede con el equipo de operaciones especiales de Umbrella en las alcantarillas). El inventario o la forma de interactuar con objetos repiten fórmula: todo es calcado de REVII, algo que aporta mucha más modernidad e interacción al juego, más de que lo que se hizo con las versiones "0" o Classic de los originales, mucho menos trabajados.

Nosotros pudimos jugar a un trozo de la campaña de Leon y otro trozo de la de Claire, alrededor del segundo tercio de cada uno de los escenarios, y las sensaciones fueron sobresalientes en cada uno de los minutos que jugamos. También controlamos a Ada y Sherry, justo en ese punto de la historia que, los que han jugado al original, recordarán: alcantarillas y helicópteros en llamas. También tuvimos un encontronazo con el Tyrant, quizás el punto que menos nos ha gustado por cómo está resuelto y cómo coarta la libertad de movimientos -que es su fin último-, pero en general sigue siendo sobresaliente.

La jugabilidad es impecable. La cámara al hombro le sienta estupendamente, mucho mejor que el sistema de cámaras fijas del original y que la primera persona del VII, pero como contraparte es que también hace más lentos los movimientos, y por tanto nos podemos encontrar con alguna que otra sorpresa desagradable cuando hay muchos enemigos, como en las alcantarillas o la sala grande de las puertas azules la comisaría.

La recreación de los zombies y su detalle también tiene mucho detalle. Los enemigos en general son más duros que en la versión original, y con puntos de disparo reales que, en función de la parte del cuerpo en la que pongamos la bala, afectará de una forma u otra a su movilidad o al daño que puede hacernos. Y la munición, al menos en esta versión preliminar, es escasa. Muy escasa.

Jefes finales no hemos visto ninguno, pero lógicamente tampoco era la intención. No queremos desvelaros ninguna sorpresa -que nosotros sí hemos visto-, pero lo que podemos decir con seguridad es que el trabajo de Capcom con Resident Evil 2 es enfermizo a todos los niveles y, desde luego, es el mejor remake que nos hemos encontrado comparado con cualquier otro título.

Los detalles, lo bien que funciona -en una PS4 Pro al menos-, o las sensaciones que deja, son el mejor argumento como para decir que, cuando esté en el mercado en enero del próximo año, tiene todas las papeletas para convertirse en un icono de los videojuegos. Como ya lo es el original de 1998.